Los sondeos electorales no acertaron

¿Son fiables las encuestas?

Nadie consiguió calibrar el peso que obtendrían los partidos emergentes en el Congreso

La última semana de campaña fue clave, y lo volverá a ser si se repiten los comicios

El acierto en las predicciones de voto Ampliar foto

Se preveía que Ciudadanos y Podemos iban a irrumpir con fuerza en el hemiciclo el 20D. Pero nadie acertó a calibrar en qué medida: la última encuesta (3 de diciembre) del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), de referencia por la amplitud de su muestra, atribuyó al partido de Albert Rivera más de 60 diputados, contra los cerca de 40 previstos para la formación de Pablo Iglesias. En los últimos sondeos publicados, como el realizado por Metroscopia para El País (14 de diciembre), se hablaba de 60 asientos para cada fuerza emergente. Ese mismo día, una encuesta de Sigma Dos incluso situaba a los naranjas ligeramente por delante de los morados.

El resultado es conocido: C’s se quedó en los 40 escaños y Podemos alcanzó los 69. ¿Por qué no se logró anticipar este cambio? “La intención de voto a Ciudadanos ha sufrido cambios significativos durante la última semana de campaña, en la que está prohibido publicar encuestas”, subraya Belén Barreiro, expresidenta del CIS y fundadora y directora de MyWord. Muchos sondeos basados en el voto directo, los que no incorporan cocina (principalmente correcciones sobre la muestra y atribución de voto a los indecisos), veían en C’s un fenómeno tan fuerte como Podemos. Esa tendencia se fue desinflando, al tiempo que el partido de Iglesias ganaba peso.

“El problema en estas elecciones es que muchos han decidido su opción en el último momento”, observa Kiko Llaneras, profesor de la Universitat de Girona y editor de Politikon.es. Hay ocasiones en que la gente sabe qué votará un mes antes. No ha sido el caso del 20D. Con un 20% o 25% de indecisos, fue difícil aventurar las preferencias de muchos electores.

Otro elemento a tener en cuenta en el análisis del auge de Podemos respecto a los sondeos, opina Llaneras, es lo tarde que se definieron las candidaturas que se asociaban a la formación. Así, quienes tenían claro que votarían a las mareas gallegas o a la formación que apoya Ada Colau no pudieron computar como votantes de Podemos. Del lado de Ciudadanos, los malos resultados cosechados en Cataluña, donde consiguió en las elecciones autonómicas una histórica segunda posición, podría tener que ver con el carácter plebiscitario de esos comicios, en los que C’s (junto con el PP) se perfiló como la opción más clara del No.

Los profesionales de los sondeos han trabajado, además, con menos información que en otras ocasiones. Se ha tenido que usar el recuerdo del voto (la respuesta a la pregunta de a qué partido dio su confianza el encuestado en las últimas elecciones) de las autonómicas, municipales y europeas, ya que a las anteriores generales no concurrían ni Podemos ni Ciudadanos. “Las predicciones se basan en modelos de estimación que llevas años poniendo en práctica”, resume Barreiro. “Tengo series históricas de cómo funciona el recuerdo de voto y la intención directa desde que el CIS recoge datos. Todos esos instrumentos ahora no sirven de nada, hay que volver a inventarlos. Metodológicamente, esta legislatura es la más difícil que he hecho hasta ahora”, indica.

En defensa de sus colegas de profesión, Barreiro opina que las encuestas han logrado ser bastante certeras, teniendo en cuenta la singularidad del momento. “Todos los pronósticos han quedado dentro del margen de error, salvo en el caso de Ciudadanos. Me parece sorprendente que se haya acertado que ganaría el PP, hasta el punto de aproximar bastante la cifra de diputados que acabó obteniendo. Muchos dijimos también que el PSOE quedaría segundo y así ha sido, y que Podemos iba a crecer”. “En la semana del 7 de diciembre ya se veía que Ciudadanos se estaba desinflando. Entonces ya lanzamos la hipótesis de que si se mantenía la tendencia, Podemos les iba a superar”, explica Llaneras.

¿Y si volvemos a pasar por las urnas?

La actual composición del parlamento podría llevar a unas nuevas elecciones. ¿Afinarán entonces más las encuestas? Quienes se dedican a ello tendrían a su disposición nuevas herramientas, como el recuerdo de voto del 20D, aunque una vez más la última semana de campaña volvería a ser clave. Crecería también el voto estratégico: por ejemplo, muchos de los electores de centro derecha que apostaron por C’s se plantearían volver al PP. “La formación de Rivera podría llegar a desaparecer, como ha pasado con UPyD”, apunta Barreiro.

Para la expresidenta del CIS, la gran incógnita es “si los nuevos partidos son efímeros, como lo fue UCD, o si han llegado para quedarse. Y, en este último caso, si van a convivir con los tradicionales o los van a sustituir”. Incógnitas que solo el tiempo desvelará.

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