Emprendimiento colaborativo más allá de Uber

El usuario, la legislación y los competidores tradicionales intentan adaptarse al modelo colaborativo, que está modificando sustancialmente el consumo de ciertos productos y servicios.

Emprendimiento colaborativo más allá de Uber

Hay emprendimientos colaborativos en el mundo de la automoción más allá de Uber. Es el caso más conocido, debido a sus dificultades y problemas legales en España, que hoy parecen haberse solucionado. Sin embargo, existen otras propuestas disruptivas que no necesariamente están teniendo esos problemas y que, sin embargo, sí son capaces de resolver ciertas necesidades del usuario final. Un buen ejemplo de ello es Drivy. Charlamos con Jaume Suñol, Country Manager de Drivy en España.

- Los proyectos de la economía colaborativa son amados por los usuarios y difíciles de encajar (casi 'odiados') por leyes establecidas, estamentos existente, y otros actores del sector. Por ejemplo, Uber vs. taxis, Winduu o Airbnb vs. hoteles, etc. ¿Pueden encajar ambos modelos? ¿Cómo?

Claro. Siempre que existe un cambio, o una revolución en algún sector o ámbito, es natural que surjan diferencias y miedos por parte de los modelos tradicionales o establecidos, e incluso que esto desemboque en controversias. El escenario ideal es anticiparnos a lo que vendrá y que esta adaptación sea natural.

Cuando un usuario prefiere pagar el taxi deslizando el dedo en su móvil (ya no hablamos ni de datafonos), o cuando entra en un vehículo que sabe quién es y se descarga su música preferida, es ahí donde está el cambio. Ahí es donde debemos reaccionar. Lo mismo cuando un viajero llega a la ciudad, y tiene sus propios cereales esperándoles en una mesa de cocina de un apartamento. Es personalización, es sentido común, es ir un paso más allá. Y esto, sólo se consigue cuando somos proactivos. Luego surgen las apps y los modelos de economía colaborativa que intentan dar esos valores añadidos, pero el primer paso, siempre está en los usuarios.

Lo que sucede, es que solemos ser reactivos, pero no proactivos. Por ello surgen problemáticas entre los sectores tradicionales y los más nuevos (sean de economía colaborativa o no). Si nos anticipáramos, empezando por la regulación, no habría controversias.

Ambos modelos pueden encajar, y de hecho, muchos lo hacen a la perfección. Estamos viendo que la industria del automóvil más tradicional está entrando en compañías innovadoras, están invirtiendo en ellas, o incluso comprándolas. Lo estamos viendo con el proyecto Ford Motor Credit, o con la compra de Zipcar por parte de Avis, o con la inversión de General Motors en Lyft. Muchas de las empresas tradicionales están anticipándose y adaptándose a estos nuevos modelos y formas de utilización.

En un sector en el que pronto veremos coches 100% autónomos circulando por nuestras calles, todos tendremos que adaptarnos.

¿La clave? Escuchar al usuario, ser el usuario en primera persona.

- ¿Cuál es el éxito de un proyecto de economía colaborativa como el suyo?

Uno de los puntos claves, es esa adaptación. Sobretodo en las grandes ciudades mucha gente ha decidido no tener coche, pero no quieren renunciar a la libertad en sus escapadas de fin de semana o vacaciones. Con Drivy, puedes alquilar un coche a alguien que vive a dos calles de tu casa. Esto elimina la barrera de tener que ir a algún lugar específico por ejemplo, hacer colas, etc. Además, el hecho de que puedas alquilar cualquier tipo de coche, también ayuda: puedes alquilar un 4x4 un fin de semana para ir a la montaña, o un descapotable para la playa. Al final, la oferta es tan amplia como la flota automovilística existente. Luego está el componente tecnológico: invertimos mucho en tecnología para que el proceso sea cómodo y lo más rápido posible. Nuestro objetivo es eliminar la fricción, papeleo y colas que todos hemos experimentado cuando vamos a alquilar un vehículo. Con la propia app permitimos realizar las comprobaciones y firmar el contrato de alquiler desde el móvil, es muy fácil.

Otro punto muy importante es la internacionalización. Drivy está presente en Francia, Alemania y España. Cuando estás acostumbrado a usar una app en tu país, te da mucho valor añadido como usuario, poderla utilizar en otro lugar cuando viajas.

- ¿Cómo se emprende en este ámbito? ¿Es más fácil o difícil que en otros más 'habituales'?

Emprender es una aventura, sea en el ámbito que sea. En nuestro caso, en 2010, la economía colaborativa no era lo que es ahora, y el sector tradicional no sabía ni lo que era. Nuestro fundador, Paulin Dementhon, estuvo un año entero negociando con compañías aseguradoras para crear el primer seguro específico que permitiera el alquiler de coches entre particulares. El seguro específico que tenemos con Allianz fue una de las claves para el modelo. De mientras, se iba validando el modelo y mejorando día a día, y esto, en Drivy, como en cualquier proyecto, es vital: una vez testeado el mercado, hay que lanzarse, no nos podemos esperar a tenerlo todo, porque nunca estará todo perfecto.

Además, en nuestro caso por ejemplo, es muy importante tener un buen equilibrio entre oferta y demanda. Es un mercado, la gente tiene que encontrar coches, pero los coches que hay tienen que ir recibiendo alquileres. Y esto, es nuestro día a día. Intentar crecer de manera natural y ordenada, para ofrecer un buen servicio tanto a conductores interesados en encontrar coche, como a los propietarios que anuncian su coche Drivy.

- ¿En qué consiste Drivy y en qué se diferencia de la competencia?

Drivy es una plataforma para el alquiler de coches (sin conductor) entre particulares. Ofrecemos un marco de confianza para que los propietarios de coches puedan rentabilizar su coche alquiándolo cuando no lo usan a otros conductores interesados.

Nuestro elemento diferenciador es la tecnología. Nuestra app es la primera en España que permite la reserva, el alquiler, la recogida y la devolución de coches únicamente desde el móvil, y en Francia por ejemplo, incluso se pueden abrir los coches automáticamente con el smartphone. Esto es algo que en los próximos meses, también ofreceremos en España.

Del mismo modo también nos diferencia el volumen a nivel europeo: Drivy cuenta con más de 35.000 coches y 800.000 usuarios en Europa.

En el sector de la movilidad, encontramos muchas soluciones y apps, y la verdad es que se complementan bastante bien. Están apareciendo muchas iniciativas interesantes que nos permiten por ejemplo utilizar un coche eléctrico por horas por la ciudad, compartir trayecto con alguien que viaja a otra ciudad, o como es nuestro caso, disponer del coche de un vecino durante un fin de semana, porque nos vamos con amigos o familia de ruta. Todo tiene su momento de uso, y un mismo usuario, puede necesitar una cosa u otra en diferentes momentos. Y se complementa con otros sectores tradicionales como el transporte público, taxi, etc

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