Editorial

La confianza de la inversión exterior

El flujo de inversión extranjera en España se ha mantenido alcista en 2015, acumulando tres ejercicios de avances, coincidentes con la consolidación de la confianza de los inversores y del crecimiento de la economía tras las dudas sobre la solvencia del país que atenazaron al mercado en 2011 y 2012. La inversión bruta alcanzó los 22.700 millones de euros, casi un 10% más que en 2014, y lo hizo con un carácter fundamentalmente productivo, aunque alojada en una parte importante en construcción y sector inmobiliario. La consolidación de esta tendencia se produce, además, en un año complicado, con presencia de continuas turbulencias financieras generadas por China y la caída de los precios de las materias primas.
Entre las nuevas inversiones ha habido ampliaciones de proyectos y operaciones manufactureras de nuevo cuño, que responden en todo caso a la ganancia de peso de España en las preferencias de la industria mundial, como consecuencia de la mejora de las condiciones tanto laborales como financieras. En los últimos cuatro años España ha recuperado muy buena parte de la competitividad perdida en los primeros años del euro, pero tiene que seguir intensificándola para seguir atrayendo capital productivo que contribuya a la reducción de la abultada tasa de paro del país.