Sus estructuras no seducen

La Administración, territorio (casi) vedado para el talento privado

No se cobra más, y la exposición pública es mayor

Pasar de la empresa privada a una responsabilidad pública es, casi, un acto de fe

La Administración, territorio (casi) vedado para el talento privado

El emprendimiento ha sido un concepto utilizado de forma constante desde el inicio de la crisis. Una fórmula con la que se ha querido dar valor a la iniciativa empresarial, en unos años en que la contratación de personal por parte de las compañías ha estado en punto muerto. De esta forma, se ha intentado fomentar la llamada empleabilidad, y dotar de mayor dinamismo al escenario laboral y empresarial.

Un discurso que el conjunto de las Administraciones públicas han extendido e intentado facilitar, ya fuese agilizando la apertura de nuevas compañías, favoreciendo su desarrollo en sus primeros meses de vida con espacios de trabajo, financiación, o con la organización de foros para mostrar los mejores métodos y consejos para montar un negocio con éxito. Pero, ¿está exento el sector público de innovar y emprender dentro de sus propias estructuras?

Suele hablarse de la Administración pública como una gigantesca maraña de jerarquías y burocracia. Su adelgazamiento es una tarea que todo nuevo Gobierno plantea como imprescindible, pero que pocas veces se ha abordado de manera frontal. En ese proceso, los gestores más cualificados, y que podrían desempeñar un importante rol en la renovación de los esquemas públicos, ven en lo privado un escenario más atractivo.

“La Administración pública debe incorporar cada vez más herramientas de gestión en innovación y eficiencia de la empresa privada”

“Es imprescindible abogar por una fusión de culturas de lo público y lo privado”, afirmaba Luis Atienza, exministro de Agricultura, con amplio recorrido en el sector público y ahora desarrollando su carrera profesional en el privado. Lo hacía durante la presentación de un programa formativo impulsado por Deusto Business School e Icade, sobre liderazgo público en emprendimiento e innovación.

Atracción de talento

“Sector público y privado tienen retos semejantes, más allá de los objetivos que tengan uno y otro. Pero ambos tienen la eficiencia como reto común: en la asignación de los recursos, en racionalizar la estructura, la austeridad, evitar duplicidades, la transparencia, la rendición de cuentas, o en la selección de los mejores, entre otros”, explicaba Atienza. Pero es en la consecución de esos retos donde comienzan a establecerse las mayores diferencias, debido a la influencia política en la gestión de lo público. “Racionalizar las estructuras de la Administración no tiene réditos de cara a la captación de votos”, defendió, algo en lo que influye el propio sistema político:“el ciclo electoral genera más estabilidad y dificulta la visión de largo plazo”.

Y también, la captación de talento procedente del sector privado. “Ya de por sí, no es un sistema que contribuya a la selección de los mejores. Pero al mismo tiempo, hay una dificultad para incorporar a la responsabilidad pública gente con vida profesional. Ya sea por el escaso atractivo, la retribución, o la elevada exposición, que hacen que sea difícil aplicar esa política de selección de los mejores”.

Un caso de profesional que ha alternado función pública con privada es el actual secretario general de Banco Santander, Jaime Pérez Renovales. Abogado del Estado, estuvo en el equipo económico del segundo gobierno de José María Aznar. De allí pasó a Banesto, y después a la vicesecretaría general de Santander. Tras las elecciones de 2011, es nombrado subsecretario de la Presidencia del Gobierno, y en junio de este año volvió a la entidad financiera. Para Renovales, el atractivo de la función pública no reside en los salarios, “que en determinados puestos del sector privado son mejores”, si no de una forma más intangible:“Es un trabajo apasionante. Tomar decisiones que pueden contribuir a mejorar la vida de los españoles es algo inigualable”.

“La principal diferencia entre la gestión pública y la privada es la trascendenciade las decisiones que se toman en la primera”

Según datos del Banco de España, los salarios del sector público son, de media, un 36% más elevados que en el privado, pero la tendencia es inversa cuando se trata de alta dirección. El alto cargo público con mayor retribución ronda los 200.000 euros, mientras que entre las empresas del Ibex 35, el sueldo medio de un consejero era de 490.000 euros en 2013, según un informe de la CNMV. “La principal diferencia con un puesto de responsabilidad en la empresa privada es la trascendencia de las decisiones. En un cargo público la responsabilidad se multiplica exponencialmente”.

“Visión misionera”

Algo que también es consecuencia del mayor examen diario al que los ciudadanos someten a los políticos, algo que para Renovales es positivo:“Ahora hay más voluntad de servicio público de lo que parece, y más interés e inquietud por mejorar las cosas”.

Por ello, Luis Atienza insistía en la necesidad de favorecer la llegada de más perfiles procedentes de lo privado. Para ello, abogaba por “delimitar el ámbito político de la Administración, para cualificar la política. Ese es uno de los grandes retos que tenemos para atraer y retener a los mejores, y para profesionalizar la Administración”.

Y es que, según el propio Atienza, en la actualidad se tiende a reforzar la idea de la política y de la gestión pública, como una visión “misionera”, donde solo aquellos con una gran vocación pueden trabajar:“Algo tiene de misionero, pero si para seleccionar a los mejores, introducimos la idea de que quien se dedique a la política lo tiene que hacer por una vocación extraordinaria de sacrificio personal, estaremos introduciendo un sesgo que contribuirá a que nuestra capacidad para incorporar savia nueva y nuevos instrumentos de gestión sea más difícil”.

Todo para ayudar a una Administración más eficiente, ágil, innovadora y creativa, sin romper el espíritu y la función de la gestión pública: el servicio al ciudadano.

“La empresa española es de las más innovadoras del mundo”

Antonio Huertas, presidente de Mapfre
Antonio Huertas, presidente de Mapfre

La inauguración del programa de liderazgo público en emprendimiento e innovación, que impulsa Deusto Business School de la mano de Icade, contó con una lección magistral impartida por Antonio Huertas, presidente de la aseguradora Mapfre, en la que compartió el modelo y las claves del crecimiento que ha experimentado la compañía desde que entró en ella, “hace 27 años, como becario”. En este tiempo, aseguró que Mapfre “ha multiplicado por nueve sus empleados, por 22 sus ventas y por 37 sus beneficios”, siendo una empresa cuya negocio está, en un 70%, en más de 100 países.

Un proceso que, según su relato, se ha basado sobre una relación a tres, entre personas, empresa y sociedad, entre los que se intercalan otros aspectos “relevantes y positivos para cualquier actividad, ya sea pública y privada”. Son la innovación, la tecnología, “cómo nos está ayudando a crear empresa y Administración pública”; la internacionalización, “que ayuda al desarrollo de la marca España y a regenerar el prestigio reputacional de nuestro país en el mundo”; también el concepto cliente, cómo se le observa y cómo el tratamiento hacia él ha definido el devenir de la empresa; y por último, los valores: “no hay empresa, sociedad ni futuro sin ellos”.

Respecto a la primera de las bases que relataba Huertas, las personas, subrayó la importancia del aprendizaje interno y la labor de formación continua, además del control de las expectativas. “Yo entré como el empleado 1.302 de Mapfre. Conmigo empezaron otros chicos que confundieron esas expectativas. Yo todavía me defino como un puro vendedor de seguros que trata de llevar lo mejor de la actividad más social que existe en el mundo a los ciudadanos. No vendemos solo un producto, sino que intentamos transformar la vida de las personas con un producto que les aporte tranquilidad”.

En cuanto a la innovación, recalcó su apuesta por dirigirla a hacer más eficientes los procesos internos de la compañía, y definió a la empresa española como “una de las más innovadoras del mundo”. En cuanto a los clientes, “el que realmente tiene el poder”, señaló que la tecnología ayuda a acceder a él con mayor facilidad e información para conocerle mejor; y sobre los valores, describió su política de “códigos éticos estrictos, y de tolerancia cero con todo lo que se aleje de ellos”.

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