Editorial

La Fed debe mover ficha con prudencia

Los mercados registraron ayer fuertes subidas en previsión de que la Fed anuncie hoy la esperada subida de tipos de interés en Estados Unidos. Inversores y analistas dan por descontado que la Reserva Federal elevará el precio del dinero por primera vez en casi una década, una posibilidad reforzada por la propia presidenta del organismo, Janet Yellen, que en sus últimas intervenciones ha llegado a afirmar que retrasar la decisión podría generar dudas sobre la fortaleza de la recuperación económica estadounidense.

De cumplirse las previsiones, Estados Unidos completaría el cambio de su política monetaria –o, más bien, de normalización de esta– dos años después de que Ben Bernanke, anterior presidente de la Fed, aprobara la retirada progresiva del programa de compras de activos que comenzó a ponerse en marcha tras el crac de Lehman Brothers en 2008. Los analistas llevan meses descontando esta decisión, que se ha visto retrasada por las turbulencias desatadas el pasado verano en los mercados emergentes, especialmente en China. La razón de esa cautela está en el riesgo inherente a cualquier transformación en la política monetaria de la primera economía mundial, que puede provocar un movimiento masivo de capitales que resultaría gravemente dañino para las economías en desarrollo, pero también para la economía mundial.

Es precisamente esta razón la que ha desatado un debate sobre la conveniencia o no de que la Fed toque los tipos de interés. Desde la presidenta del FMI, Christine Lagarde, que ha pedido a Yellen prudencia ante la todavía escasa firmeza del dato de inflación de EE UU, hasta economistas como el Premio Nobel Oliver Blanchard, que ha advertido del riesgo de ralentizar la recuperación mundial, son varias las voces autorizadas que han mostrado sus reservas. Yellen, por su parte, exhibe como argumento una economía que ha crecido un 2,1% en el tercer trimestre, que tiene la tasa de paro claramente controlada en el 5% y que cuenta además con una inflación cercana al objetivo del 2%.

Una subida de tipos en EE UU cuenta, sin duda, con mimbres económicos suficientes en términos de política económica interna, pero no está exenta de riesgos externos. La estabilidad de los países emergentes sigue siendo una incógnita a despejar en las previsiones de evolución de la economía mundial en los próximos meses, como también lo es el impacto que puede tener la persistente caída del precio del petróleo en los países productores de crudo, como Rusia. Pese a que un petróleo barato beneficia a economías importadoras de energía, como la española, ese riesgo colateral persiste. Como existe el peligro de que un giro poco acertado en la política de la Fed golpee a los países emergentes y provoque una tormenta. La economía global demanda dinamismo, pero a la vez prudencia.

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