El Gobierno resta importancia al más que probable desvío

El déficit entra en campaña electoral

España ha incumplido, desde 2007, cada año su objetivo de déficit público

El déficit público en España Ampliar foto

El Gobierno de Mariano Rajoy ha hecho de la lucha contra el déficit público una de sus señas de identidad y ahora observa confuso cómo la oposición ataca precisamente por ese flanco. La previsión de la Comisión Europea de que España no cumplirá este año ni el que viene el objetivo de estabilidad y la reprimenda de Bruselas por el exceso de optimismo en los Presupuestos y la ausencia de ajustes en el Plan Presupuestario ha dado munición a PSOEy Ciudadanos para iniciar la precampaña electoral.

El Ejecutivo no oculta en voz baja que es posible que se registre un ligero desvío en el objetivo de cerrar el ejercicio con un desfase del 4,2% del PIB. Sin embargo, entiende que se exageran las consecuencias de unas décimas de déficit de más en un momento en el que el Tesoro español es capaz de refinanciar su deuda a tipos inferiores al 1% o, por ejemplo, colocar deuda a seis meses a tipos negativos. El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, insiste en que frente a las dudas de Bruselas, S&P ha elevado la nota de España recientemente.

Incumplir el objetivo de déficit ha sido la norma desde que se inició la crisis económica. Cada año, el Gobierno se marca un objetivo de estabilidad y, desde 2007 se ha rebasado siempre el límite. Aunque en 2010 y 2013 el desvío fue mínimo y prácticamente se puede hablar de cumplimiento. En 2010, el objetivo se fijó en el 9,30% del PIBy el déficit alcanzó el 9,35%. En 2013, el límite del 6,5% se rebasó mínimamente hasta el 6,58%. El mayor desvió se registró en 2009 cuando el objetivo era alcanzar un superávit del 0,82% y se acabó el año con un déficit del 9,35%, que significa que la Administración gastó 118.000 millones más de los que ingresó.

La situación más rocambolesca se produjo en 2014. La Comisión Europea fijó un objetivo de déficit del 5,8% y fue el Gobierno de Rajoy quien se autoimpuso un límite más exigente del 5,5%. Finalmente, el desfase sin contabilizar la ayuda a la banca ascendió al 5,8% del PIB. Es decir, el Gobierno propició el incumplimiento al endurecer la senda de consolidación.

Montoro resucita a Laffer

La postura oficial del Gobierno y que defenderá el Partido Popular hasta las elecciones del 20 de diciembre es que la Comisión Europea yerra en sus estimaciones y que España cumplirá el objetivo de déficit público. El argumentario dice que la economía crecerá más de lo que indica Bruselas, lo que generará mayor recaudación. Así, el aumento del PIBnominal será suficiente para reducir el déficit público sin la necesidad de adoptar nuevos ajustes por el lado del gasto y del ingreso.

El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, salió al paso de las críticas y defendió con rotundidad que España está en condiciones de cumplir el déficit. De hecho, aseguró que la rebaja fiscal del IRPFque entró en vigor en enero, y que se intensificó en agosto, no supone un obstáculo, sino que contribuye a la reducción del déficit. El ministro rescató la Curva de Laffer –relegada desde el inicio de la legislatura– para defender que la política económica es acorde con la senda de consolidación fiscal. Señaló que, pese a la rebaja de tipos, la recaudación tributaria está creciendo a ritmos del 7%. Montoro también aprovechó para lanzar un dardo a Bruselas y recordó que la Comisión Europea estimaba a principios de año que España crecería en torno al 2 % del PIB cuando ahora esa tasa está por encima del 3%. Para 2016, la Comisión Europea prevé un crecimiento del 2,7% cuando el Gobierno apunta un avance del 3%.

Si bien aseguró que España cumplirá, el ministro de Hacienda también resaltó que la divergencia con Bruselas es de solo tres décima. España dice que su déficit será del 4,2% del PIB este año y la Comisión piensa que alcanzará el 4,5%. Será el Gobierno que salga de las urnas el próximo 20 de diciembre quien notificará el desfase real de 2015. El futuro Ejecutivo también deberá adecuar su plan presupuestario a las recomendaciones realizadas por Bruselas y que exigen la aplicación de nuevos ajustes.

El coordinador del programa económico del PSOE para las próximas elecciones generales, Jordi Sevilla, señaló que el próximo Gobierno deberá plantear una moderación de la senda de consolidación fiscal y defendió que será necesario abordar nuevas reformas, aunque no ajustes.

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