Contará con Yield como garantía y con una aportación del ICO

La banca firmará la semana que viene la inyección de liquidez para Abengoa

Exterior del complejo de Abengoa Water en Dos Hermanas (Sevilla).
Exterior del complejo de Abengoa Water en Dos Hermanas (Sevilla). EFE

Las principales entidades acreedores de Abengoa han aceptado insuflar oxígeno en el grupo de ingeniería sevillano. Santander, CaixaBank, Bankia, Popular y Sabadell, por la parte nacional, y HSBC y Crédit Agricole, por la internacional, han dado el visto bueno a una inyección de 113 millones de euros para cubrir las necesidades de liquidez más inmediatas de la compañía hasta final de año.

Un crédito, que previsiblemente se formalizará a principios de la semana que viene, y que será compartido por las entidades integrantes del grupo conocido como G7, en función de la deuda contraída con la empresa con cada una de ellas, cuya suma roza los 5.000 millones de euros. Junto a ellas también participará el Instituto de Crédito Oficial (ICO), que aportará 20 millones de euros, según avanzan fuentes conocedoras del proceso.

El banco público, que tiene una exposición a la compañía de 120 millones de euros, ya se había mostrado dispuesto a aportar entre 15 y 20 millones de euros pero solicitaba que el resto de los acreedores abrieran el grifo.

Como contrapartida a esa línea de liquidez de urgencia, las entidades tendrán como garantía el 28% del capital que tiene Abengoa en su filial estadounidense Yield. Uno de sus tesoros más preciados y cuyo uso que ha sido objeto de un análisis jurídico por parte de los bufetes Uría y Menéndez y Sullivan.

El grupo sevillano liderado por José Domínguez Abascal, en preconcurso de acreedores desde el pasado 25 de noviembre, ha recibido además en estos días unos 15 millones de euros correspondientes al dividendo abonado por su filial Abengoa Yield, de 0,43 dólares por acción. Importe que según fuentes próximas a las negociaciones irá destinado a la búsqueda de la viabilidad económica de la compañía.

Despejado el primer obstáculo, conseguir financiación para finalizar el año y poder cumplir con sus compromisos más ineludibles, como el pago de las nóminas de sus 24.000 empleados –de los que unos 5.000 se encuentran en España– y el abono a proveedores, queda pendiente avanzar sobre la hoja de ruta trazada, que pasa por presentar el próximo 18 de enero el plan de viabilidad. Hasta ese día, la empresa calcula que precisa otros 45 millones más. Una cifra que se eleva a 200 millones hasta finales de enero, fecha prevista para que los acreedores decidan si dan luz verde, o no, al plan presentado por la firma, que elabora junto a su asesor Álvarez y Marsal.

Mientras, continúan las conversaciones con fondos de infraestructuras, como GIP, Rare, Brookfield y Macquarie, como eventuales prestamistas o compradores de la deuda de la compañía.

  • El Ejecutivo, a favor de buscar un socio

Fuentes del Ministerio de Industria aseguraron ayer que están trabajando para “facilitar una solución” destinada a lograr la viabilidad de Abengoa, y en especial su división de ingeniería. “En lo que a nosotros corresponda, todo lo que hagamos para facilitar la viabilidad de esa parte de ingeniería puede contar con nosotros”. Una actividad, enclavada dentro de los negocios estratégicos de la empresa, cuyo futuro pasa, según fuentes de Industria, por la “buscar un socio que quiera captar ese conocimiento”. Un caballero blanco, como a punto estuvo de ser el grupo Gonvarri, que acabó tirando la toalla, lo que provocó la solicitud de preconcurso de Abengoa.

Sobre el negocio de instalaciones energéticas, fuentes de Industria aseguraron que es “la parte más codiciada de la empresa” y que “es la que más está generando y tiene su viabilidad propia”. Con todo, dichas fuentes se mostraron muy críticas con la gestión financiera realizada por la empresa y su elevado nivel de apalancamiento. “Para hacer un negocio algo tienes que poner”, dijeron. Además, se mostraron en contra de que la ayuda sea suministrada por el Estado. Así, precisaron que no puede permitirse que sea el contribuyente “el que se lleve los errores de apreciación del riesgo por parte de la banca”.

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