Editorial

Grecia y el corto vuelo de Syriza

El BCE confirmó el pago por Grecia de 3.400 millones de euros a la entidad y a otros bancos centrales del Eurosistema por todos los bonos que vencían ayer. De ellos, 200 millones son intereses. El pasado 20 de julio, Grecia también saldó otro pago de 4.200 millones por los bonos que el BCE adquirió mediante el primer programa de compra de deuda soberana y que vencían aquel día. De ellos, 700 millones eran intereses. Total, casi mil millones de intereses en poco más de un mes. Es evidente que Atenas solo puede hacer frente a estos enormes desembolsos gracias a la solidaria ayuda de la UE. Esa Unión que vive una permanente incertidumbre económica por los incumplimientos de un socio que hasta ahora, y desde el primer momento que se incorporó al club, no ha hecho frente a sus compromisos. El adelanto electoral anunciado ayer por Alexis Tsipras, una vez aprobado el tercer rescate multimillonario del país por la UE y el resto de acreedores, no es sino la constatación de lo fácil que les resulta a los populismos prometer lo que no tienen. Ocho meses después de la llegada al poder de Syriza, y tras un extraño referéndum, Tsipras reitera su demagógico “el pueblo tendrá que decidir”. Ni él ni, por supuesto, sus antecesores se han hecho merecedores de la confianza europea. Veremos quién llega, porque es de ingenuos creer que el problema está resuelto.

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