Consejos para los que viajen durante las vacaciones

Afortunadamente el crecimiento económico español está permitiendo a muchas personas y familias gozar de vacaciones cómo antes de la crisis. Me refiero a desplazamientos tanto dentro de nuestro país como al extranjero. Además de ser la tercera potencia mundial en recepción de turistas (62 milones), los españoles se han acostumbrado a viajar en las últimas décadas, una actividad sana siempre y cuando se practique con moderación y se gaste de manera racional. Ofrezco humildemente consejos e ideas fruto de una vida transatlántica de más de quince años. Aunque residente ahora en EEUU, he tenido la ocasión este verano de viajar por numerosos países de Europa. En primer lugar, tengan en cuenta que uno de los muchos derechos que nos aporta nuestra pertenencia a la Unión Europea – tan denostada por los demagogos de izquierda en nuestro país – es el derecho a ser atendido en cualquier embajada o consulado de cualquiera de los 28 estados miembros de la UE en caso de emergencia, pérdida de documentación, enfermedad grave, etc. Lógicamente estando en la UE tiene más sentido dirigirse a las autoridades consulares españolas, pero tanto dentro como fuera de la UE es un derecho que aporta garantías al ciudadano español.

Intenten siempre adquirir un seguro de viaje antes de desplazarse al extranjero. Cuando se compra el billete de avión o estancia en un hotel con una tarjeta de crédito, puede que ésta incluya un seguro, más o menos amplio. Las embajadas y consulados atienden y ayudan, pero no pueden compensar la pérdida de equipaje, por ejemplo. La mayoría de portales de búsqueda de vuelos y las líneas áereas ofrecen también la posibilidad de comprar seguros para casos en que no se pueda viajar, deba postergarse el viaje, etc. Pero lea siempre la letra pequeña. En realidad, los únicos casos en que puede conseguir que un portal de viaje o línea aérea le devuelva el importe íntegro del vuelo es debido a una enfermedad o accidente que un médico debe certificar. No valen resfriados ni pequeños golpes. En cualquier caso, hágase la idea de que incluso en el caso de estar asegurado y sufrir una enfermedad real o accidente, tendrá que dedicar bastantes horas a rellenar formularios. Pero las líneas aéreas generalmente cumplen en dichos casos. Y además deben respetar los derechos de los viajeros que ha fijado la Comisión Europea. Los seguros también pueden cubrir en caso de necesidad de cambio de fecha del viaje. Nuevamente hay que leer bien la letra pequeña. Si se compra un billete de avión de una línea áerea que no sea de bajo coste, generalmente pagando una penalización no excesiva se puede cambiar el día del vuelo siempre y cuando existan plazas de la misma tarifa en la fecha en que se desea viajar. A veces no hay más remedio que pagar el cambio de fecha y la diferencia de tarifa. Las líneas aéreas actualmente cuentan con múltiples tarifas para cada vuelo, especialmente los internacionales de cierta duración. Además de primera, business, y turista, dentro de la tercera hay distintas categorías. Para viajes largos, algunas líneas aéreas ofrecen la posibilidad de contar con algo más de espacio si se sube de categoría. Por cantidades asequibles se puede pasar de turista a turista preferente y poder tener algo más de espacio. Las líneas aéreas también están obligadas a devolver el importe del vuelo si la salida se retrasa más de un cierto número de horas y no ofrecen compensación. Nuevamente hay que estudiar la casuística. Pero se trata de derechos del viajero que ha fijado la Comisión Europea. Un retraso de más de seis horas obliga a a la devolución del importe del billete, si no hay compensación adecuada (hotel, etc). Las líneas aéreas generalmente cumplen con la normativa. Una excepción desgraciada la constituye la low-cost Wizzair, que a pesar de retrasarse más de seis horas y no ofrecer compensación no me devolvió el importe del billete. Las autoridades europeas se encargan de informar en dichos casos. Pero las que dictaminan son las estatales. El organismo español competente me dio la razón, pero no cuenta con un mecanismo para obligar a Wizzair a devolverme el dinero. Las low-cost han facilitado la vida a muchas personas (estudiantes, personas de pocos ingresos, etc.) pero en algunos casos son abusivas al cobrar por conceptos como facturar una única maleta en vuelos internacionales.

Cuando viaje a países fuera de la eurozona, intente pagar las cantidades más importantes con tarjeta de crédito y evidentemente guarde el recibo. Limite la cantidad que retira de un cajero de un banco fuera de la zona euro. Además de la comisión cargada por el banco le aplicarán una comisión de cambio de moneda y un tipo de cambio desfavorable. A pesar de todo, es preferible retirar dinero en un cajero que en las oficinas de cambio de los aeropuertos, que son las que ofrecen el peor tipo de cambio. Intente informarse antes del viaje del tipo de cambio entre el euro y la moneda del país para que no ser víctima de personas sin escrúpulos. En determinadas partes del mundo (especialmente fuera de Europa) se valora mucho el dólar como divisa. Aunque tiene sentido cambiar euros por dólares antes de emprender el viaje, recuerde que el euro es la segunda divisa del mundo, y la moneda única de 19 países con 330 millones de habitantes. Un euro vale más que un dólar – 1,13. No permita que valoren los euros a la paridad con el dólar.

Si decide alquilar un coche, la empresa de alquiler de coches bloqueará una cantidad en la cuenta de su tarjeta de crédito. Cuando devuelva el coche exija que le desbloqueen la cantidad cuánto antes posible. No es aceptable que las empresas del alquiler de coches puedan tardar hasta dos semanas en devolver un dinero que no es suyo, especialmente porque si se hospeda en diversos hoteles también pueden hacer lo mismo. Si quiere alquilar un coche y desplazarse por distintos países de Europa, tenga en cuenta que únicamente una empresa de alquiler de coches importante -- Sixt -- permite alquilar coches en Europa occidental y conducirlos a países de Europa oriental.

Aunque como ciudadano español y de la UE goza de derechos y garantías, tenga presente que muchos países -- incluso en Europa, como sucede con Croacia – dependen en gran parte de sus ingresos por turismo. Esto significa que deberían tratarle bien. Pero también que habrá gente sin escrúpulos que intentará aprovecharse de cualquier desconocimiento.

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