La retribución al accionista supone hasta el 60% de la revalorización

Locos por el cobro de dividendo

Locos por el cobro de dividendo

Con la renta fija en cuarentena y la Bolsa con alta volatilidad, los inversores buscan la manera de asegurarse cierta rentabilidad. De ahí que muchos se estén fijando en lo clásico: el cobro de dividendos.

¿Es posible aprovechar esos beneficios mediante fondos? Rotundamente sí, ya que existen muchos que tienen basada su estrategia precisamente en la captación de rentas recurrentes.
Entre las ventajas de los fondos sobre las acciones Fernando Luque, editor jefe de Morningstar, recuerda que “desde que se suprimió la exención por los primeros 1.500 euros de dividendos procedentes de acciones, la diferencia fiscal que existía entre cobrar dividendos de acciones y cobrarlos de fondos ha desaparecido, lo que beneficia a estos últimos”. También cree que conseguir un dividendo de un fondo es mucho más estable ya que con acciones individuales “uno corre el riesgo de que la compañía recorte o suprima el dividendo en cualquier momento. El dividendo de un fondo procede de una cartera diversificada y, por lo tanto, es más estable”.

Y en España cada vez interesan más. Así lo aseguran en Santander AM desde donde admiten que “en términos domésticos, los fondos centrados en compañías con buenos dividendos ha sido uno de los productos de acciones que más dinero han captado en los últimos dos años”. En su caso, cuentan con dos productos de renta variable europea, Santander Dividendo Europa (rentabilidad media ponderada por dividendo del 4,3% y rentabilidad total a 1 año del 12,9%) y el Santander Solidario Dividendo Europa (4,2% y 10,5%, respectivamente).

José Ramón Contreras, gestor de estos dos fondos, no duda de la conveniencia de esta estrategia ya que “históricamente y considerando periodos largos de 10 ó 15 años, cerca del 60% de la rentabilidad total que se obtiene invirtiendo en Bolsa europea proviene del dividendo que reparten las compañías de la cartera. Además, a lo largo del ciclo económico la retribución al accionista tiene mucha menor variabilidad que los beneficios de las empresas. Sin embargo, una elevada rentabilidad por dividendo no es el factor más importante a la hora de seleccionar valores. En nuestra opinión, es mucho más relevante la capacidad de pago recurrente al accionista”.

En BBVA AM también tienen buenas percepciones: “Pensamos que, en el actual entorno de tipos de interés, históricamente deprimidos, el atractivo del dividendo cobra especial relevancia. Además, en el largo plazo, vemos cómo la retribución al accionista, el crecimiento del dividendo y la inflación explican el grueso de la rentabilidad de la Bolsa”. “Para aquellos inversores que buscan la revalorización de su ahorro en el largo plazo, pero que no desean renunciar a la percepción asidua de una paga apreciable”, comentan desde la gestora que ha creado la gama reparto.

Locos por el cobro de dividendo

Esta gama se compone de tres fondos, dos de renta variable paneuropea, BBVA Plan Dividendo Europa y BBVA Mi Inversión Bolsa, y un tercero mixto. “Como es lógico, son carteras con riesgo, adecuadas para inversores que estén dispuestos a asumir la volatilidad que tienen estos activos”, aclaran.

Para aprovechar el reparto de dividendos en Fidelity cuentan con varios productos, destacando el FF Global Dividend Fund. La gestora apoya esta estrategias dado que las empresas que pagan dividendos “suelen estar concentradas en áreas defensivas y las rentas fiables que ofrecen pueden constituir un elemento valioso de protección frente a las caídas del valor de las acciones”.

Centrarse en el crecimiento futuro de los dividendos y no en la rentabilidad actual del mismo es fundamental para la filosofía de inversión del fondo M&G Pan European Dividend. “El crecimiento del dividendo conduce a retribuciones más altas (sobre su capital inicial) en el futuro y creemos firmemente que centrarse en esta dinámica es un ejercicio mucho más poderoso que hacerlo en una elevada rentabilidad por dividendo hoy en día”, asegura Phil Cliff, gestor del fondo de M&G.

Por su parte Sasha Evers, director general de BNY Mellon IM, Iberia, con dos fondos destacados de este tipo en renta variable, el BNY Mellon Global Equity Fund y el BNY Mellon Asian Income Fund, cree que la estrategia de búsqueda de dividendo tiene sentido en un entorno como el actual “porque si la inflación es baja la rentabilidad real del dividendo es mayor”, y añade, “en un entorno donde les cuesta a las empresas encontrar oportunidades de crecer e invertir la mejor forma de utilizar el capital generado por la empresa puede ser devolverlo a los inversores a través de dividendos en lugar de invertirlo en proyectos que igual no rindan”.

En cuanto a Gonzalo Rengifo, director general de Pictet AM en Iberia y Latam, “los ahorradores en depósitos o que invierten en acciones con dividendo deben considerar las ventajas añadidas de los fondos de reparto en cuanto a diversificación global y fiscalidad: traspaso difiriendo plusvalías, pasar a clases de capitalización sin gastos ni retenciones fiscales o a un monetario a la espera de oportunidades”.

Menciona los fondos de reparto y es que es bastante común que este tipo de productos distribuyan periódicamente una renta. “Los fondos con clases de reparto no garantizan rentabilidad pero definen el momento y cantidad a pagar de manera transparente (mensual, trimestral y anual), vía cupones o dividendos, que suelen rondar entre 2% y 4%, si bien hay algunas estrategias de renta fija de alta rentabilidad o deuda emergente, así como otras de renta variable en que pueden superar 5%”, matiza el responsable de la gestora que cuenta con más 50 fondos con clases de reparto, entre ellos el Pictet-Latin Amer, uno de los productos que más rentabilidad por dividendo logró en 2015, según la clasificación de Morningstar incluida ene este reportaje.

Pero Ana Guzmán, responsable de Aberdeen España y profesora del IEB, hace una distinción importante: “Por un lado, están los fondos diseñados para repartir rentas, con un objetivo no garantizado de rentabilidad predeterminada y, por tanto, la selección de activos está en buena medida marcada por el cumplimiento de este objetivo. Y por otro, los fondos de distribución, es decir, aquellos que en lugar de capitalizar en el liquidativo del fondo los dividendos o cupones que dan los activos en los que están invertidos, los reparten al inversor de manera” aclara.

En Schroders, por ejemplo, cuentan con una amplia gama de fondos gestionados con un objetivo de generación de rentas. “En renta variable, destacamos la gama maximizer, tanto el fondo de renta variable europea como en global (Schroders ISF European Dividend Maximiser y Schroder ISF Global Dividend Maximiser) que tienen un objetivo de reparto del 7% anual que se paga trimestralmente”, destaca Carla Bergareche, directora general de Schroders para España y Portugal, un tipo de fondos que ve adecuados para cualquier inversor que busque una fuente de ingresos regular y diversificada, tanto para complementar un salario como una pensión, sin renunciar al crecimiento del capital potencial.

Y siguen apareciendo nuevos productos. Henderson, por ejemplo, ha vuelto a ampliar su oferta de fondos de renta variable con reparto de dividendos con el lanzamiento del Henderson Horizon Pan European Dividend Income.

La retribución al accionista , atractivo del mercado español

No parece mala idea querer encontrar beneficios en la recogida de dividendos. Las compañías españoles, por ejemplo, repartieron en 2015 más de 26.000 millones de euros hasta noviembre y las estimaciones para 2016 también son positivas. No en vano uno de los mayores atractivos de nuestro mercado radica precisamente en su rentabilidad por dividendo, habitualmente por encima de la ofrecida por otras grandes plazas financieras.
De hecho, este año hemos empezado fuertes y una decena de empresas cotizadas han comenzado el ejercicio de 2016 con el pago a sus accionistas del dividendo a cuenta de los resultados de 2015. En total al finalizar enero habrán desembolsado unos 4.300 millones de euros. Precisamente BME , el operador de la Bolsa española, es una de las cotizadas que mejor pay-out (porcentaje del beneficio que se destina a dividendo) presenta, del 96% y un retribución al accionista del 6%.
Otras empresas destacadas son Repsol, con un 9% previsto en 2016, o Telefónica, del 6,8%.
De hecho en el último Henderson Global Dividend Index España aparecía como el primer país europeo en distribución de dividendos en el tercer trimestre, una vez que sus compañías habían repartido 5.200 millones de dólares, y eso pese a que había descendido tasa general un 30,6% debido al recorte del dividendo del Banco Santander para 2015.
Ese mismo informe calcula que los dividendos mundiales crecieron un 2,3% interanual en términos generales en el tercer trimestre de 2015 hasta los 297.000 millones de dólares, lo que refleja un incremento de 6.800 millones.
El abultado aumento se produce tras tres trimestres consecutivos de caídas y responde, según la gestora responsable del estudio, al crecimiento acelerado de los repartos en Estados Unidos y al abultado dividendo extraordinario de Kraft tras su fusión con Heinz
En cuanto a todo el ejercicio, los expertos de Henderson decidieron hace unos meses rebajar ligeramente –en 10.000 millones de dólares– su previsión mundial para el año completo y creen que los dividendos repartidos ascenderán a 1,15 billones de dólares en 2015, lo que refleja una caída general del 2% interanual.