Editorial

Otro año de oro para los fondos

La industria de fondos de inversión española avanza con firmeza hacia la culminación de su tercer año consecutivo con crecimiento de doble dígito. En lo que va de ejercicio, el sector ha captado 23.000 millones de euros de dinero nuevo y ha aumentado su patrimonio global casi en un 15%. Con las incertidumbres que agitaron los mercados durante el verano, centradas especialmente en las turbulencias de la economía china, la industria de fondos registró salidas de dinero por primera vez en 30 meses. Un bache que ha sido superado con buena nota, dado que el sector ha cerrado octubre y noviembre con entradas netas de 900 y 1.100 millones de euros, respectivamente. Y el volumen total de inversión colectiva ha marcado en este último mes un récord histórico en nuestro país al alcanzar un valor patrimonial de 370.000 millones.

El músculo de los fondos contrasta con un Ibex que ha cerrado plano en noviembre, marcado por la crisis de Abengoa y que espera con interés la próxima reunión del BCE, que se celebra el jueves. El tremendo batacazo que ha supuesto la caída del gigante sevillano, que se dejó más del 70% de su valor, no se ha contabilizado en el cómputo mensual del selectivo español, dado que este se ha recalculado tras la salida, pero ha provocado daños colatelares. El peso que tiene en la Bolsa española el sector bancario, que se ha visto perjudicado tanto como acreedor de Abengoa como por los lamentables errores de cálculo de la EBA, que señalaban en una inadmisible equivocación al sector financiero español como de los peor capitalizados de Europa, han lastrado estos últimos días también la evolución del Ibex.

Además de la reunión del BCE, en la que se espera que Mario Draghi amplíe el programa de compra masiva de bonos, los inversores tienen la mirada puesta en la próxima cita de la Reserva Federal de EE UU y su más que probable subida de los tipos de interés en el país. Aunque el mercado descuenta ya en buena medida el resultado de ambas reuniones, la decisión de Draghi sería un soplo de aire fresco para renta variable española y el precio de los bonos gubernamentales.

Y es que además del horizonte que comparten con el resto de la zona euro, los inversores españoles tienen ante sí un frente de incertidumbre específico: el de las elecciones generales del próximo 20D. Es obvio que toda cita electoral lleva consigo una carga de incertidumbre inevitable, pero ese peso resulta especialmente acusado en una coyuntura de recuperación económica como la que vive hoy España. Tras una dura y larga crisis, la economía española necesita ineludiblemente continuar con el programa de reforma y liberalización que la ha llevado a encabezar en este momento la tasa de actividad de la zona euro. Ello beneficiará, sin duda, a los mercados financieros, pero sobre todo al futuro y el bienestar del conjunto del país.

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