Aumento de las exportaciones de Asia, sobrecapacidad en Brasil y Ucrania

Más frentes para la siderurgia desde Turquía, Brasil e India

El problema para los productores nacionales de acero es que es un material que viaja bien gracias a su robustez

ESPAÑA ARCELOR ZUMARRAGA:GRA047. ZUMARRAGA (GUIPUZCOA), 19032016.- Los trabajadores de la planta de ArcelorMittal de Zumarraga celebran una manifestación en esta localidad guipuzcoana para protestar por los planes de la empresa, que plantea un "cese parcial de la actividad" en esta fábrica. EFEJuan Herrero
ESPAÑA ARCELOR ZUMARRAGA:GRA047. ZUMARRAGA (GUIPUZCOA), 19/03/2016.- Los trabajadores de la planta de ArcelorMittal de Zumarraga celebran una manifestación en esta localidad guipuzcoana para protestar por los planes de la empresa, que plantea un "cese parcial de la actividad" en esta fábrica. EFE/Juan Herrero (EPA) EFE

No solo el acero chino asusta a las siderúrgicas españolas. A las acerías del país se les han abierto nuevos frentes. El sector ha detectado un importante incremento de importaciones procedentes de Turquía, India, Brasil y Ucrania.

El país otomano juega con su condición intercontinental para potenciar sus relaciones tanto con Europa como con Asia. Turquía compra palanquilla a China que luego transforma en sus acerías y trenes de laminación para exportar al mercado de la UE. Así evita los costes de la chatarra, la materia prima que alimenta los hornos y que cotiza muy alto, y de paso reduce la factura eléctrica de sus fábricas.

Con esos dos factores a favor de sus costes, el país otomano exporta bobinas más baratas a los países comunitarios. Entre los afectados por este circuito comercial, dos plantas de ArcelorMittal en España. Una de ellas es la acería ACBde Sestao (Vizcaya), que la multinacional de la familia Mittal ha cerrado para lo que resta de año porque con la competencia citada no resulta rentable.

De momento, el resultado inmediato es que los 330 trabajadores de ACB se han ido a casa por un expediente de regulación de empleo (ERE). La planta vasca tiene capacidad para producir 1,4 millones de toneladas al año. Otro centro de ArcelorMittal que sufre la competencia de las bobinas de Turquía es el tren de laminación en frío de Sagunto (Valencia).

En lo que hace referencia a Brasil, la crisis que vive su economía ha generado una sobrecapacidad en las fábricas de acero común, un producto destinado a la construcción. El país suramericano ha vivido una explosión de ese sector, especialmente en el área de infraestructuras, por los Mundiales de fútbol de 2014 y los Juegos Olímpicos que tendrán lugar este verano. La inversión pública está paralizada y la situación se ha complicado por la tensión política en torno a la presidenta del país, Dilma Rousseff, y su antecesor, Lula da Silva.

Además, a favor de las exportaciones de Brasil juega la devaluación de su moneda, el real. Malas noticias para los fabricantes nacionales de acero común, que en años anteriores han sufrido el proteccionismo del país suramericano contra los productos del exterior. Una situación que afecta a corporaciones como Celsa y Alfonso Gallardo, este último el principal fabricante de España de acero corrugado.

El problema se ha extendido asimismo a la estructura de ArcelorMittal en el país. El grupo ha paralizado su planta de Zumárraga (Guipúzcoa), que puede producir al año más de un millón de toneladas de alambrón, barras y redondo corrugado. Como en el caso de ACB, a los 325 empleados de Zumárraga se les aplicará el correspondiente ERE.

  • Inoxidable

India es otro de los frentes abiertos a la siderurgia nacional, por el acero inoxidable que llega del país asiático, cuya política está orientada al fortalecimiento de su industria a través de las exportaciones. El problema del acero, para los fabricantes nacionales, es que viaja bien. La propia robustez del producto permite una logística sin problemas por barco y carretera.

Entre los afectados por India, el grupo Acerinox y su filial Roldán de Ponferrada (León), que tiene 400 trabajadores. La planta de Olarra en Loiu (Vizcaya) también está entre los damnificados por esta situación. El impacto en Acerinox es doble porque coloca en León parte de la producción de palanquilla de su planta en Campo de Gibraltar (Cádiz). A Tubacex también le llega la competencia india, porque aunque se dedica a la producción de tubos sin soldadura, su acería de Amurrio (Álava) vende palanquilla a terceros. Por último, el conflicto bélico que vive Ucrania con Rusia ha desplomado la economía del país de Europa del Este. Sin consumo interno, las siderúrgicas que pueden trabajar exportan su producción al mercado de la Unión Europea.

Las exportaciones también afectan a los aceros especiales, que viven un momento dulce por la buena marcha de la industria de automoción, su principal cliente. España, donde tienen fábricas casi todas las marcas de las cuatro ruedas, superó en 2015 el millón de matriculaciones. Parte de esta tarta también se la están llevando las siderúrgicas extranjeras. El grupo principal de este sector en el país es Sidenor, participado por la corporación brasileña Gerdau, que se ha planteado su venta por las dificultades financieras que atraviesa a cuenta de sus negocios en el país suramericano.

La Comisión Europa ha abierto siete expedientes contra las importaciones de acero que recibe España. Dos a cuenta de la entrada de bobinas en caliente (el producto que elabora ACB) y otros dos por chapa gruesa (ArcelorMittal la fabrica en Asturias). Hay tres expedientes más por tubos sin soldadura.

Las importaciones de acero de China crecieron un 57% en 2015

Unesid, la asociación del sector siderúrgico, registró en 2015 un incremento del 57% de las importaciones de acero procedentes de China. En total, la entrada de producto del exterior subió un 8,1%, hasta 8,9 millones de toneladas, lo que desvela cómo se inclina la balanza hacia los intereses del país comunista. En esa línea, las siderúrgicas de la Unión Europea redujeron sus ventas a España en un 1,9%.
Que el acero que llega de fuera es mucho más barato queda claro cuando Unesid desvela que el valor total de las importaciones en 2015 solo subió un 1%, cuando el aumento del volumen en toneladas es muy superior. Como comentan en el sector, “la lealtad de los clientes no existe. En esta industria, por una diferencia a la baja de diez euros te dejan tirado”, en referencia al auge de las exportaciones.

Registro individual de las operaciones

Una de las reclamaciones del sector que sí ha calado entre las autoridades comunitarias es la del registro individual de las exportaciones. Cada operación tiene su propio código arancelario, para evitar que las empresas acumulen stock de acero con el actual panorama de precios bajos, como previsión ante la posibilidad de que una sanción de la UE cambie esta coyuntura. Así, cada comprador sabe a lo que se arriesga, porque las próximas medidas antidumping de la UE tendrán retroactividad sobre las operaciones que se determinen como irregulares. Es un dato importante para unas autoridades comunitarias que no se desenvuelven con rapidez, no solo en relación con la política comercial. Ahí está la larga e irresoluble crisis de los refugiados políticos de Siria como ejemplo más palmario.

Poca reacción de los países escandinavos

Los fabricantes españoles de acero se quejan de la escasa receptividad de los países escandinavos en relación con la crisis del dumping. Son mercados a los que no les afecta este problema. Están blindados por su lejanía geográfica y sobre todo por su escaso nivel de demanda, lo que no justifica la llegada de importaciones con un volumen importante. Esa crítica se extiende a los funcionarios comunitarios que tienen nacionalidades como la finlandesa, danesa o sueca. Para muchas siderúrgicas nacionales, su apatía en este caso no es normal. Las compañías lamentan que la recuperación de la demanda de acero en España no puede ser aprovechada por el dumping. La producción de la industria siderúrgica del país alcanzó los 14,8 millones en 2015. Una subida del 4,2% que se ralentizó el último trimestre.