Carburantes y alimentos frescos llevan el IPC español al -0,8% anual

España tiene la inflación más baja de los grandes países del euro

El abaratamiento de las gasolinas y la evolución de los precios de algunos alimentos, como las legumbres, las hortalizas, las frutas frescas o el pescado volvieron a ser determinantes, un mes más, en el comportamiento del índice de precios de consumo (IPC) que publicó el Instituto Nacional de Estadística (INE) este viernes.

Así, la inflación se redujo un 0,4% en febrero respecto al mes anterior, en la mayor disminución contabilizada en dicho mes desde 1970, e hizo que la tasa anual disminuyera cinco décimas, hasta alcanzar el -0,8%. En tasa armonizada fue del -1%.

Se trata de una situación que se está replicando en todas las grandes economías de la zona euro, puesto que en todas está impactando la fuerte rebaja que acumula el petróleo y sus derivados; si bien no con la intensidad que en España.

Así, con los datos de febrero disponibles por ahora, España es, con diferencia, el país de la zona euro con menos inflación. El dato adelantado en Alemania sitúa el IPC del mes pasado en una tasa anual del 0,0%, del -0,2% en Francia y del -0,3% en Italia. Esto explica que la media de los países que comparten moneda fuera en febrero del -0,2%.

Así, se incrementa el diferencial de precios de España con sus principales competidores europeos (de seis décimas en términos generales y de ocho si se compara con la tasa armonizada), lo que permite que los productos y servicios españoles puedan seguir ganando competitividad. Con ese descenso del -0,8% anual, el IPC vuelve a sumar dos meses en negativo después de haber cerrado el año 2015 en el 0,0%. La de febrero es la cuarta tasa interanual más baja del IPC desde enero de 2015, cuando los precios se situaron en el -1,3%, su menor tasa desde julio de 2009.

Desde entonces, el IPC solo ha experimentado tasas positivas en los meses de junio y julio de 2015 (en ambos casos del 0,1%) y en diciembre pasado (0,0%). Este balance es lo que provoca que todavía haya voces que advierten contra la deflación, una situación que se produce cuando conviven tasas negativas o muy bajas de precios de consumo con escaso crecimiento económico.

Sin embargo, en opinión del Gobierno de la gran mayoría de analistas, en España no se puede hablar de deflación, entre otras cosas porque el PIB crece a tasas anuales superiores al 3%, el consumo da todavía muestras de suficiente robustez y, sobre todo, la inflación subyacente, aquella que no incluye los precios de los productos energéticos ni de los alimentos no elaborados, aumentó una décima en febrero, hasta el 1%.

Estadística atribuyó el descenso interanual del IPC del pasado mes de febrero al comportamiento del transporte, que redujo su tasa casi tres puntos respecto a enero, hasta el -4,7%, debido a la disminución de los precios de los carburantes frente al repunte que registraron en febrero de 2015. También, influyeron en esa reducción del IPC interanual los alimentos y las bebidas no alcohólicas, que recortaron su tasa ocho décimas, hasta el 1,3%.

En contraste con estos descensos, el grupo de comunicaciones elevó en 1,5 puntos su tasa interanual, hasta el 2,7%, por el aumento de los precios de los servicios telefónicos.