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Merkel merece sobrevivir

La creciente crisis migratoria está dañando a Angela Merkel de una forma que la crisis de deuda de la zona euro no logró. La decisión de la canciller alemana de abrir las fronteras alemanas a los refugiados de la guerra de Siria se enfrenta a una fuerte oposición dentro de su partido conservador. Acoger hasta a 1,5 millones de refugiados de este año es llevar a muchos municipios al límite. La popularidad de Merkel ha caído fuertemente al nivel más bajo en tres años, según los sondeos.

Pero la época Merkel no necesariamente está entrando en su recta final. Sigue teniendo un gran capital político, la economía parece sólida y los opositores carecen de un líder creíble.

La canciller aún tiene un gran capital político, la economía parece sólida y los opositores carecen de líder creíble

La decisión de dar la bienvenida a los refugiados de guerra sirios es en parte deber moral y en parte realismo. La turbulenta historia de Alemania crea un deber moral al país para salvaguardar a las víctimas de la guerra y la persecución. De ahí el generoso derecho de asilo de su constitución. Por otra parte, cerrar el paso a la migración es imposible dados los 3.000 kilómetros de fronteras terrestres del país. Fortificarlas con vallas llevaría tiempo e iría contra la corriente de la integración europea.

A medio plazo, los economistas pueden argumentar que la triste demografía de Alemania y una creciente escasez de trabajadores implican que el país puede servirse de los jóvenes y energéticos inmigrantes. Muchos alemanes se sienten de otra manera. La crisis de los refugiados ha reavivado al casi extinto partido de derechas Alternative für Deutschland. El apoyo a Merkel y a su partido conservador Unión Demócrata Cristiana cae, mientras que los opositores dentro del partido son cada vez más notorios.

Sin embargo, nada apunta a una revuelta contra Merkel. La CDU no tiene un líder alternativo obvio. Su socio de coalición, los socialdemócratas, no parecen interesados en la represión radical sobre los refugiados. La otra alternativa creíble para formar una mayoría parlamentaria son los Verdes, aún más pro inmigrantes.

Merkel tiene cerca de cinco meses para mitigar las consecuencias de la crisis de los refugiados. Tras eso vienen las importantes elecciones regionales, a mediados de marzo. La canciller tiene mucho que hacer antes de esa fecha, pero su postura humanitaria hace que merezca el beneficio de la duda.

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