Alierta deja los mandos de la teleco tras 16 años en el cargo

Pallete presidirá Telefónica en la era más digital

César Alierta cede el testigo en la presidencia de la operadora

Cambio histórico en Telefónica. Su consejo de administración, con la participación de los accionistas de referencia BBVA y la Caixa, aprobará el 8 de abril el nombramiento de José María Álvarez-Pallete como nuevo presidente ejecutivo de la compañía en sustitución de César Alierta. El directivo, que está en el cargo desde el verano de 2000 tras sustituir a Juan Villalonga, ocupa el tercer puesto en el ranking de presidentes en duración del mandato, por detrás de Estanislao de Urquijo y José Navarro Reverter. Un movimiento de relevancia para una empresa que tiene 1,33 millones de accionistas.

El mercado recibió el nombramiento con alzas. Así, las matildes subieron este martes un 1,48%, por un 0,21% del Ibex 35.

En un comunicado, Alierta dijo que Álvarez-Pallete es “el directivo más preparado para afrontar con éxito los retos que impone la revolución digital”. La compañía recordó que en 2012, Alierta designó a Pallete como consejero delegado, iniciando así un proceso que concluirá el próximo 8 de abril. Pallete es consejero desde julio de 2006.

El nombramiento supone un cambio generacional si bien Pallete es el directivo más veterano de la casa. Nacido en Madrid en 1963, se incorporó en 1999 a Telefónica, procedente de Cemex, como director general de Finanzas de Telefónica Internacional. Meses más tarde pasó a ser responsable de Finanzas Corporativas, hasta 2002, al ser designado presidente de Telefónica Internacional.

Posteriormente fue nombrado presidente de Telefónica Latinoamérica, cargo que ocupó hasta 2011, cuando pasó a ser máximo responsable de Telefónica Europa, que entonces englobaba a España. De hecho, respaldó el nombramiento de Luis Miguel Gilpérez como presidente de Telefónica España, directivo que impulsó la implantación de Movistar Fusión y el despliegue de fibra. Gilpérez fue consejero delegado de Telefónica Brasil en la etapa de Pallete en Latinoamérica. Además, Pallete fue el impulsor de Wayra (viento en Quechua), el programa de startups de la empresa, y de la Fundación Proniño.

Pallete afronta distintos retos, como el impulso del plan estratégico, presentado en la cumbre de directivos celebrada en otoño con el lema “Elegimos Todo”, y que tiene el mundo digital como pilar: conectividad excelente con el 5G como meta, el crecimiento en datos, la oferta integral, la vinculación del salario variable de los empleados a la satisfacción del cliente y el big data. La teleco tiene el compromiso de ceder los datos personales a los propios usuarios.

De igual forma, afrontará retos como la consolidación del crecimiento en países claves como España, con el impulso a la fibra; Alemania y Brasil, país afectado por una grave crisis económica pero en el que Telefónica ha logrado mantener el avance con la integración de GVT. En España, la empresa está en plena ejecución del Plan de Suspensión Individual de Contratos para mayores de 53 años.

Lo cierto es que una nueva etapa empieza en Telefónica, con un presidente que llega con un carácter transformador. Además, Pallete deberá afrontar el compromiso de retribución al accionista asumido por el grupo. De momento, su primera cita con los accionistas será en la junta que la teleco celebrará en mayo.

Venta de O2 y OPV de Telxius

José María Álvarez-Pallete llega a la presidencia de Telefónica en un momento en el que la compañía está pendiente de operaciones corporativas de relevancia.

La teleco debe cerrar la venta de la filial británica O2 a Hutchison, en una transacción valorada en más de 10.250 millones de reales (unos 13.000 millones de euros). La operación, que ya no está en manos de la operadora, está siendo analizada en profundidad por la Comisión Europea, que tiene de plazo hasta el 19 de mayo para decidir. Telefónica es optimista ante el cierre de la transacción, a la que está vinculada el pago en efectivo del dividendo de 2016.

Pallete también afrontará la posible OPV antes del verano de Telxius, la filial de infraestructuras de Telefónica, que agrupa activos como las torres de telefonía móvil y los cables submarinos. El mercado valora estos activos en más de 5.000 millones de euros.

Con esta operación, Telefónica busca desinvertir de activos considerados no estratégicos para concentrarse en el negocio principal. Y en este caso, la compañía lleva mucho tiempo trabajando para crecer en áreas como los servicios de vídeo, el internet de las cosas, la ciberseguridad, el cloud computing y las M2M.