Detalles a tener en cuenta al comprar uno de estos dispositivos
Cinco errores a evitar al comprar una tarjeta microSD

Cinco errores a evitar al comprar una tarjeta microSD

Las tarjetas microSD llevan ya tiempo con nosotros y pese a que no han cambiado su formato, si que han ido evolucionando con los tiempos. Esto hace que se pueda crear algo de confusión cuando vamos a comprar una nueva ya que realmente sí hay diferencias entre unas y otras, además del precio. A continuación vamos a ver cinco errores que hay que evitar, gracias a la web MakeUseOf, a la hora de hacerse con uno de estos elementos para nuestro móvil, tablet o gadget.

Comprar una tarjeta incompatible

Y es que como hemos comenzado a decir, no todas son iguales. Existen las microSD, SDHC y SDXC. Cada formato trabaja de forma diferente y no todos los dispositivos son compatibles. Es decir, si nuestro móvil es compatible sólo hasta microSDHC, no aceptará una tarjeta microSDXC.

Las diferencias entre cada uno son:

  • MicroSD: hasta 2 GB. Esta se puede usar en cualquiera porque es el primer formato.
  • MicroSDHC: capacidad de hasta 32 GB. Compatible con hardware que soporte SDHC y SDXC.
  • MicroSDXC: capacidad de hasta 2 TB - aunque de momento el máximo fabricado es de 512 GB. Sólo puede usarse en equipos que soportan espefícamente este formato.

Comprar una tarjeta que no soporta nuestro móvil u ordenador

En las especificaciones técnicas de nuestros dispositivos nos va a decir hasta que capacidad podemos usar. Es decir, normalmente se suele señalar que es compatible con microSD hasta 32, 64 o 128 GB (actualmente es el máximo) por lo que no tiene sentido comprar una de más capacidad que la que podemos manejar.

En el caso de los ordenadores, hay que asegurarse de que es capaz de soportar el formato en el que están formateadas, exFAT, compatible en Windows casi desde hace una década pero en Mac OS X sólo desde la versión 10.6.5 Snow Leopard.

"Ultra High Speed"

Tanto las SDHC y la SDXC soportan lo que se llama el interfaz UHS, o lo que es lo mismo, tienen una tasa de trasferencia de datos más alta, hasta  312 Mbps. Si ponemos una de estas tarjetas en un dispositivo que no soporta esta tasa, funcionará, pero justo no por lo que habremos pagado algo mas de precio porque sólo llegará a 25 Mpbs.

Esto está identificado por la "clase" de cada tarjeta, que curiosamente es el valor mínimo de escritura de cada una, en lugar del máximo:

- Class 2: al menos 2 MBps.
- Class 4: al menos 4 MBps.
- Class 6: al menos 6 MBps.
- Class 10: al menos 10 MBps.

Por su parte, las tarjetas UHS tienen estas categorías:

- U1: al menos 10 MBps.
- U3: al menos 30 MBps.

Elegir una tarjeta errónea para el fin que queremos

Y es que hay que pensar para que vamos a utilizar una tarjeta microSD. Es decir, a la vista de los datos que ya hemos aportado, tenemos que ser conscientes de si lo que queremos es rapidez de escritura, mucha capacidad o ambas cosas. Evidentemente, para tenerlo todo, el precio es más caro.

Por ejemplo, si sólo queremos guardar más fotos en el móvil, pues con buscar más capacidad nos bastará pero si vamos a grabar vídeo en 4K y luego queremos verlo, necesitamos una alta velocidad de escritura junto a una capacidad también importante.

Cuidado con las falsificaciones

Y es que muchas de las ofertas que vemos de marcas renombradas como SanDisk o Kingston a precios escandalosamente bajos para sus productos Premium esconden productos falsificados. Las pistas para descubrir si lo que vamos a comprar son muchas y se recogen, por ejemplo, en esta guía de compras de eBay.

Precio vs fiabilidad

Lo barato sale caro, y en este sentido, puede ser muy caro. Imaginemos la situación de comprar una tarjeta de marca "blanca" en lugar de alguna de las antes mencionadas. Las probabilidades de que falle y nos quedemos, por ejemplo, sin las fotos que hemos hecho son más altas de lo que nos pensamos y, con ellas, el quedarnos sin nuestros recuerdos.

Las marcas más caras suelen ofrecer cosas como servicios o herramientas de recuperación de archivos o garantías extendidas (Sandisk o Lexar por ejemplo).

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