Editorial

Cumplir con el mandato de las urnas

La petición unánime que hicieron ayer ocho colectivos empresariales a los partidos políticos para que doten a España de un Gobierno estable expresa un clamor que lleva tiempo escuchándose en el tejido que representan, pero también en muchos otros colectivos de la sociedad civil. Esas ocho asociaciones, lideradas por el Círculo de Empresarios, han elaborado un manifiesto en el que exigen a los representantes salidos de las urnas que “dialoguen, negocien y pacten” sin exclusiones para formar Gobierno. Con claridad y contundencia, el texto recuerda que la ciudadanía española ha cumplido ya con su deber al acudir a las urnas el pasado 20 de diciembre y que es hora de que las formaciones políticas cumplan con el suyo. El fragmentado resultado que han arrojado las urnas constituye una “oportunidad” para crear un Gobierno de coalición que, según las asociaciones, debe tener como primera característica la estabilidad. Pero también una hoja de ruta que incluya cuatro grandes objetivos: consolidar la recuperación, extender esa recuperación a toda la sociedad, especialmente a los sectores más desfavorecidos, como parados y trabajadores precarios, regenerar la vida política, económica e institucional y continuar con las grandes reformas que el país aún tiene pendientes.

Las fórmulas para lograr esos objetivos son varias. Desde las patronales se señalaba ayer el ejemplo de Alemania y Holanda, con sólidos Ejecutivos de coalición que han sometido sus contenidos programáticos a la supervisión de un organismo independiente. Sea cual sea la fórmula, el mensaje puesto ayer sobre la mesa busca conciliar la urgencia de que España cuente con un nuevo Gobierno cuanto antes con la necesidad de no dar palos de ciego ni pactar de forma irreflexiva o a cualquier precio. “Es mejor un buen Gobierno que un Gobierno rápido”, resumía ayer Antón Costas, presidente del Círculo de Economía de Cataluña, una de las organizaciones firmantes.

A estas alturas y por mucho que se aceleren los tiempos y las negociaciones, España no va a tener un Gobierno rápido, pero sí debería aspirar a tener al menos un Gobierno estable y reformista. Entre las grandes tareas que restan por abordar a nuestro país en la nueva legislatura figura la consolidación de la recuperación, pero también la necesidad de seguir liberalizando la economía española y los distintos sectores de actividad. Ello pasa por el diseño de un nuevo modelo productivo que permita a España prepararse con solidez para cualquier crisis futura y que ayude al país a crecer de forma constante y sostenida en el tiempo. Esos objetivos no constituyen intangibles, sino carencias y necesidades muy concretas de nuestro modelo de actividad. Precisamente por ello, los representantes políticos deberían recoger el guante lanzado ayer por los empresarios y cumplir con el deber para el que han sido elegidos.