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La seguridad en Alemania ‘über alles’

La elogiada eficiencia alemana no se aplica a las finanzas. Los consumidores del país se encuentran entre los ahorradores más entusiastas en el mundo, pero la rentabilidad que obtienen es muy reducida debido a su excesiva aversión al riesgo y a malas decisiones sobre sus carteras. En la década hasta 2013, los hogares perdieron de media el 15% de su riqueza ajustada a la inflación, según datos del think tank DIW, con sede en Berlín.

Cada año, allí se guardan alrededor de 170.000 millones de euros o un 9,5% de los ingresos disponibles de los hogares. La tasa de ahorro se sitúa un 50% por encima de lo que muestran los datos de la zona euro de media y es el doble que en Estados Unidos, según datos de la OCDE. Sin embargo, los alemanes están ganando una lamentable rentabilidad anual ajustada a la inflación de solo un 1,5% de sus activos financieros, según cifras del Bundesbank.

Ni siquiera el país más rico de Europa puede permitirse desperdiciar la posible rentabilidad de los ahorros

Más de una quinta parte de los activos están en cuentas bancarias simples y tienen poco o ningún interés. Incluso en los años noventa, cuando los tipos de interés nominales eran altos, la rentabilidad real se quedó por lo general por debajo del 1%. Los fondos de inversión y las acciones, que de media tienen unos rendimientos reales de un 5% y 8%, son impopulares. Solo el 16% de los activos financieros de los hogares alemanes se invierten en el mercado de valores.

Ni siquiera el país más rico de Europa puede permitirse ese desperdicio. Si la rentabilidad de los activos totales de los hogares aumentara solo un punto porcentual, la renta disponible aumentaría en 80.000 millones de euros, según muestra un cálculo Breakingviews. Si los hogares gastaran todo eso, el consumo privado se elevaría la friolera de un 5%.

Cambiar las decisiones de inversión de millones de hogares: es más fácil decirlo que hacerlo. Educar a las familias sobre la financiación ayudaría, pero puede que fuera una buena idea para los legisladores ofrecer exenciones fiscales u otros incentivos monetarios para conseguir que inversores individuales entraran de nuevo en el mercado de valores. Parece alentador, pero la especulación es algo muy poco alemán.