Las cotizadas han remunerado con 22.500 millones a sus accionistas

A por dividendos contantes y sonantes

Panorámica del parqué madrileño
Panorámica del parqué madrileño

A punto de finalizar 2015, España ha vuelto a situarse a la cabeza de los mercados de valores mundiales. Pero no ha sido precisamente porque la Bolsa haya tenido un buen comportamiento. De hecho, comenzó el ejercicio cotizando a 10.279,5 y después de esta semana, en la que las materias primas y sobre todo el petróleo han arrastrado a la baja a todos los parqués, el Ibex 35 ha abandonado los 10.000 puntos, perdiendo más de un 6% en estos 12 meses. El liderazgo internacional español viene determinado por la rentabilidad por dividendo que ofrecen el selectivo, que supera el 4% de media, por delante de Reino Unido, Francia, Italia, Alemania o Estados Unidos, explica Domingo García Coto, director del servicio de estudios de Bolsas y Mercados Españoles (BME).

Si no fuera por los dividendos, la rentabilidad a 10 años de la Bolsa española pasaría de un promedio acumulado del 5,9% al 1,1% anual, según el Informe de Mercado 2014 de BME.

Y es esa elevada remuneración la que está atrayendo hacia el parqué a un buen puñado de pequeños inversores, acostumbrados a meter sus ahorros en depósitos o bonos. “La Bolsa se está convirtiendo en una alternativa para el inversor minorista español, que ve que el bono a 10 años tiene un retorno de apenas el 2% y los depósitos, inferior aún. En los últimos tres años ha habido una entrada de capital de las familias, que ya tienen un 16% del patrimonio y ven que esta rentabilidad es atractiva, dadas las pobres alternativas que existen en un entorno de bajos tipos de interés”, añade García Coto.

NUEVA POLÍTICA

Quizás por esta razón las principales empresas españolas empiezan a dar un giro en su política de reparto de dividendos, abandonando la moda del scrip dividend o dividendo en acciones a la que recurrieron desde 2009 por la crisis, para volver a la remuneración en efectivo. Contante y sonante, como más le gusta al accionista.

El objetivo, en línea con lo que ha sido la tradición del banco, es dar gran importancia al pago de dividendo en efectivo, de modo no dilutivo, y que sea sostenible y creciente de acuerdo con los resultados del grupo, decía Ana Botín en la Junta del Santander del pasado marzo, donde anunciaba la nueva política de retribución, que supone entregar el 75% en efectivo y el 25% en el formato scrip, es decir, pasar de distribuir en efectivo menos del 20% del beneficio a entre el 30% y el 40%.

Un mes después, CaixaBank se comprometía también con sus accionistas a hacer una transición gradual hacia el pago en metálico. Los remunerará en cash en dos de sus cuatro pagos correspondientes a 2015 y espera aumentar esta fórmula en 2016, asegura la entidad, que reconoce que el sistema de scrip “ayuda a recapitalizar la empresa, aunque diluye el beneficio por acción futuro, ya que hay un mayor número de acciones en circulación. En un entorno de mejora económica, con paulatina normalización financiera y los balances de las empresas más saneados, tiene sentido recuperar el pago en efectivo a medida que se recuperan los beneficios”.

Telefónica ha previsto igualmente volver a la retribución en efectivo el año próximo, pero lo ha condicionado al cierre de la venta de O2, pendiente del visto bueno del regulador británico. Por su parte, BBVA pretende que el pago total del dividendo en cash llegue en 2017, mientras tanto seguirá utilizando el “dividendo opción, que en época de crisis, como la que hemos vivido, es una medida muy positiva que nos ha permitido cumplir los requisitos de capital (gracias al menor desembolso de efectivo) y mantener una atractiva remuneración para nuestros accionistas”, indica. Y puede que Repsol haga lo propio a partir de ese mismo año.

Estas son las compañías cotizadas que mayor rentabilidad por dividendo ofrecen al accionista. En concreto, entre casi el 8% y el 5% anual.

MENOS DINERO

Pero no son las únicas. El volumen total de dividendos abonados hasta octubre de este año asciende a 22.476 millones de euros, es decir, un 42% menos que en igual periodo de 2014 (por el efecto de los dividendos extraordinarios pagados por Endesa). Sin contabilizarlo, los pagos caerían solo un 7%, según los datos de BME, que también reflejan la caída de la retribución en acciones. El volumen de scrip hasta octubre es de unos 8.300 millones, un 17% menos.

“Una vez que las condiciones de mercado se han normalizado, creemos que estas ampliaciones de capital encubiertas deberían dar paso a una política mucho más transparente en la gestión del capital. En ella los dividendos deben ser pagados en efectivo” y las ampliaciones de capital, plantearse abiertamente para que el accionista decida, opina Analistas Financieros Internacionales (AFI).

Porque lo que está claro es que “es mucho más atractivo el dividendo en efectivo. Quienes invierten en la Bolsa pensando en él son los ahorradores que tradicionalmente compraban bonos o depósitos y buscan la obtención de rentas trimestrales, semestrales o anuales. Ante la falta de alternativas rentables, han puesto sus ojos en el mercado de valores, en estas acciones que pagan regularmente, y cuya rentabilidad media está en torno al 4%, y están intensificando su querencia por ellas”, reconoce Virginia Pérez, responsable de renta variable de Tressis.

La analista coindice con el resto de las fuentes consultadas en que, además de pensar en los valores que ofrecen mayor dividendo, se debe elegir bien a la hora de tomar posiciones en Bolsa, “pues no es lo mismo entrar, por ejemplo, en Enagás, con una rentabilidad por dividendo menor, de en torno al 4%, pero con mayor recorrido que Telefónica o Repsol, que están por encima del 6% y el 7%”. La selección de la cartera en un entorno de volatilidad y bajos tipos es vital, igual que la diversificación, afirma Pérez, “es mejor invertir en mercados europeos que reducirse solo a España”, aconseja. Y eso que las previsiones para nuestro país, “el que más crece y más reformas estructurales ha hecho en Europa, se verán reflejadas en Bolsa el año próximo, en el que se espera una revisión al alza de los beneficios empresariales”.

Porque hasta ahora, indica Alfonso de Gregorio, director de gestión de Gesconsult, “el Ibex va muy rezagado respecto al resto de las bolsas europeas”. Mientras el Dax alemán o el Euro Stoxx suben más del 5% y el 2% en lo que va de año, el indicador español baja el 6%, incluso por detrás de Italia y Portugal. “Se ha abierto un gap con el selectivo español que tiene que ver con la sobreexposición de las compañías nacionales a los países emergentes, especialmente a Brasil, y con la cuestión política, con el proceso independentista catalán más que con las elecciones generales”, explica. De Gregorio cree que ese gap tenderá a recortarse una vez se conozcan los resultados electorales. Eso sí, le cuesta atisbar una recuperación del 10% en el selectivo español.

Menos optimista es el Banco Sabadell, que solo espera una subida del 1,8% en la Bolsa española para 2016, aunque acompañada de un crecimiento del 16% en los dividendos por acción.

Algo en lo que no coincide con Juan Luis García Alejo, director de análisis y mercado de Andbank, quien pone “el precio objetivo en torno a los 11.400 u 11.500 puntos”, es decir, una revalorización superior al 18%, “que no nos va a dar Estados Unidos, ni Japón…, España destaca sobre el resto”, asegura.

Una cartera para batir al Ibex

Serán los valores del año. Los que rebasen de largo al Ibex. Para que el inversor español, conservador por excelencia, pueda beneficiarse de los títulos con mayores expectativas de crecimiento en 2016, hemos confeccionado una cartera siguiendo las recomendaciones de dos gestoras independientes, Gesconsult y Tressis, y de dos entidades financieras, Sabadell y Andbank. Estos son sus acciones preferidas (en la primera coinciden los cuatro y en las cuatro siguientes tres):

IAG. Se verá favorecida por los bajos precios del petróleo, por el crecimiento de las reservas aéreas y del turismo. Prueba de ello es que Iberia ya está contratando personal. Es el único valor que se repite en las cuatro carteras de inversión, pese a que se ha revalorizado más del 30% este año.

ACS. Aunque sus dividendos se repartan en forma de acciones, Virginia Pérez, de Tressis, cree que es uno de los títulos con más recorrido del Ibex. Y ello es debido a la gran cartera de pedidos que tiene en Estados Unidos, uno de sus principales mercados, así como en países maduros como Alemania, que se espera sean los de mayor crecimiento en 2016. El ritmo de desapalancamiento es otra de sus ventajas.

Dia. No tiene una rentabilidad por dividendo muy alta (3%), pero se va a beneficiar de la mejora del consumo. “El Banco Central Europeo prevé una inflación del 1% y, en entornos inflacionistas, la compañía lo hará bien”, avanza Alfonso de Gregorio, de Gesconsult.

Meliá. Se verá impulsada por la mejora del turismo y el tipo de cambio. Además, está cerca de adjudicarse un gran proyecto en Cuba, donde es líder de un mercado que se beneficia ahora por la afluencia de norteamericanos.

Merlin Properties. Acaba de entrar en el Ibex, tiene tamaño y ofrece un doble beneficio, por la revalorización de la renta variable y por las rentas periódicas que ofrecen sus inmuebles. Es una de las pocas Socimi apropiadas para el inversor minoritario por su reducido riesgo.

Abertis. Tras una caída próxima al 15% en Bolsa en 2015, la concesionaria ha triplicado su beneficio por el avance del tráfico en sus autopistas así como de la contratación internacional. Ha anunciado nuevas inversiones y mejoras en su dividendo.

Acciona. Con una rentabilidad superior al 2,5%, tiene expectativas de revalorización.

Acerinox. Lo puede tener complicado en tanto que las materias primas tocan suelo, pero la recuperación de la demanda del acero y de Estados Unidos, uno de sus principales mercados, y el hecho de que China tenga que pagar aranceles por sus importaciones europeas, le van a beneficiar.

BME. Su rentabilidad por dividendo es del 6%. Además, está penalizada respecto a sus pares del mercado. La renta variable sigue siendo atractiva y verá un incremento de los volúmenes de negociación, tanto de inversores nacionales como extranjeros.

Enagás. Este valor no dará ni grandes sorpresas ni grandes sustos, dado su perfil defensivo. Su rentabilidad por dividendo supera el 4%.

Europac. Es una elección de Tressis y Gesconsult, con una rentabilidad del 3%. Esperan un mejor comportamiento que el del mercado por la recuperación económica y el aumento del consumo.

Gas Natural. Su rentabilidad por dividendo supera el 4% y tiene una cuenta de resultados que sorprende cada año, aun con crecimientos bajos. Esos son sus mayores alicientes para Gesconsult.

Iberdrola. Junto a Enagás y Gas Natural sería la parte más defensiva de la cartera recomendada por Tressis. Sus ingresos recurrentes, la estabilidad del negocio y la carencia de riesgos regulatorios son los atractivos que ve Andbank en este título.

Hay tres valores más aconsejados por dos de las fuentes consultadas: Liberbank, Bankia y Telefónica, títulos que descartan las otras dos.

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