Editorial

Liberalización para competir en la era digital

La principal amenaza para el sector de la gran distribución en España no es la irrupción en el mercado de gigantes globales –como Amazon, por ejemplo– sino la maraña de trabas normativas, barreras burocráticas y fragmentación legislativa que impide que las empresas pueda hacer frente en igualdad de condiciones a esos nuevos competidores de internet. Así se recordaba ayer desde Anged –la asociación que representa a las grandes cadenas de distribución– al reclamar una mayor libertad normativa y de horarios que permita a las compañías españolas afrontar con éxito el que constituye el principal reto del comercio para los próximos años: la adaptación a todo tipo de entornos digitales. En ese nuevo contexto, el internet de las cosas está llamado a ser un elemento clave en la vida de los ciudadanos y a crear un nuevo paradigma en los hábitos de consumo. Se trata de una verdadera revolución tecnológica que facilitará aún más –y por tanto multiplicará– las transacciones comerciales y romperá definitivamente las barreras horarias a la hora de adquirir bienes o servicios. “El mercado obliga a ser muy buenos digital y físicamente”, recalcaba ayer el presidente de Anged, Alfonso Merry del Val, así como a realizar sustanciosas inversiones que permitan al sector seguir la velocidad de estos cambios sociales y tecnológicos. En ese contexto, el sector de la distribución reclama mayor flexibilidad y un trato equitativo –en materia fiscal, laboral y regulatoria– respecto al que reciben las grandes empresas que operan únicamente en la red.

La demanda de equidad normativa de Anged no es privativa del sector de la distribución, sino que constituye una reivindicación de otros mercados europeos –es el caso de las compañías de telecomunicaciones– respecto a las facilidades regulatorias de que disfrutan en Europa los grandes gigantes multinacionales de internet. Una desigualdad normativa que perjudica seriamente la competitividad de las empresas europeas y que penaliza el esfuerzo inversor que estas realizan y cuyos beneficios repercuten en la economía del Viejo Continente.

En el caso de las grandes empresas de distribución españolas las cifras hablan por sí solas. Las compañías que integran Anged crearon más de 6.000 puestos de trabajo el año pasado, un 2,9% más que en 2013. Ello se explica por la recuperación del consumo en nuestro país, que se tradujo en una cifra de negocio de 37.811 millones de euros, un 1,6% más que el año anterior. Un resurgimiento de la actividad comercial cuya evolución irá pareja a la recuperación económica en España, pero que debe respaldarse con herramientas normativas que permitan a las empresas competir con mayor fortaleza en los nuevos entornos digitales y generar mayor riqueza y más empleo.

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