Editorial

Presupuestos y recaudación

La optimista defensa de los Presupuestos Generales del Estado para 2016 que ayer hizo en las Cortes el ministro de Hacienda y Administraciones Públicas, Cristóbal Montoro, se ha encontrado, como estaba previsto en el guion, con el rechazo en bloque de la oposición. Que su exposición y argumentario a favor de la propuesta de cuentas públicas para el próximo año peque de euforia no carece de cierta coherencia, no en vano es el propio autor quien la hace. Y es de agradecer el empeño didáctico con el que el economista y catedrático jienense defendió la política de crecimiento y la importancia de que la maquinaria económica no se detenga. Aunque sea común, resulta menos admisible, pese a que forme parte de la tradición política cuando hay elecciones en el horizonte –que empieza a ser casi siempre–, el tinte electoralista que destilan algunas de las partidas, particularmente en el área de inversión. La aplicación de los Presupuestos demostrará si, como afirma el ministro, son unas cuentas eminentemente sociales. Lo que sí resulta innegable es que los datos de recaudación tributaria avanzados en su intervención, y muy destacadamente el más del 11% que han crecido los ingresos del IVA de las pymes, son la mejor forma de que las cuentas públicas favorezcan a la mayoría, por lo que significan de mejora económica.

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