Editorial

Los bonos corporativos, un objeto de deseo

El acelerón de las emisiones corporativas de principios de año se vio impulsado por la bajada de intereses en la deuda pública a causa de la puesta en marcha del programa de compra del activos del BCE. Así, y teniendo en cuenta que los primeros meses de año suelen ser vivos en lo que al mercado de capitales se refiere, la deuda corporativa experimentó el primer trimestre un importante avance. Ese ritmo se moderó de la mano de focos de incertidumbre que, pilotados por la situación en Grecia, llevaron a los mercados a corregir parte del rally. El resumen es que entre enero y julio se colocó deuda por 11.900 millones, apenas el 17% del total de deuda emitida en España y un 14%por debajo de igual periodo de un año antes.

Los analistas, no obstante, confían en que el segundo semestre resurjan las emisiones corporativas, aprovechando la liquidez, los bajos tipos, la ayuda de programa de Mario Draghi, la mejora de las condiciones del mercado y, cómo no, que esté despejado el problema de Grecia. Un marco que sería adecuado para la confianza de los inversores en nuevas emisiones si el Gobierno que surja de las elecciones helenas, previstas para finales de septiembre, no complica más las cosas a la hora de aplicar las medidas de ajuste que debe acometer Atenas a cambio del tercer rescate.

Además, no faltan nuevas incertidumbres que puedan hacer dudar al inversor, como las incógnitas sobre la fortaleza del crecimiento en China o el desplome del precio del petróleo, en mínimos por las reservas récord que ha acumulado en EE UU. Y todo ello mientras la Reserva Federal insinúa que ve más cerca la subida de tipos. Si en la primera parte del año muchas firmas acudieron al mercado de deuda para financiarse, o para canjear los bonos en circulación por otros con menor interés, está por ver que el segundo semestre ofrezca las mismas posibilidades para financiarse de cara a nuevas inversiones o, al menos, mejorar los balances y el perfil de crédito, además de cambiar el dibujo de sus acreedores para depender menos de la banca.

A pesar de la virtuosa situación en los buenos meses, y con el Tesoro colocando deuda soberana en negativo, el interés más bajo al que las empresas españolas consiguieron emitir fue el registrado por Enagás, que en marzo colocó 400 millones con un cupón del 1%. Sin embargo, los expertos son optimistas y creen que en la segunda mitad del año se puede reactivar el mercado y vivir una nueva etapa intensa en deuda corporativa. Lo cierto es que si fueron las turbulencias griegas el principal motivo para posponer emisiones previstas, nada indica que el adelanto electoral vaya a traer un clima más apacible.

En clave interior, sin embargo, las elecciones generales previstas para fin de año en España no inquietan sobremanera a los expertos, ni considerando la llegada de los partidos emergentes y el supuesto reparto de poder que esto puede suponer. Más bien citan algunas de las últimas emisiones, que han registrado una indicativa sobredemanda, con notable presencia de inversores internacionales, y recalcan que en el momento en que se abra una nueva ventana de estabilidad las empresas volverán a emitir deuda. Aun así, será inevitable la volatilidad que suele llegar pareja a las encuestas

La búsqueda de rentabilidad nunca es fácil, y siempre se debe determinar antes de invertir el perfil de riesgo, porque lo que no cambia es la relación inversa riesgo/rentabilidad. El inversor debe saber que la rentabilidad a la que puede aspirar en renta fija es más bien baja por el entorno de mínimos tipos de interés. Aquellos más arriesgados siempre van a tener oportunidades, por ejemplo, en bonos high yield de empresas europeas con peor calificación o en las más rentables emisiones de compañías de mercados emergentes. Pero ese campo sigue siendo para osados, y más si se tienen en cuenta los nubarrones que ya se ciernen sobre la economía de Brasil.

Las grandes empresas europeas se financian hoy casi gratis, pero siempre habrá alternativas interesantes, como los bonos de cupón flexible, en los que no se ofrece un fijo preestablecido, sino que este está ligado a un indicador como, por ejemplo, el euríbor. Y una opción para exprimir la rentabilidad son los fondos inversión especializados en este campo, y entre estos, aunque parezca una obviedad, los que ya han demostrado ser más rentables.

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