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Alemania crece por los refugiados

La decisión de Angela Merkel de acoger a un millón de refugiados ha creado desafíos políticos y logísticos. Pero la política viene con un inesperado efecto positivo: Berlín está abandonando su excesivo foco sobre la austeridad fiscal. El gasto adicional del Gobierno por la inmigración llegará a 31.000 millones de euros en 2016 y 2017, según el Instituto alemán de Investigación Económica (DIW).

Deben construirse nuevos centros de acogida para refugiados, que tendrán que alimentarse y recibir clases de alemán. Además, el Gobierno está contratando personal para la autoridad migratoria y la policía fronteriza. Como Berlín no planea recortar otros gastos o aumentar los impuestos, las nuevas inversiones serán un programa de estímulo económico. En tamaño, equivaldrán a dos tercios del paquete de gastos de emergencia de la recesión de 2009. El superávit presupuestario, que alcanzó el 0,8% del PIB en 2015, se reducirá a la mitad, según el DIW.

El gasto relacionado con la migración debería añadir un cuarto de punto porcentual anual al PIB en 2016 y 2017, resultando en un crecimiento del 1,7% este año y del 1,9% el próximo, según el cálculo de Breakingviews en base a las estimaciones del Bundesbank. Según Deutsche Bank, Alemania será el país que más crecerá de la zona euro el próximo año, por detrás de Irlanda y España.

El crecimiento económico del país ya parecía sólido, gracias a fuerzas internas. Un rebosante mercado laboral ha llevado el empleo a niveles récords. Los salarios reales están aumentando, mientras que la carga fiscal y la tasa de ahorro disminuyen. El gasto de los consumidores en 2015 creció al ritmo más rápido de los últimos 15 años y se espera que se acelere aún más. Mientras tanto, el comercio neto generará poco o ningún crecimiento del PIB en 2016, lo que sugiere que la dependencia alemana de las exportaciones es algo del pasado.

Puede haber razones políticas para gastar. Una tasa saludable de crecimiento económico y una baja tasa de paro dan votos y Angela Merkel se enfrenta a las urnas en 2017. Pero existe la misma presión para gastar sabiamente. Lo que decidirá el éxito del próximo líder no es solo encontrar espacio a los inmigrantes, sino su integración en la sociedad y la economía.