Álex Cruz

Un español en la corte británica

Un español en la corte británica

Álex Cruz nació en Bilbao, pero cuando tenía 16 años su familia salió de España siguiendo a su padre, marino mercante, que fue destinado a Panamá. El joven decidió también viajar por el mundo como parte de su carrera profesional, solo que dejó el timón de los navíos a su progenitor y optó por surcar los cielos.

Se dice que Cruz ha seguido de cerca durante muchos años la estrategia de Michael O’Leary, el consejero delegado de Ryanair, popular por sus ideas para aumentar la rentabilidad de su compañía. El empresario bilbaíno, que todavía es presidente y CEO de Vueling –cargos que ejerce desde 2013–, se convertirá en 2016 en el español que ocupa el puesto más relevante en la industria aeronáutica a nivel mundial. A partir de la próxima primavera, será el nuevo presidente y consejero delegado de la joya de la corona británica: British Airways (BA).

El puesto llega tras diez años al mando de aerolíneas de bajo coste –primero Clickair y después Vueling, ambas fusionadas en 2009– y tras haber dedicado toda su vida a lo que es su gran pasión: la industria aeronáutica. El reto es enorme y los números hablan por sí solos. Su ascenso le hará responsable del 65% de los ingresos de IAG –la sociedad financiera que agrupa a BA, Iberia y Vueling–, frente al 9% que supone ahora la cuenta de resultados de la aerolínea low cost catalana. De gestionar una flota de 100 aviones con 20 millones de pasajeros al año en Europa, pasará a transportar 40 millones de pasajeros al año, con 282 aviones y rutas en los cinco continentes. Uno de los desafíos al frente de la aerolínea británica será mejorar su eficiencia e incorporar más soluciones tecnológicas a sus servicios, como ha hecho en la empresa aérea que actualmente dirige.

La sustitución del actual CEO de BA, Keith Williams –que se jubila–, llega en un momento dulce para este holding, que ha logrado dejar atrás las dudas sobre su rentabilidad y que mejoró las previsiones para el periodo comprendido entre 2016 y 2020, explican los analistas. Si el proyecto al frente de BA cumple con los objetivos marcados, algunos expertos del sector colocan a Cruz como el sucesor natural del irlandés Willie Walsh, CEO de IAG y mentor del empresario español. Como aval, el CEO bilbaíno llega bajo el brazo con el éxito económico de Vueling: en 2014 ganó 98 millones de euros. “Acepto este cargo en British Airways con gran satisfacción y espero trabajar el próximo año en una de las más grandes e icónicas aerolíneas del mundo”, dijo Cruz a través de un comunicado.

Álex Cruz, de 49 años, se graduó en Ingeniería Industrial en la Central Michigan University (EE UU) y posteriormente obtuvo un Master of Science en la Ohio State University. Comenzó a trabajar en American Airlines (AA), en cuyo grupo de compañías permaneció durante 10 años. Posteriormente se trasladó a Londres donde, en representación de AA, se integró en el núcleo central del grupo global de distribución, reservas y servicios de viajes Sabre. Años más tarde se convirtió en socio-director para Europa de la división de aviación comercial de la consultora Accenture.

En 2006 pasó a dirigir la aerolínea Clickair y tres años más tarde, culminó con éxito la fusión con Vueling, construyendo con Luis Gallego, el actual presidente de Iberia, una empresa rediseñada que se convirtió en la segunda aerolínea más grande de España con más de 160 destinos. El exministro Josep Piqué fue elegido presidente de la compañía fusionada, mientras que Cruz ocupó el cargo de director general y, tres años más tarde, el de consejero delegado.

En Vueling, cuenta su colega y consultor externo de la aerolínea catalana Carlos Lareau, Cruz ha destacado por su enorme capacidad de trabajado, su orientación a los resultados y al cumplimiento de objetivos. Dice que es una persona con mucha energía, que sabe trabajar y conformar equipos, además de que tiene la habilidad de mantener motivado a su personal.

“Contagia su entusiasmo por la innovación, por los retos, por demostrar que se puede hacer posible lo imposible si lo hacemos todos juntos. Álex Cruz ha sido el motor que nos hecho volar alto y lejos”, afirma la responsable de desarrollo de producto de Vueling, María Cardenal.

Lareau explica que el mantra de Cruz y lo que se ha convertido en el ADN de Vueling es su política de contención de costes. Ha logrado que la empresa no solo haya superado la crisis –económica y de las aerolíneas– con constantes beneficios, sino que también es uno de los responsables de su crecimiento en una época intensa y convulsa. En los últimos seis años ha vivido una fusión, la escalada del precio del combustible a máximos históricos, la erupción del volcán islandés Eyjafjallajökull, que cerró el cielo europeo o el caótico cierre de Spanair.

Cruz, aparte de su reconocido corazón de león –es aficionado del Athletic Club–, es un apasionado por la tecnología. Su círculo cercano dice que está al día de todas las novedades tecnológicas. Le gustan mucho los gadgets, los sabe utilizar y aplicar a su vida personal y cotidiana, pero además lleva esta fascinación al trabajo. “Estimula [Cruz] mucho para buscar soluciones tecnológicas a dificultades y carencias que antes las compañías no podían solucionar. Es una persona que trabaja muy de cerca los desarrollos tecnológicos en Vueling”, agrega Lareau.

Sus allegados cuentan que pasa mucho tiempo fuera de casa, motivo por el cual en los momentos que comparte con su esposa y sus cuatro hijos son “sagrados”. Del mismo modo, aunque lleva años viviendo fuera de Bilbao, la “patria chica le sigue tirando”. Cada vez que tiene oportunidad visita a su padre, a su familia y se reencuentra con sus amigos del colegio. El abrazo a la cotidianidad, a los lazos con sus seres queridos y a sus amistades es una parte importante de su forma de ser.

Sus colegas consideran que su visión del mundo y de la industria es netamente internacional. Bajo su mando, Vueling ha convertido Barcelona en la ciudad europea mejor conectada en el corto radio, gracias una estrategia de vuelos de bajo coste concentrados en rutas turísticas, y en julio de 2015 fue recompensado con el premio de ejecutivo aéreo del año por la revista Airline Business. Por estas razones consideran que British Airways está a buen recaudo.

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