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A la venta de Qiyi le falta contenido

La operación de venta la unidad de vídeo de Baidu llega con varias señales de advertencia. El consejero delegado del mayor motor de búsqueda de China tiene encima de la mesa una oferta de 2.800 millones de dólares (unos 2.500 millones de euros) por el sitio de streaming de la compañía. Deshacerse del portal, similar a YouTube, ayudará a los márgenes de Baidu, pero la venta plantea preguntas sobre conflictos de intereses.

Robin Li, el accionista que controla Baidu, se ha asociado con el consejero delegado de Qiyi para hacer una oferta por el segundo proveedor de vídeo online de China. La pareja ha ofrecido comprar la participación del 80,5% del operador del motor de búsqueda.

Una venta traería a Baidu alivio financiero. El video online es un caro campo de batalla para los gigantes de internet en China dado que los ingresos por publicidad no logran mantenerse al día debido al aumento en los costes de la compra y producción de nuevos espectáculos.

Aunque Baidu no informa de las finanzas de Qiyi, está claro que la filial ha sido una carga para la compañía. Los costes del grupo de contenido de 53.000 millones de dólares –la mayoría relacionados con el vídeo– subieron un 77% interanual a 144 millones de dólares en los tres meses a septiembre.

El problema para los accionistas son los escasos detalles sobre la operación. Ni Baidu ni Li han expuesto una justificación estratégica para la compra o planes futuros para Qiyi. Una teoría es que el negocio podría merecer una valoración más alta si cotizara en el mercado de valores chino. Pero si ese es el caso, no está claro por qué el presidente de Baidu tiene que actuar como intermediario. La participación del 54% de Li en Baidu significa que tiene poder de decisión. Para los inversores, sin embargo, es otro recordatorio de que tienen más o menos la misma influencia en la empresa que los espectadores online de Qiyi.