Ambas participan en un proyecto europeo para minimizar el capital inmobilizado

Boeing y Lufthansa repararán sus aviones con impresión 3D

Instalaciones de Lufthansa Tecnik, la división de mantenimiento de la aerolínea alemana.
Instalaciones de Lufthansa Tecnik, la división de mantenimiento de la aerolínea alemana.

El fabricante de aviones Boeing y la aerolínea alemana Lufthansa se han puesto manos a la obra en busca de una solución que les permita reducir los altos costes asociados al mantenimiento y reparación de sus aeronaves. Ambas compañías llevan meses trabajando, junto a otros socios de Europa y EEUU, en el proyecto europeo RepAir, cuyo objetivo último es lograr reparar los aviones utilizando sistemas de fabricación aditiva, popularmente conocida como impresión 3D.

“En Europa se calcula que hay 3,6 millones de piezas almacenadas para utilizar en caso de necesidad, pues muchas veces si se estropea una pieza de un avión de forma imprevista y no está stockada hay que paralizar la aeronave hasta que se consiga, lo cual supone unos costes elevadísimos para las aerolíneas”, explica a CincoDías Javier Llano, director de Transformación Digital en proyectos de integración de sistemas de Atos España, otro de los socios del proyecto, que cuenta con un presupuesto de casi seis millones de euros (4,2 millones, contribución de la Comisión Europea).

El ejecutivo cuenta que están trabajando con un sistema que va embebido en el avión, capaz de detectar fallos (mediante simulación física y análisis de datos)y mandar un aviso al aeropuerto de destino indicando la pieza dañada. La idea es que allí, en los aeródromos, haya un repositorio de piezas de repuesto digitales en ficheros 3D y que mediante impresión 3D se impriman in situ, eliminando todos los stocks de piezas físicas y permitiendo la reparación en tiempo real.

Piezas fabricadas en aleación de titanio con impresión 3D.
Piezas fabricadas en aleación de titanio con impresión 3D.

El directivo de Atos asegura que el proyecto ha demostrado que esta solución reduciría en un 20% los tiempos de avión parado y lograría un ahorro del 20% en costes de operaciones de mantenimiento. “Se trata de mejorar la flexibilidad y disponibilidad de mantenimiento de aeronaves y reducir significativamente los costes de almacenamiento de piezas de repuesto y así minimizar el capital inmobilizado”, continúa Llano, que asegura que una vez demostrada la eficiencia y seguridad de esta tecnología, el objetivo es que lo utilicen cuantas más empresas del sector aéreo mejor.

Fórmula más rentable

El proyecto, en el que intervienen 12 socios entre ellos el Instituto Tecnológico Metalmecánico Español (Aimme) y la empresa española O’Gayar, está a punto de concluir (el próximo 31 de mayo). Pero ya hay una conclusión clara. “La solución tecnológica planteada es utilizable para piezas que no son estructurales, pero que sí tienen mucha relevancia, y también para aquellas que tienen formas muy variadas y que no son rentables fabricar en cadenas de producción en serie”, continúa Llano.

El directivo de Atos destaca que la fabricación aditiva permite aprovechar al máximo la materia prima, “ya que apenas quedan sobrantes en la fabricación de las piezas”. Y permite generar elementos con formas geométricas que antes no eran posibles, incluso con cavidades por dentro para hacerlas más ligeras. “Esto es muy importante porque un menor peso en un avión se traduce en un menor consumo de combustible. Un ahorro que las aerolíneas podrían trasladar al precio de los billetes y competir mejor en el mercado”.

La iniciativa de Boeing, Lufthansa Technik (la unidad de mantenimiento de la aerolínea alemana) y el resto de socios, muestra, según Llano el potencial de la impresión 3D. Una industria que creció en 2013 un 34,9% hasta 3.700 millones de dólares y que se prevé mueva 7.000 millones para este año y 11.000 millones para 2020 si la demanda continúa.

Cambios normativos para ponerlo en marcha

Pese a que los resultados del proyecto en el que participan Lufthansa y Boeing, junto a otra decena de socios, parecen ser muy prometedores, ello no implicará que estas compañías –quienes serían los primeros usuarios de la solución tecnológica en pruebas–vayan a cambiar de la noche a la mañana su forma de operar. Como explica Javier Llano, de Atos España, la industria aérea es un mercado muy regulado, que exige muchas certificaciones y unos niveles de seguridad muy altos, así que antes de ponerlo en práctica de una forma comercial hará falta ejecutar algunos cambios normativos.

No obstante, el directivo de esta empresa tecnológica asegura que es un primer paso muy importante, “porque este proyecto de innovación muestra que estas empresas tienen alternativas para hacer las cosas de una forma mucho más eficiente, flexible y barata”. “La normativa generalmente siempre va por detrás de los avances tecnológicos, y es lógico, pero hemos demostrado que el método funciona para piezas de fijación, de sistemas mecánicos, etcétera”.

Los socios del proyecto destacan cómo la fabricación aditiva permite crear entornos de fabricación más pequeños y localizados e incluso reducir cadenas de suministro. Además, elimina barreras para la creación de piezas que podrían considerarse imposibles ya que permite integrar varias piezas de un objeto para imprimirlas como una sola pieza.