Tarjetas y móviles entre otros

Europa empieza a despedirse de las monedas de 1 y 2 céntimos: ¿Qué fórmulas sustituirán al efectivo?

Europa empieza a despedirse de las monedas de 1 y 2 céntimos: ¿Qué fórmulas sustituirán al efectivo?

Bélgica, Finlandia y Países Bajos, Dinamarca, Hungría, Suecia y ahora Irlanda. Todos estos países de la Unión Europea, algunos de la zona euro, otros no, han tomado distintas medidas para la supresión de las monedas de 1 y 2 céntimos con el redondeo en comercios a la cifra más cercana a 5 céntimos o directamente obligando al pago con tarjeta u otro dispositivo electrónico. Pasos todos que abocan al desuso del dinero en efectivo más de 2.600 años después de que las primeras monedas empezaran a circular en la región de Lidia, actual Turquía. La realidad es que si las tarjetas bancarias ya han hecho que llevemos cada vez menos billetes y monedas en la cartera, los nuevos sistemas de pago parecen querer dar el golpe definitivo de la mano de Internet y nuestros teléfonos móviles.

Hay dos puntos a favor que llevaran a que el dinero en efectivo cada vez se use menos. El primero los avances tecnológicos que permiten que, por ejemplo, gracias a nuestro teléfono tengamos Internet accesible en cualquier momento y en casi cualquier lugar, extendiéndose a cada vez más gente. El segundo, que un territorio que parecía exclusivo para el dinero en efectivo, el de los micropagos, ya tiene rival con los nuevos métodos de pago.

Pagos por “contacto”

Este crecimiento no sólo surge por el beneficio que se obtiene para los consumidores. Además de las empresas que desarrollan estas nuevas soluciones de pago y los ciudadanos hay un tercero en discordia muy interesado en su implementación, los Gobiernos. Las transacciones que realizamos en efectivo son difíciles de detectar, por ello en muchos países incluso se obliga a informar cuando sacamos o ingresamos dinero a partir de una determinada cuantía, como sucede en España a partir de los 3.000 euros. Pero esto no ocurre cuando utilizamos cualquier medio electrónico, en donde siempre nuestro dinero deja rastro. Con lo cual, con casi todos interesados, el problema está en quién asume el coste del cambio.

Por ello, el primer cambio es el más barato, y consiste en “modernizar” el parque de tarjetas por otras que incluyan tecnología de pago por contacto o “contactless”. Se está produciendo un crecimiento de este sistema en dos sentidos, por un lado por parte del consumidor (desea utilizarlo por comodidad) y por otro lado por parte del comercio, ya que instala en sus establecimientos los nuevos terminales con esta capacidad. Este sistema permite que tan sólo acercando la tarjeta al terminal, se realiza el pago de nuestras compras sin que entren en juego otras medidas de seguridad como la ya anticuada firma o el pin. Con ello lo que se consigue es que las pequeñas compras como una revista, un billete de autobús o un kilo de tomates sean pagados con tarjeta, compras que hasta ahora eran territorio del pago en efectivo.

Esta apuesta se consolida día tras día porque a medida que las tarjetas van caducando, se están sustituyendo e incluyendo esta tecnología alcanzando incrementos que según Visa alcanzan el 40% anual y de forma paralela el número de transacciones con este tipo de tarjetas suben en tasas que alcanzan el 37% del total.

Movil para todo

Paralelamente al contactless, se está desarrollando la tecnología NFC (Near Field Communications) por la que podemos comprar acercando el móvil a un terminal de venta. Pero esta tecnología tiene un reto, un hándicap, ya que es necesario que tanto comprador como vendedor hayan asumido esta tecnología.

A medida que se extienda su adopción a otros países será cuestión de tiempo que se consoliden las posibilidades de los sistemas NFC como alternativa de pago. Únicamente habrá un problema por resolver, la manera en la que se adaptan los terminales en las tiendas. Mientras que la instalación de datafonos en tiendas supone un gran interés por parte de la entidad bancaria debido a las comisiones que reciben, la tecnología de pagos móviles requiere una mayor inversión para los comerciantes –muchos no se lo pueden permitir- y además la entidad reduciría esa parte de comisiones.

¿Triunfarán las fórmulas intermedias?

Además del contactless y de la tecnología NFC, la tecnología nos está dejando todo tipo de soluciones “mixtas” con un futuro en el que las dudas son las protagonistas, como por ejemplo los códigos QR o los lectores de tarjetas tradicionales para móviles.

El principal problema de todos estos métodos está en la seguridad y en no conseguir que tengamos una experiencia de compra fácil y satisfactoria: cómoda, fácil y segura con opciones complementarias como el control de nuestros de gastos.

Aún queda mucho que hacer e incógnitas que despejar como que qué estándar ganará la batalla y cuando se alcanzará un número de usuarios elevados para que la tecnología se implante definitivamente, pero si quedan claras varias tendencias. El efectivo va en declive, a las tarjetas les queda mucha vida y queda por definir que estándares de pagos móviles triunfarán.

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