Editorial

La Bolsa pide otro modelo productivo

El año expira y la Bolsa española sigue anclada en el punto en el que arrancó el 2 de enero. Entre tanto, los índices bursátiles de los países con elevado componente industrial en sus economías acaparan alzas de más del 10%, como es el caso del alemán, el francés o el italiano. En el caso de España hay varias circunstancias que han evitado el despegue del Ibex 35, y en la última parte del año han restado todos a la vez. En primer lugar, en el selectivo español tiene un peso muy fuerte el sector bancario, al que el mercado no termina de reconocerle los esfuerzos de recapitalización ni el efecto de la expansión cuantitativa del BCE. En segundo lugar, la incertidumbre política, que bien podría despejarse en las elecciones, ha neutralizado el ánimo del inversor. Y, por último, la crisis de los emergentes, sobre todo de Brasil, ha castigado a las mayores empresas españolas, que tienen negocios allí. La depreciación del euro ha empujado a las empresas que operan en área dólar o libra; pero como el componente industrial del índice es tan limitado, las cotizaciones de las grandes empresas han retrocedido. Ese es el riesgo de un país volcado en los servicios, y tan parco en manufacturas. Es una pista de por dónde debe ir el cambio del modelo productivo, que aunque avance de forma lenta, no debe pararse.

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