Tanteará también a TCI para que le preste 100 millones

Abengoa solicita al ICO que acuda a su rescate para llegar a 2016

Torres solares de Abengoa en Sanlucar La Mayor (Sevilla).
Torres solares de Abengoa en Sanlucar La Mayor (Sevilla). REUTERS

Las nóminas de diciembre están en juego para los 24.000 empleados de Abengoa. La banca tensa la cuerda y conmina a la multinacional a buscar otras fuentes de liquidez. El ICO se reunió ayer con KPMG y la compañía para estudiar fórmulas para contribuir a inyectar los 100 millones que necesita para llegar a 2016. Un préstamo del fondo The Children’s Investment (TCI) es otra opción.

KPMG, los acreedores y Abengoa. Este es el trío que siempre está en las reuniones aceleradas de los últimos días que tienen como fin que la empresa pueda hacer frente a sus más perentorias necesidades de cara al final de año. Pero el atracón de cumbres no ha surtido efecto todavía. La última baza que se ha puesto encima del tapete es la del Instituto de Crédito Oficial (ICO), con el que el grupo de ingeniería se reunió ayer a última hora, después de haber hablado por la mañana con Santander, Bankia, CaixaBank, Popular, Sabadell, HSBC, Crédit Agricole y el sueco EKN.

Las entidades financieras comprobaron que el grupo de ingeniería había ajustado bastante sus necesidades de liquidez hasta final de marzo. El veredicto de KPMG fue que en los próximos cuatro meses requerirá para seguir en pie unos 420 millones, en línea con los 450 solicitados por Abengoa el viernes 4 de diciembre. El pasivo real también está en línea con las estimaciones iniciales –de entre 20.000 y 25.000 millones–, aunque más bien por la parte alta de la banda.

Se aplaza la venta de Yield

La palanca de la liquidez a través de la venta inmediata de la participación en su filial estadounidense Abengoa Yield está paralizada. Pese a que se barajó esta posibilidad e incluso se contrató a JP Morgan a los dos días de solicitar el preconcurso para que buscara un comprador, las entidades financieras han considerado que apretar el botón de venta en este momento implicaría colocarla a precios de derribo.

“Sí cabe utilizar como colateral el 26% que no está comprometido en el préstamo de TCI o como subyacente del bono convertible”, explican fuentes conocedoras de las negociaciones.

La venta de Yield, programada desde finales de septiembre, se concretará en un plan de negocio que Abengoa se ha comprometido a presentar ante sus acreedores en septiembre. “En este plan se incluirá la desinversión, siempre ordenada para maximizar su valor, de Abengoa Yield”, explican fuentes financieras.

El problema es que los acreedores aún no han dado al botón de la liquidez y que están estirando la cuerda el máximo posible, con los pagos pendientes de las nóminas de diciembre, extras incluidas, en unos días. El ICO, que tiene una exposición de 120 millones en el pasivo de Abengoa, ha sido convocado a participar en el rescate, al menos con una parte de los alrededor de 100 millones que necesita hasta enero. Esta opción sería compatible con una inyección por parte de la banca o con un crédito alternativo por parte de un hedge fund. The Children’s Investment (TCI), un gran conocido en España desde que entró en la Oferta Pública de Venta (OPV)de Aena y que ahora controla cerca del 8% del gestor de aeropuertos, es uno de los candidatos a efectuar ese préstamo.

Abengoa tanteará esta posibilidad con el fondo británico y con otros posibles prestamistas de perfil similar. TCI ya prestó 130 millones de dólares (unos 120 millones de euros) el pasado octubre a Abengoa, a cambio de un alto tipo de interés y de una garantía equivalente al 14% de su filial estadounidense Yield. Fuentes conocedoras de las negociaciones señalan que tanto TCI como otros eventuales fondos siempre, y más en la actual situación de preconcurso, exigirán un garantía totalmente solvente. Uno de los pocos activos líquidos de Abengoa es su filial Yield, de la que controla el 47%, un porcentaje valorado en unos 630 millones de euros. Eso sí, la participación no es totalmente utilizable como colateral, debido al préstamo vigente de TCI y porque otro 7% de la filial es el subyacente de una emisión de bonos convertibles por 279 millones de euros que lanzó el pasado mes de febrero.

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La opción de que sean las propias entidades acreedoras las que entreguen finalmente el dinero de emergencia, con o sin ayuda del ICO, no está rota. “No se va a dejar caer a la empresa; habrá liquidez en cualquier caso, aunque se tendrá que determinar la fórmula”, señalan fuentes conocedoras de las reuniones. Tras estos últimos cuatro días de intensas conversaciones, los bancos y Abengoa se han dado hasta la próxima semana antes de cerrar una solución. 

Comienzan los impagos

Abengoa ha anunciado el impago en seis emisiones distintas de bonos en Irlanda, como consecuencia del proceso iniciado entre la compañía y sus acreedores en torno a la reestructuración de la deuda. “Abengoa no ha pagado las cantidades debidas con respecto a varias series”, emitidas bajo el programa registrado en los mercados irlandeses, indica la empresa en una nota remitida a los tenedores de bonos.

Las emisiones afectadas por los impagos ascienden a seis por un importe equivalente a cerca de 14 millones de euros. Los impagos afectan a emisiones con valores que oscilan entre los 1,1 millones de euros y los 4,4 millones de euros. Las emisiones están en dólares y en euros. Abengoa tendrá que hacer frente además a pagos de bonos que cotizan en la Bolsa irlandesa por unos 6,6 millones. La filial mexicana de Abengoa advirtió la semana pasada que no abonará los intereses de una emisión de deuda emitida en mayo de 2015.

Monex Casa de Bolsa, perteneciente a Monex Grupo Financiero, comunicó a la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) como representante de algunos de los tenedores de esta deuda que Abengoa México incumplió con el pago de dos emisiones de bonos con vencimiento el día 3 de diciembre y con importe de 164 millones de pesos (unos nueve millones de euros) y el abono mensual de los cupones de las restantes colocaciones.

Fuentes de la compañía explican que Abengoa se encuentra “inmersa en un proceso de reestructuración de su deuda que ha requerido desatender temporalmente determinados compromisos financieros, todo ello encaminado a garantizar la sostenibilidad financiera de la misma, a través de un futuro acuerdo con sus principales acreedores”.

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