Los matriculados han aumentado un 30% en los dos últimos cursos

La FP atisba la salida

Aumentan las ofertas de empleo en sectores como finanzas, salud, hostelería y turismo.

La fábrica de Seat en Martorell ha sido pionera en integrar enseñanza y trabajo.
La fábrica de Seat en Martorell ha sido pionera en integrar enseñanza y trabajo.

Cualquiera que inicia en estos tiempos un nuevo curso de formación profesional lo hace con la idea –quizá el sueño– de encontrar pronto un trabajo. La variedad de módulos se ha multiplicado en los últimos años y, poco a poco, se está logrando adecuar la oferta a la demanda real del mundo empresarial.

Los últimos datos del Ministerio de Educación confirman que los matriculados en titulaciones de FP han aumentado un 30% en los últimos dos cursos escolares. De hecho, el número de estudiantes en el curso 2014-2015 se aproxima a 800.000, mientras que en 2007 era de solo 460.000.

Pero no hay que echar las campanas al vuelo. Según el estudio Skills beyond school (competencias más allá de la escuela), de la OCDE, el número de titulados en FP en España supone un tercio del alumnado y se encuentra por debajo de la media de los países que conforman la organización (40%) y de la media de la Unión Europea, que supera el 46%.

José Ramón Pin, profesor de dirección de personas en el IESE y director del Centro Internacional de Investigación de Organizaciones (IRCO), explica que “la creencia equivocada de que lo mejor es la universidad, la poca implicación de las empresas y una legislación que no favorece a la FP son las causas de que no suscite tanto interés en España como en Europa”.

Las opciones de contratación se han multiplicado en la industria, según Adecco

Aunque tímido, ¿el auge de titulados en FP conlleva el aumento de puestos de trabajo para ellos? Según José Collado, director regional de servicio de la consultora Adecco, “las opciones de contratación para formación profesional, desde luego, se han multiplicado principalmente en la industria”. Asegura el experto que “esta tendencia responde a la necesidad de las empresas españolas de ser más competitivas y de apostar por la calidad”. Tras la crisis, contar con un trabajador formado con garantías es casi la principal exigencia de los empleadores.

Además, se está produciendo otra situación. El estudio refleja que el 62% de las personas inscritas en FP de grado medio están por encima de la edad que correspondería a estos estudios, de 16 años en adelante. Lo mismo sucede entre los matriculados en módulos de grado superior. Esto refleja el regreso a las aulas de trabajadores, con o sin experiencia, a sabiendas de la creciente exigencia de poseer un título por parte de las empresas.

El informe de Adecco Empleabilidad y formación profesional de 2014 apunta hacia un ligero crecimiento en la demanda de empleo en áreas como hostelería y turismo, pero los reyes de las ofertas de trabajo de FP siguen siendo la industria y la fabricación mecánica. “Perfiles de titulados en electromecánica son una constante. Un candidato con esta especialidad es polivalente, puede controlar un proceso y solucionar cualquier incidencia que surja”, explica Collado. No es de extrañar que concentren el 22% de los anuncios de empleo para formación profesional que gestiona la consultora.

El número de solicitudes también ha aumentado en los sectores de administración y finanzas, que se perfilan como líderes en los próximos años. Hay otros que, a pesar de estar presentes en pocas ofertas de trabajo, van generando interés, como comunicación, imagen y sonido o imagen personal.

Lo más importante es que, según datos de Adecco, “el 21,5% de la oferta de trabajo en nuestro país va dirigida expresamente a titulados con formación profesional de grado medio o superior”. Es un porcentaje pequeño comparado con el de los vecinos europeos, pero importante para nuestro mermado mercado laboral.

La opción correcta

Los datos oficiales de 2014 apuntan en otra dirección. Según el Observatorio de Ocupaciones del Servicio Público de Empleo Estatal, los técnicos en cuidados auxiliares de enfermería y los titulados en gestión administrativa son claros vencedores en cuanto a contratos firmados, con más de 130.000 y casi 180.000, respectivamente.

Todos los expertos consultados aseguran que el verdadero éxito de unos estudios de FP está en escoger la opción correcta. El modelo hacia el que camina España, la formación profesional dual, prioriza las prácticas empresariales frente a la teoría y hace suyo el lema “aprender trabajando”.

Hoy en día cursan la opción dual más de 16.000 aprendices y hay cerca de 5.000 empresas implicadas en integrar enseñanza y empleo. Pero no es algo nuevo. En 1967, la fábrica de Seat en Martorell (Barcelona) daba empleo a 14.500 personas. A la vez, una importante cantera de trabajadores se formaba en su escuela de aprendices, una opción que se recuperó en 2012 y desde entonces es uno de los centros con más solicitudes para estudiar automoción.

Sandalio Gómez, profesor de la escuela de negocios IESE, sostiene que “con el modelo dual no hace falta centrarse en dónde estará el trabajo, puesto que permite ir adecuando la oferta a lo que necesitan las compañías en cada momento”. Además, “los jóvenes adquieren responsabilidad antes de cumplir 18 años, cumplen un horario, se involucran en la empresa y se sienten útiles, lo que constituye un valor añadido”, concluye.

Empresas comprometidas con el modelo europeo

La Fundación Bertelsmann trabaja por adecuar el modelo alemán de formación profesional dual a la realidad española. Consciente de su importancia, Guillem Salvans, jefe de proyectos de la fundación, reconoce que “uno de los problemas de la FP es que es una gran desconocida para las empresas”.

Poco a poco, algunas corporaciones como Gas Natural Fenosa, Bankia o la filial española de Nestlé se están adhiriendo a programas de formación dual y comenzando a crear su propia cantera de trabajadores, así como enseñando de forma directa un oficio a los jóvenes.

“Para lograr calidad en este modelo de enseñanza es imperativo tener una curva de aprendizaje. No se trata de que el alumno ocupe un puesto de trabajo mecánico y sin evolución, tampoco es el sustituto de un trabajador normal. Además debe estar remunerado y contar con el apoyo de un tutor en la empresa”, explica Salvans.

A cambio, la lista de beneficios para las empresas que se adhieren a este modelo es larga: flexibilidad para adaptar contenidos a las necesidades laborales reales de la compañía, conocimiento de las competencias de sus aprendices y mejoras en la selección de personal.

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