Bruselas tiembla ante el regreso de los PIGS

La Comisión Europea insiste en que la crisis de la zona euro empieza a superarse gracias a sus recetas económicas, pero los gobiernos que las aplican sufren un revés electoral tras otro. Bruselas teme que los países más dañados (como Portugal, Italia, Grecia o España) y que todavía sufren las consecuencias busquen alternativas que provoquen el regreso de las turbulencias.

(Texto publicado en la versión digital e impresa de Cinco Días, el 18/1/2016).

Los ministros de Economía de la zona euro (Eurogrupo) cruzan los dedos ante la pavorosa posibilidad de que en 2016 se reproduzcan las sacudidas que sufrió la zona euro a partir de 2010. La crisis de deuda arrastró entonces a España e Italia al borde del rescate y condenó a Grecia, Irlanda, Portugal y Chipre a la intervención de la troika.

Grecia

Todos esos países se encuentran ahora en un incierto terreno político, como España o Irlanda, o en una encrucijada económica de difícil gestión, caso de Portugal e Italia. Como casi siempre, Grecia es el eslabón más débil ante un posible vendaval y en el Eurogrupo se da por seguro que, más temprano que tarde, la indigerible deuda de Atenas volverá a generar turbulencias.

El Eurogrupo teme que en todos o en algunos de esos países la situación económica degenere, bien por causas nacionales o como consecuencia del incierto panorama internacional, con China y los países emergentes (Rusia, Brasil o Turquía) como principal foco de contagios.

La semana pasada, el representante del FMI en la reunión del Eurogrupo [14 de enero] alertó a los ministros sobre la escasísima capacidad de resistencia de la zona euro en caso de una nueva crisis, tanto si es en el sector público, como en el privado.

La consigna en Bruselas, por ahora, es la de mantener la calma, al menos en público.Pero la inquietud gana enteros y el acrónimo PIGS (Portugal, Irlanda, Grecia y España) vuelve a cobrar actualidad, al igual que su versión más larga (PIIGS) para incluir a Italia. Tal vez, incluso esa versión se quede corta, porque ahora los problemas económicos se extienden a otros países, tanto de la zona euro (Finlandia) como del resto de la UE (Hungría). Hasta Polonia, que capeó sin problemas la gran recesión, parece en peligro.

España

Entre los socios vulnerables, España es, quizá, el país que llega en una mejor posición, con una inercia de crecimiento que dobla a la media de la zona euro y supera con creces a las principales economías del continente. Bruselas, sin embargo, disimula cada vez menos su nerviosismo ante el encaje de bolillos necesario para formar Gobierno tras las elecciones del 20D.

La CE, de momento, se ha limitado a desear que se constituya lo antes posible un Ejecutivo “estable”, lo cual parece secundar la propuesta del PP para llegar a un acuerdo con el PSOE y Ciudadanos.

Pero, por si acaso, Bruselas también se ha apresurado a subrayar que Madrid apenas dispone de margen presupuestario, carga de profundidad que pretende dinamitar la tentación de una coalición en torno a promesas de gasto y freno a la austeridad como las planteadas por Podemos.

La primera tarea del nuevo Ejecutivo será actualizar el Presupuesto de 2016. Y el Eurogrupo tiene intención de aprovechar ese trámite para respaldar o rechazar las políticas económicas del futuro inquilino de La Moncloa.

Portugal

En ese trance se encuentra ya Portugal. Los socialistas, que perdieron las elecciones pero desalojaron del poder a los populares gracias al apoyo de la izquierda, se afanan ahora por cerrar un Presupuesto que satisfaga tanto las demandas de austeridad de Bruselas, como a sus imprescindibles aliados parlamentarios, partidarios de aliviar los ajustes de las clases más desfavorecidas.

El proyecto lleva varias semanas de retraso, aunque Lisboa asegura que en los próximos días cuadrará las cuentas y las someterá al veredicto de Bruselas [el proyecto se presentó finalmente el 22 de enero]. Por medio se ha cruzado una nueva crisis bancaria (la de Banif) que disparará el déficit público muy por encima del 3% y podría mantener a Portugal sometida al brazo disciplinario del Pacto de Estabilidad de la UE.

El informe sobre riesgos para 2016 del Forum Económico de Davos (que esta semana celebra su reunión anual) señala a la ingobernabilidad como el segundo mayor peligro tanto en España, como Portugal, solo por detrás del paro. El mismo peligro solo aparece tan elevado en países como Hungría o Bosnia-Herzegovina.

Irlanda

Irlanda también podría encontrarse pronto en un escenario incierto. Los sondeos apuntan a que el Gobierno actual (Fine Gael, conservadores) ganará las elecciones previstas para esta primavera. Pero las últimas encuestas apuntan a un ascenso de fuerzas como los Laboristas o Sinn Féin, que podrían intentar plantear una alternativa.

Italia

Italia parece haber alcanzado una estabilidad interna poco frecuente, pero el Gobierno de Mateo Renzi se ha enfangado en una bronca con Berlín (a cuenta del presunto doble rasero de Alemania en las relaciones con Moscú) y con Bruselas (por el objetivo de déficit y la reestructuración del sector bancario) que puede minar la confianza internacional en Roma.

Comentarios

Es que esta derecha neocons avara y desmemoriada que tenemos en Europa se ha olvidado de que dinamitar la socialdemocracia (su invento de hace 70 años para frenar al comunismo) es abrirle el campo a todo tipo de radicalismos (populismo/nacionalismo/islamismo/...). Habrá que pensar en volver al voto censitario, ampliar los cuerpos de seguridad e invertir en material antidisturbios. ¡Eso sí que es política de austeridad e inversión productiva en vez del despilfarro en gasto social!
Vuelven los PIIGS pero ahora sus efectos son menos terribles, ya que la crisis se ha instalado en el corazón de la Unión Europea. Francia tiene una crisis política extraordinaria con el ascenso del lepenismo. El Reino Unido no va a conseguir concesiones de unos socios inmersos en el caos y por lo tanto tendrá que salir. Merkel se ha suicidado políticamente con la crisis de los refugiados. Las mujeres alemanas no le perdonan lo sucedido en Colonia y el 40% de la población alemana es partidaria de que se vaya a casa.
Estoy con Alexandros!
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