El temor por China ha disparado la volatilidad

Los mejores termómetros para medir el miedo del mercado

Los mejores termómetros para medir el miedo del mercado

El día de ayer recordó por momentos a las sesiones más aciagas que dejó la crisis de Lehman Brothers, cuando todos los indicadores de mercado se volvieron del revés en jornadas inagotables de caídas. Hubo ayer momentos de verdadero pánico vendedor y si bien no se llegó a una debacle como la de 2008, los inversores le están viendo las orejas al lobo.

El temor a una desaceleración de la economía china que arrastre al conjunto del planeta se ha abierto paso en el ánimo de los inversores y son ya varios los indicadores que dan una idea clara de esa inquietud. Aunque las pérdidas se contuvieron al cierre de sesión, los inversores están alerta. La vigilancia de ciertos indicadores, todos ellos estrechamente conectados, será clave para desenvolverse en el mercado y para medir el verdadero alcance de este movimiento: si estamos ante un cambio de rumbo o sencillamente ante una llamada de atención.

1 Petróleo.

El precio del crudo ha perdido más de la mitad de su valor en un año. Es la consecuencia de la decisión de la OPEP de mantener sin cambios sus cuotas de producción, sin que haya remontado la demanda de esta materia prima. Es más, el temor a un menor ritmo de crecimiento de China está contribuyendo a la caída del precio del crudo. El gigante asiático, el segundo mayor consumidor mundial de petróleo, registró en agosto la mayor contracción de su actividad manufacturera en seis años. Y esto ha sido el detonante para que el precio del oro negro no solo marque nuevo mínimo anual sino que regrese a niveles de 2009. 

2 Índice S&P.

Los futuros de Wall Street hacían presagiar ayer una jornada de ventas sin freno, después de la caída de más del 3% de la jornada del viernes y del derrumbe con que habían amanecido las Bolsas asiáticas. El S&P llegó a caer en el inicio de la sesión el 5,3% y aunque aminoró su descenso al cierre, sembró un nuevo temor entre los inversores. “El mercado estadounidense ha mostrado hasta el momento una tendencia alcista muy clara. Los 2.000 puntos del S&P son determinantes”, explica José Luis Martínez, estratega de Citi en España. Una caída a plomo, tal y como sugería la apertura, sí habría sido causa de verdadera preocupación, según los expertos.

Los analistas coinciden en que la Bolsa estadounidense ya está en precio, más cara que la europea, aunque no aprecien signos para una corrección profunda. Aun así, el S&p acumula una caída que ronda el 6,6% en tres días.

3 Más volumen de negocio.

Es una variable clave para medir la magnitud de un seísmo bursátil. El verano es propicio para las sacudidas, acentuadas por un volumen de negocio inferior al habitual que magnifica por tanto los movimientos. El Ibex también se desinfló en agosto del pasado año, hasta el filo de los 10.000 puntos, y remontó un 10% el mes siguiente, aunque luego marcara en octubre un nuevo mínimo anual.

Septiembre, con la total vuelta a la actividad, dará una idea más cercana de la opinión de los inversores. Aun así, el volumen de negociación ha crecido ligeramente. En el mercado español, fue ayer de 4.219 millones de euros, por encima de los 2.945,9 millones del viernes y los 2.682,6 millones del jueves, este último dato por debajo de la media del mes. La media de julio fue de 4.218 millones al día.

4 Volatilidad en aumento.

Los índices de volatilidad sobre un índice determinado suelen ser otro indicador relevante del estado de ánimo de los inversores, a pesar que se hayan mantenido bajos con sobresaltos anteriores como por ejemplo la crisis griega. Sí se están disparando en esta ocasión: el índice Vix de volatilidad se ha duplicado en tres días, desde los 15,25 a los 32,7 puntos, niveles de finales de 2011. El índice de volatilidad del Eurostoxx, el V2X, está también al nivel de noviembre de 2011.

5 Alzas del euro y el yen.

Los movimientos de las divisas reflejan en primera línea la dirección que toma el dinero en momentos de incertidumbre. No digamos ya en los de pánico. Y la apreciación del euro de los últimos días responde precisamente a la creciente inquietud. Por un lado, la depreciación del yuan ha enfriado la expectativa de que la Fed suba tipos y el consenso ya apuesta claramente por que la decisión se retrase hasta diciembre o incluso 2016. Pero el alza del euro se explica aún en mayor medida por la liquidación de posiciones por parte de aquellos inversores que aprovecharon los bajos tipos de la zona euro para endeudarse en la divisa europea. Así, el euro y el yen –también influido por este movimiento– subieron ayer a máximos de principios de año frente al dólar.

6 Bonos.

La deuda soberana es uno de los tradicionales activos refugio en momentos de inquietud. El bund alemán lo ha vuelto a demostrar estos días; el aumento de su precio es otro de los indicadores para medir el nivel de pánico de los inversores. En este caso, al temor por China se añade la inestabilidad política en Grecia, con lo que el rendimiento del bund –a la inversa de su precio– ha pasado en la última semana del 0,6% al 0,59%. El bono estadounidense a diez años, sin alza de tipos inminente a la vista, rebaja también su rendimiento del 2,17% al 2,03%.

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