Empresas Vintage

El niño mimado de la familia Porsche

Desde 1964, el 911 se ha mantenido siempre en la gama del fabricante alemán. Es su enseña y un referente en los coches deportivos

El niño mimado de la familia Porsche Ver fotogalería

Si algo ha definido a Porsche durante su historia, además de su carácter deportivo y su potencial para innovar en el sector de la automoción, ha sido su funcionamiento como empresa familiar. Incluso la reciente salida de Ferdinand Piëch, nieto del fundador Ferdinand Porsche, del holding Volkswagen, donde ahora se encuadra la marca, tiene mucho de riña, de esas que suceden “hasta en las mejores familias”. Y en ellas, aunque no se quiera reconocer, suele haber un niño mimado, ese hijo predilecto que sirve de ejemplo para los demás. Entre la saga Porsche, esa figura tiene tres cifras:el 911.

Cronología

Ferdinand Butzi Porsche, nieto del fundador de la marca, posando con su gran creación en la década de los 60.
Ferdinand Butzi Porsche, nieto del fundador de la marca, posando con su gran creación en la década de los 60.

1959. Los Porsche comienzan a trabajar en el sucesor de su único modelo hasta entonces, el 356. Ferdinand Butzi Porsche, nieto del fundador de la marca, se encarga de su diseño. El proceso se realiza ocho años después del fallecimiento del patriarca.

Septiembre de 1963. La creación de Butzi Porsche se presenta al público en el Salón del Automóvil de Fráncort de ese año, bajo el nombre de 901. Un problema con Peugeot hace que la denominación cambie a 911.

1973. Porsche introduce el primer gran lavado de cara en el 911, y presenta su segunda generación, la llamada serie G. Se produjo entre 1973 y 1989, siendo la variación más longeva de su historia. Llamaba la atención su paragolpes trasero, y se introdujo un cinturón de seguridad de tres puntos como equipamiento de serie.

1974. Se pone a la venta el primer Porsche 911 Turbo, con 260 CV de potencia y un enorme alerón trasero.

Septiembre de 2015. Porsche presenta el nuevo 911 Carrera en el Salón de Fráncfort. Llega con seis motores diferentes, basados en las mecánicas sobrealimentadas de los modelos de carreras.

El fabricante germano ya existía antes de la producción de este modelo, pero su puesta a la venta cambió su historia para siempre. Hasta entonces se había dedicado a fabricar material bélico para la Segunda Guerra Mundial, y todo tipo de variaciones de su primer modelo, el 356. Corría la década de los años 50, y el patriarca de la compañía, Ferdinand Porsche, ya había fallecido. Las decisiones eran responsabilidad de su hijo, Ferry, junto a sus colaboradores. Entre todos decidieron que era el momento de crear algo nuevo, que rompiese con la línea del 356, y sobre todo, que fuese como un hijo carnal de la marca. Y es que el 356 tenía una importante presencia de materiales de Volkswagen, fruto de un acuerdo entre las dos marcas.

Las premisas estaban claras. Había que hacer un producto más deportivo, en el que el motor estuviese ubicado en la zona trasera, y también más confortable, por lo que había que hacerlo un poco más largo. El diseño definitivo corrió a cargo de Ferdinand Butzi Porsche, nieto del fundador, y que se había especializado en este ámbito. Su trabajo dio frutos en 1959, y suya es la responsabilidad de crear la línea estética que ha caracterizado a este coche desde su creación:una curva trasera descendente, que aloja al alma del coche, su motor, y unos faros delanteros ovalados y que recuerdan al mítico escarabajo.

Su presentación al público tuvo lugar en el Salón del Automóvil de Fráncfort de 1963, aunque en un principio su denominación era 901, en lugar de 911. La francesa Peugeot reclamó que ella tenía la exclusividad para vender en su país coches con nombres compuestos por tres cifras y un cero en medio. Por ello, Porsche tuvo que buscar una alternativa, aunque no tuvieron que darle muchas vueltas, y cambiaron el cero por el uno. A grandes males, grandes remedios.

El coche se ponía a la venta en 1964, con un motor de seis cilindros y con 139 CV de potencia. La particularidad del motor es su diseño, denominado bóxer, en el que los pistones están dispuestos en forma horizontal. El coche alcanzaba una velocidad punta de 210 kilómetros por hora. En 1966 se lanzaba al mercado una versión menos potente, con el nombre de 912, y ese mismo año se ponía a la venta el 911 Targa, la versión descapotable que incorporaba una barra antivuelco de acero que protegía al conductor y a sus acompañantes. En 1967 aparecía una versión con cambio semiautomático, y sucesivamente la renovación llegaba a sus motores, que destacaban por su potencia y por sus ajustadas emisiones contaminantes.

Desde su creación, el 911 se ha renovado hasta en siete ocasiones, y estos días, también en el Salón de Fráncfort, como hace 52 años, se presenta la octava generación. El punto en común siempre ha sido la innovación, y mantener el espíritu inicial del coche. Ferry Porsche lo describía de esta forma:“El 911 es el único coche con el que puedes conducir en un safari por África, en el circuito de Le Mans, para ir al teatro o para atravesar el tráfico de Nueva York”.

Está considerado como uno de los coches deportivos más exitosos de la historia. Se han fabricado casi un millón de unidades, y protagoniza desde hace décadas un duelo, entre lo sentimental y lo técnico, con los modelos que Ferrari ha ido produciendo para competir en su segmento. Su club de fans roza el millón de seguidores en Facebook, lo que sirve como prueba de las pasiones que levanta este modelo tan especial.

Su gama actual, contando diseños y motores diferentes, está compuesta por hasta 36 versiones , desde el 911 Carrera, el que sigue más la línea del original, hasta el GT3 RS de 500 CV. Sus innovaciones han servido para desarrollar los automóviles que, a día de hoy, son los generadores de ventas de Porsche, y que le permiten tener un margen para que el 911 se mantenga en el mercado, los todocaminos Cayenne y Macan. Son los hijos del coche que cambió Porsche, y que seguirá atravesando safaris, urbes o cualquier superficie que se le ponga por delante.

Un referente en las competiciones de motor

El niño mimado de la familia Porsche

Porsche destaca, además de por su gama de vehículos, por toda una historia de éxito en las competiciones de motor, que también le han servido para incorporar innovaciones a sus coches de calle. Por ejemplo, la llave de contacto se introduce a la izquierda del volante, en lugar de a la derecha, como es habitual, porque de esta manera se permitía al piloto engranar la primera marcha nada más arrancar.

El fabricante alemán es el que más victorias ha cosechado en la mítica carrera de las 24 horas de Le Mans, y según datos de la marca, se ha alzado más de 30.000 veces al primer puesto del podio en certámenes de carreras, dos tercios de ellas logradas por el Porsche 911. Citas tan señaladas como el Rally de Montecarlo, del Campeonato del Mundo de Rallyes, el Giro de Sicilia, histórica prueba italiana, o el circuito americano de Daytona, han visto a un 911 ganar en sus más de 50 años de historia en los circuitos y carreteras.

Normas