Cierra su servicio Uber Eat, lanzado en Barcelona en febrero

Uber entona el ‘mea culpa’, pero pide una regulación justa

Admite que no fue acertado lanzar Uber Pop antes de Uber X.

Pero dice que solo operará en España si hay una ley que les permita "hacer las cosas bien".

Un usuario utiliza la aplicación Uber X.
Un usuario utiliza la aplicación Uber X.

"Hemos cometido errores en España, sin embargo, de ahora en adelante nos comprometemos a trabajar junto a los reguladores para facilitar el desarrollo de una regulación justa, que amplíe las alternativas de transporte de los ciudadanos y favorezca nuevas oportunidades económicas y de empleo”. Con estas palabras, Uber, la plataforma que permite ofrecer a través de una aplicación para móviles y tabletas un coche particular como alternativa al taxi tradicional, ha entonado el mea culpa en España. La compañía, que vio el pasado diciembre cómo el Juzgado de lo Mercantil número 2 de Madrid ordenaba de forma cautelar el cese y prohibición a nivel nacional de su servicio Uber Pop (tras determinar que ni la compañía ni sus conductores contaban con la autorización necesaria), ha decidido ahora suspender su servicio Uber Eats, lanzado el pasado febrero en Barcelona para repartir comida a domicilio.

“Hemos tomado dos decisiones: suspender ese servicio y que nuestro equipo pase cada vez más tiempo en Madrid, pues tenemos ambición nacional y nuestro objetivo es que la Ley de Transporte cambie. En este momento, queremos dedicar todos nuestros esfuerzos a hacer una labor pedagógica con el público en general y la Administración para trabajar en ese cambio regulatorio, que creemos necesario”, explica a CincoDías Carles Lloret, director general de Uber España. El directivo destaca que no retomarán su actividad en el país mientras no haya un marco legal que “nos permita hacer las cosas bien y competir. Solo queremos operar con una legislación que tenga sentido”.

Desde Uber admiten que no fue acertado lanzar en 2014 el servicio Uber Pop (transporte entre particulares) en España, “porque el país no estaba maduro para ello. Aunque seguimos creyendo que ese es el futuro”. Lloret hace "un ejercicio de realismo" y dice que ahora tienen claro que antes de lanzar ese servicio debían haber lanzado Uber X (con conductores profesionales, con licencia). “Este servicio está operando con gran éxito en casi toda Europa, y es lo que nos planteamos hacer ahora en España, aunque para ello debe haber una regulación que permita aprovechar los beneficios de los servicios de ridesharing (compartir trayectos), algo que las autoridades de la competencia han reflejado en varios informes. Y ahí es esencial que se eliminen los límites en la concesión de licencias".

Uber reconoce que ellos no pueden controlar el tiempo político, pero sí se compromenten con el Gobierno a trabajar para ello "y esperamos que el plazo sea corto”.

Licencias válidas y sin economía sumergida

Desde Uber piden una regulación "única" que cumpla varios principios y donde compañías como ella se comprometen con ciertas obligaciones. Por ejemplo, que los conductores que presten el servicio tengan una licencia válida, un seguro y cuenten con una verificación de antecedentes penales. Los conductores, que trabajarían sin exclusividad, no pueden aceptar trayectos solicitados directamente en la calle.

Además, las firmas como Uber deben contribuir a acabar con la economía sumergida gracias al pago electrónico y a que su tecnología permite una mayor trazabilidad de los ingresos de los conductores.

Desde el punto de vista de la seguridad, se comprometen a disponer durante un periodo de tiempo el registro de viajes del conductor para que la policía pueda acceder a dicha información "con el objetivo de garantizar la seguridad pública".

Y establecen que el cálculo de las tarifas debe ser absolutamente transparente. Apuestan por ofrecer una tarifa estimada al cliente antes del servicio.

Uber se queja de que la regulación española es una de las más restrictivas de Europa en cuanto a licencias de vehículo con conductor (VTC). “Solo permite una licencia por cada 30 licencias de taxi, y exige que todos los operadores de VTC operen con una flota mínima de siete vehículos, lo que impide que muchas personas que quieren trabajar como conductores puedan hacerlo aunque haya demanda”. Frente a ello pone el ejemplo de Londres, donde los taxis y conductores con licencia VTC en esa capital representan 10 por cada 1.000 habitantes.

Uber ha elaborado un documento que presenta hoy y donde trata de defender su actividad mostrando el impacto socieconómico que esta tiene. Así, el informe muestra, por ejemplo, como en Londres, casi el 30% de los viajes que se hacen con Uber se inician en barrios periféricos, donde no hay metro ni muchos taxis negros. Y en París el 7% de los viajes de Uber terminan en áreas económicamente desfavorecidas.

Además, según el documento, Uber promueve el uso del transporte público. “Nuestros datos muestran que un número importante de trayectos empiezan o acaban en centros de conexión de diferentes transportes públicos (estaciones de trenes, metro y autobuses). En París, más del 65% de los viajes con Uber empiezan o acaban a 200 metros de las paradas de metro de la ciudad. Y en Viena, esa cifra es del 39%”· El trabajo de Uber también destaca varios estudios que demuestran como la llegada de las plataformas de ridesharing han favorecido mejoras en el sector del taxi, donde hasta entonces había muchas quejas de los clientes (sobre el aire acondicionado o el no aceptaran tarjetas de crédito, por ejemplo).

“Podríamos crear 30.000 empleos de autónomos”

El informe presentado hoy por Uber defiende que las plataformas de ridesharing como Uber ofrecen nuevas alternativas para la gente que busca trabajo. En concreto apunta que en Francia, el 22% de los conductores que usan Uber estaban antes desempleados y de estos el 44% lo habían estado durante un año o más. En Londres, el 29% de los conductores proceden de zonas donde el desempleo está por encima del 10%. “Según nuestros cálculos, la modernización de la normativa de VTC en España puede generar más de 30.000 nuevos empleos autónomos, ofreciendo una solución real a muchos de los españoles que actualmente están desempleados”.

Según el documento, la incorporación de estas personas al mercado de trabajo podría tener un impacto positivo de hasta 650 millones de euros anuales para el Estado español en concepto de subsidios al desempleo, políticas de empleo y recaudación fiscal. El trabajo también revela que casi el 90% de los conductores –con los que Uber tiene un contrato de prestación de servicio, no laboral– destacan la flexibilidad como la principal razón para ofrecer sus servicios a través de esta compañía. “No tienen ninguna exclusividad con nosotros”.

El informe defiende que Uber es un motor para el crecimiento económico en todas las ciudades en las que opera. “Cientos de miles de conductores usan Uber como fuente de ingresos, incluyendo 20.000 en Londres, 10.000 en París, 30.000 en Nueva York, 40.000 en Los Ángeles y 57.000 en Chengdu (China). Además, la llegada de Uber incrementa la competitividad, eleva la calidad de los servicios en toda la industria y hace crecer el mercado”.

Lloret destaca otra ventaja de las aplicaciones como Uber: “Pueden ayudar a reducir la congestión en las ciudades. A través de la gente que usa Uber hemos podido comprobar que muchos pasajeros usan rutas casi idénticas a la vez y por eso hemos lanzado UberPool, que hace posible que aquellos que van en la misma dirección puedan compartir un mismo coche (con el modelo con conductor o con particulares), reduciendo el coste del trayecto y el tráfico en las ciudades”.

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