El exceso en motor nunca pasa de moda

El auge de los modelos todocamino se mantiene imparable con nuevas propuestas

Bugatti Chiron, el no va más sobre cuatro ruedas.
Bugatti Chiron, el no va más sobre cuatro ruedas.

Ginebra vuelve a ser durante estos días el centro neurálgico del sector del automóvil. El prestigioso salón internacional suizo se convierte, cada año por estas fechas, en un gran escaparate en el que las marcas muestran sus novedades y también sus tendencias, las líneas maestras del camino que seguirán en sus desarrollos inmediatos y futuros. En el corto plazo, la moda de los todocaminos parece imparable ante la enorme aceptación de la que disfrutan entre los usuarios; mirando un poco más lejos, la búsqueda de coches cada día más eficientes y también inteligentes (con el horizonte de la conducción autónoma cobrando visos de realidad) se presentan como la prioridad.

Pero el automóvil siempre tiene mucho de aspiracional, un objeto de deseo que levanta pasiones y persigue con ahínco el reto del más difícil todavía. Y bajo esa perspectiva, no debe extrañar que una de las estrellas destacadas del certamen sea un superdeportivo que solo llegará a 500 afortunados en todo el mundo. El Bugatti Chiron, heredero del Veyron, se olvida de consumos, emisiones o limitaciones, exhibiendo datos demoledores para colocarse como nueva referencia de su exclusivo segmento: 1.500 CV de potencia, 420 km/h de velocidad punta (autolimitada) y un precio de 2,4 millones de euros, sin incluir los impuestos correspondientes en cada país.

Tampoco faltan en esta ocasión interesantes prototipos que marcan la tendencia del sector

Muchos admirarán la nueva bestia del asfalto, pero lo que en realidad se plantearán comprar será un coche de la funcionalidad del Ateca, el esperado todocamino compacto de Seat que hace su puesta de largo ante el gran público tras su presentación de hace unas semanas. Y también con planteamientos similares, aunque en tamaño reducido y con la exclusividad de Audi, se dio a conocer el Q2, el más pequeño de la familia Q, con un diseño muy particular y toda la calidad de la marca de los cuatro aros.

Los monovolúmenes siguen luchando por recuperar parte del terreno perdido. Lo hacen con propuestas de la solvencia de la cuarta generación del Renault Scénic, que estará en el mercado a finales de año con un aspecto que, cómo no, revela cierta complicidad con ese boom de los todocaminos.

El festival de novedades lo completa un buen número de prototipos, con más o menos viabilidad pero siempre inspiradores, que van desde el Volkswagen T-Cross Breeze al Toyota C-HR, pasando por el Citroën E-Mehari o el Honda Civic de cinco puertas.