Nelson Barbosa

Un economista flexible

Una dilatada experiencia en las instituciones y un amplio currículum académico respaldan a Nelson Barbosa, cercano a Dilma Rousseff, como nuevo ministro de Hacienda de Brasil

Caricatura de Nelson Barbosa, nuevo ministro de Hacienda de Brasil.
Caricatura de Nelson Barbosa, nuevo ministro de Hacienda de Brasil.

El meteórico avance protagonizado por Brasil en los últimos años llevó a empresarios de todo el mundo a fijarse en el país. Su economía, la mayor de América Latina y una de las mayores de todo el continente, protagonizó un notable progreso en la primera década del 2000, con tasas de crecimiento que llegaron a ser superiores al 7%. Sin embargo, en los últimos años la situación ha girado y Brasil lucha para superar una recesión que está provocando efectos como un incremento del desempleo o menores inversiones extranjeras. En ese escenario, el economista Nelson Barbosa (Río de Janeiro, 1969) asume el cargo de ministro de Hacienda tras la renuncia de Joaquim Levy.

Cercano al expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, bajo cuyo mandato comenzó la expansión de Brasil, y a la actual dirigente del país, Dilma Rousseff, el nuevo ministro que manejará las finanzas públicas asumía hasta ahora la cartera de Planeamiento, encargada de supervisar los costes de la Administración, los presupuestos y la viabilidad de los proyectos gubernamentales. Barbosa es ya un viejo conocido en las instituciones brasileñas, aunque la llegada a su nuevo cargo le coloca, más que nunca, en el centro de todas las miradas.

“El compromiso para mantener la estabilidad fiscal se mantiene”, afirmó durante su nombramiento. Y es que, aunque él se esfuerce en afirmar que coincide en gran parte con el planteamiento de su predecesor, son muchas las voces que interpretan su llegada a Hacienda como un signo de cambio con respecto a las políticas de austeridad que abanderó Levy para contener el déficit brasileño. Si el anterior ministro de Hacienda asumió el puesto precedido de una fama de hombre recto, formado en la Universidad de Chicago y capaz reconducir el rumbo de la economía brasileña a base de ajustes y recortes, Nelson Barbosa lo hace rodeado de comentarios que apuntan al suyo como a un perfil menos ortodoxo, más amigo de la flexibilidad y comprometido con el desarrollo.

Este carioca de 46 años se graduó en Economía en la Universidad Federal de Río de Janeiro y, según aseguraba hace algún tiempo en una entrevista, está convencido de que para ser economista no basta con saber de números. Para él, la política y la historia tienen también mucho que ver a la hora de ajustar las cuentas.

Profesor y ahora al servicio del Estado, es conocido por tener un estilo más informal que sus compañeros y por ser hombre de buen trato

Barbosa comenzó su carrera como analista del Banco Central de Brasil y, tras unos años dedicado a la investigación en la New School for Social Research de Nueva York (en la que posteriormente se doctoró), recaló nuevamente en las instituciones de su país. Ocupó diferentes puestos en el Ministerio de Planeamiento y en el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social, formando parte de diferentes equipos económicos de Lula da Silva. Finalmente se convirtió en secretario ejecutivo del ministerio que ahora dirigirá entre 2011 y 2013, durante el primer mandato de Dilma Rousseff. Una etapa en la que destacó su trabajo en estudios sobre medidas de desgravación fiscal para estimular la economía.

Su experiencia en organismos de gobierno respalda su nombramiento, así como el apoyo con el que cuenta en el Partido de los Trabajadores al que pertenece la presidenta. Sin embargo, Barbosa siempre ha estado dividido entre esta esfera y la universitaria, ya que también ha ejercido como profesor en la misma institución donde él estudió.

Puede que esa relación con las instituciones educativas sea el origen de las incansables ganas de aprender del nuevo ministro de Hacienda brasileño, que afirman que siempre está abierto a adquirir nuevos conocimientos sobre cualquier materia.

El ministro también es conocido por hacer gala de un estilo más informal que la mayoría de sus compañeros y por ser hombre de buen trato. Puede que esa actitud esté relacionada con su origen carioca (los habitantes de Río están considerados en Brasil como los más abiertos y comunicativos) o con su dedicación al deporte durante su juventud.

Con su 1,90 metros de estatura y su fuerte complexión, Nelson Barbosa formó parte del Vasco da Gama de remo, uno de los grandes equipos del país en esta disciplina con el que llegó a ganar algún que otro título. En la actualidad, sigue siendo aficionado de este club, que también cuenta con un equipo de fútbol.

Según aseguran algunos medios brasileños e internacionales, a parte de un dilatado currículum, este economista, en cuyas entrevistas y declaraciones abundan siempre los términos técnicos, tiene madera de líder y se desenvuelve a la perfección en la dirección de equipos.

Dedicado al mundo académico y político casi a partes iguales, el nuevo ministro de Hacienda confesaba en una entrevista que ambas esferas son muy diferentes, ya que mientras en el ámbito universitario se buscan los detalles que marcan las diferencias, en la política hay que apostar por las convergencias. También aseguraba que a la hora de gobernar hay que tener clara la necesidad de establecer prioridades y saber detectar los límites.

Considerado hasta ahora como el segundo hombre más importante del Gobierno de Dilma Rousseff, solo por detrás de Joaquim Levy, Nelson Barbosa ha dado definitivamente el salto a la primera línea de fuego con un importante desafío por delante: trabajar para conseguir que la economía brasileña que no hace tanto deslumbró al mundo consiga remontar el vuelo.

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