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La no recesión de Japón

Japón progresa algo mejor lo que se pensaba. Aun así, si la tercera mayor economía del mundo cayó en una breve recesión importa mucho menos a los políticos que el empleo y los precios.

Las cifras revisadas publicadas el ocho de diciembre mostraron que el producto interior bruto creció en el tercer trimestre a una tasa anualizada del 1%, en lugar de reducirse un 0,8%, como sugería la primera lectura publicada tres semanas antes. Eso significa que Japón ha evitado los dos trimestres consecutivos de caída del PIB que se emplean normalmente como definición de la recesión técnica.

Bravo. Sin embargo, sigue siendo solo un pequeño signo positivo. Aunque la revisión fue particularmente grande, los datos del PIB, en Japón y en cualquier otra parte, siempre están sujetos a cambios. En cualquier caso, en un país de bajo crecimiento como el nipón, una recesión técnica no es una señal demasiado útil.

El mercado laboral de Japón, y la inflación, son las mayores preocupaciones. Un yen más débil contribuye a que las empresas obtengan ganancias récord, pero estas han sido reacias a transformar los inesperados ingresos en aumentos salariales –aunque el desempleo está en un mínimo de 20 años– o en inversión extra.

Así que el gobierno del primer ministro Shinzo Abe está intentando impulsar una subida de los salarios. Las negociaciones salariales de la próxima primavera con los sindicatos serán cruciales. Una remuneración más alta a su vez ayudaría a aumentar la confianza de los consumidores y el gasto.

Pero el escepticismo abunda. El Banco de Japón es reacio a ampliar su programa de compra de bonos. Sin embargo, un sondeo realizado por Reuters entre economistas, publicado el siete de diciembre, mostró que la mayoría piensa que el Banco de Japón tendrá que continuar aún con su política en el primer semestre del próximo año, probablemente tanto en enero como en abril. Recesión o no, eso no parece indicar una buena forma.

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