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Fusiones para los bancos de la UE

La rentabilidad de los bancos es ahora la mayor prioridad del brazo supervisor del BCE. El regulador bancario europeo dijo ayer que su mayor preocupación para 2016 son los anémicos retornos de los bancos. Con tipos bajos en la zona y las economías recuperándose, la manera más sencilla de impulsar los ingresos sería por medio de adquisiciones y fusiones generalizadas. Pero ni los bancos ni sus supervisores podrían querer dar el paso.

Los bancos europeos están mejor. La media del ratio Tier 1 llegó al 12% a finales de junio y el rendimiento de capital casi se duplicó a un 9,1%, según anunció la Autoridad Bancaria Europea en noviembre. Pero esta rentabilidad se distribuye de forma desigual y los préstamos malos del 5,6% del total y los prolongados bajos tipos de interés la mantendrán baja.

Si los bancos fueran farmacéuticas, el BCE tendría una salida fácil: permitir a los bancos impulsar la rentabilidad con fusiones que reduzcan costes. En teoría, un único banco supervisor reduce el riesgo de las alianzas transnacionales.

Sin embargo, no apostamos por un banquete de fusiones. Otras reglas para los grandes prestamistas internacionales penan específicamente a los bancos que se hacen más grandes. Y la existencia del Mecanismo Único de Supervisión del BCE no ofrece una garantía infalible. Aunque quiere, Fráncfort no ha sido capaz de armonizar totalmente la calidad del capital bancario en toda la zona euro.

Con un limitado potencial de fusión, los bancos podrían estar tentados a hacer dinero debilitando la calidad crediticia, confiando más en la financiación a corto plazo y prestando a clientes con más riesgo. Desafortunadamente, el Mecanismo Único de Supervisión está convirtiéndolo ahora también en su propio negocio para asegurarse que no lo hacen. Como tal, la esperada baja rentabilidad será uno de los mayores dolores de cabeza del BCE también al comienzo de 2017.