Editorial

El ATC, la solución y el problema

El Gobierno de Mariano Rajoy puso en marcha al poco de iniciar esta legislatura el proyecto del Almacén Temporal Centralizado (ATC) de residuos radiactivos. Así desbloqueaba un proyecto largamente retrasado porque los prejuicios y el populismo suelen pesar más que el sentido común. El proyecto tomó velocidad de crucero y se estableció la ubicación en Villar de Cañas (Cuenca), tras elegir entre varios ayuntamientos que mostraron su interés, sabedores de lo positivo que una instalación de estas características puede resultar en términos de riqueza y empleo para el área en que se ubique. Pero el nuevo presidente castellanomanchego, el socialista Emiliano García-Page, que desplazó tras las elecciones autonómicas al Ejecutivo regional del PP, encabezado por María Dolores de Cospedal, puso freno al proyecto por “chapuceramente planteado”. Y lo hizo ampliando una zona para protejer aves, y justo un día después de que el Consejo de Seguridad Nuclear diese por bueno el emplazamiento. España tiene un problema: dónde guardar el combustible gastado de las centrales nucleares y los residuos de alta actividad. El ATC es la solución. Pero la política a veces tiene para cada solución un problema. Mientras, Francia seguirá cobrando jugosos fondos por almacenar nuestros residuos.

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