Recetas para luchar contra el paro

Del contrato único de Ciudadanos a la renta mínima de Podemos

Pablo Iglesias y Albert Rivera
Pablo Iglesias y Albert Rivera

La principal preocupación para dos de cada tres españoles es el empleo; ya sea por la falta de un puesto de trabajo, el riesgo de perderlo o su precariedad. Los representantes de los dos partidos emergentes, Ciudadanos y Podemos, son conscientes de ello y sitúan sus propuestas laborales en el centro del debate económico.

Ayer, dos responsables de los equipos económicos de ambas formaciones, Iván Ayala, de Podemos, y Toni Roldán, de Ciudadanos, explicaron en la Cadena SER sus propuestas de soluciones para el mercado de trabajo. Sobre todo, para acabar con la dualidad entre temporales y fijos y acortar las desigualdades y la pobreza laboral.

La media del coste del despido es 13 días por año trabajado, según Ciudadanos, por el efecto de los contratos temporales

“El paquete de medidas laborales de Ciudadanos no se entiende muchas veces”, aseguró ayer Roldán. El motivo es, según él, que sus propuestas no se entienden por separado. Su medida estrella es sin duda la creación de lo que denominan contrato de igualdad de oportunidades. Se trata del modelo conocido como contrato único. “Con este tipo, desde el primer día de trabajo todos los nuevos trabajadores serían fijos y cuando se les despida se les pagará proporcionalmente según en el momento que estén”. Esto es, se trataría de crear una indemnización por despido creciente según la antigüedad.

Pero, según Roldán, esto iría necesariamente acompañado de otras dos novedades: la creación de “una mochila, que actuará como seguro de desempleo” y de un complemento salarial para las rentas del trabajo más bajas. Dicha mochila se nutrirá con aportaciones de los empresarios y cuando el trabajador deje el empleo se la llevará con el dinero acumulado y lo podrá utilizar durante el tiempo que esté en el desempleo para formarse o cuando se jubile. Mientras que el complemento salarial será “una transferencia del Estado” a las rentas familiares que no lleguen a un mínimo.

El representante de Podemos arremetió contra este paquete laboral de Ciudadanos asegurando que el contrato único “es solo un cambio de nombre de la temporalidad y la precariedad de la contratación, pero que no logrará acabar con ella”.

En contraposición, desde Podemos creen que los abusos de la temporalidad “se frenan con voluntad política, incrementando las dotaciones (para la inspección) y desincentivando la contratación eventual”, señaló Ayala. En cuanto a las grandes soluciones que propone el partido de Pablo Iglesias para el mercado laboral destacan la determinación por “detener la austeridad fiscal en el gasto público y la salarial”, dijo Ayala. Asimismo, consideró indispensable conseguir el tan ansiado cambio de modelo productivo de la economía. ¿Cómo?, el representante de Podemos expuso la propuesta de su partido para poner en marcha un plan nacional de transición energética. Esto incluiría un programa masivo de remodelación de edificios para reducir la factura eléctrica de las familias en 700 euros y crear 300.000 empleos, solo en el primer año de aplicación, explicó Ayala. Podemos competiría también con el complemento salarial anunciado por Ciudadanos, con la creación de una renta básica garantizada con un mínimo de 600 euros para todos los ciudadanos, “y que ningún trabajador gane menos de 900 euros al mes”.

En este punto, el Roldán reprochó a Ayala que Podemos “no tiene en cuenta las limitaciones presupuestarias, ya que esa renta podría llegar a costar hasta el 10% del PIB”.

Pero el responsable de Podemos negó esa cifra e insistió en que, tal y como ha diseñado esta renta su formación, “tendrá un coste de 15.000 millones de euros en la primera parte de la legislatura”, lo que servirá para atajar la desigualdad y la pobreza laboral, aseguró. Es más, Ayala explicó cómo costearán esta renta: con 7.000 millones que conseguirán por el efecto multiplicador –“poniendo un euro de dinero público se arrastran muchos euros del sector privado”– y haciendo una reforma fiscal que ingresará más de 8.000 millones adicionales, incrementando la presión fiscal a las grandes empresas y a las rentas superiores a 60.000 euros anuales.

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