Finlandia apoyará al país en el Eurogrupo de mañana

El Parlamento griego votará esta noche el preacuerdo

El primer ministro griego  Alexis Tsipras
El primer ministro griego Alexis Tsipras REUTERS

El Parlamento griego se encuentra desde esta mañana debatiendo en comisiones el tercer programa de rescate acordado entre el Gobierno griego y sus instituciones acreedoras, que está previsto culmine con la votación durante la madrugada del viernes. 

El ministro griego de Finanzas, Euclides Tsakalotos, defendió a primera hora la necesidad de aprobar en el Parlamento el tercer rescate acordado con los acreedores para que mañana el Eurogrupo dé su luz verde y evitar así la concesión de un crédito puente que solo sirva para hacer frente a los pagos inmediatos.

Según lo pactado con las instituciones, el Parlamento griego debe aprobar el acuerdo para recibir el primer desembolso que se destinará a pagar las obligaciones más inmediatas.

Durante la negociación del rescate, el Gobierno alemán había abogado por firmar primero un crédito puente en lugar de un programa de rescate, algo que el Ejecutivo de Alexis Tsipras rechazaba. La razón era que un préstamo de este tipo -similar al que obtuvo Grecia en julio de la Unión Europea- solo serviría para hacer frente algunos pagos urgentes, como la devolución de 3.400 millones de euros al Banco Central Europeo que vencen el próximo día 20.

“No puedo creer que, además de algunas fuerzas fuera del país, haya algunas personas aquí que quieren que vayamos hacia un crédito puente”, dijo Tsakalotos en su intervención ante la comisión parlamentaria.

La mayoría de grupos parlamentarios secundó el procedimiento de urgencia, propuesto por el Gobierno para tramitar el acuerdo en el Parlamento tras cerrar el acuerdo con las instituciones acreedoras el pasado martes.

Tuvimos un mandato del Parlamento para negociar un nuevo acuerdo. Hicimos nuestro deber y creo que cualquiera que sea la posición de cada uno no debe haber nadie que trabaje para (conseguir) un programa puente. Mañana debo ir al Eurogrupo para que otros parlamentos inicien el trabajo”, dijo Tsakalotos.

Ante las disidencias en el partido gobernante Syriza que ha causado el acuerdo, Tsipras necesitará de nuevo, como en las dos votaciones anteriores, el apoyo de la oposición para conseguir que el Parlamento de luz verde al rescate.

El parlamento vota bajo la presión del próximo pago que Grecia debe hacer al BCE el 20 de agosto por 3.200 millones de euros y para lo que necesita nuevas ayudas. Y el programa pactado el martes incluye nuevos ajustes, que equivalen a entre el 4% y el 5% del PIB en un plazo de tres años, según un documento del acuerdo técnico.

El pacto ha rebajado el objetivo fiscal para este año, a un déficit primario del 0,25%. Para 2016 exige ya un superávit primario (sin contar con el pago de intereses) del 0,5%; un 1,75% en 2017 y un 3,5% en 2018. En ningún caso se espera que la ayuda concedida a Grecia supere el tope de los 86.000 millones de euros, aunque la cantidad final que desembolse la eurozona dependerá de la contribución que haga el FMI al programa, sin cuya participación países como Alemania habían descartado la concesión de un nuevo rescate.

Apoyo de Finlandia

El ministro finlandés de Finanzas, Alexander Stubb, ha confirmado esta tarde que su país participará en el nuevo rescate a Grecia. La noticia se ha conocido después de que la Gran Comisión del Parlamento finlandés aprobara por 18 votos contra cuatro autorizar al Gobierno del liberal Juha Sipilä para que respalde el tercer programa de asistencia. El voto a favor de los liberales de Sipilä y los conservadores de Stubb ha obligado al tercer partido de la coalición gubernamental, el ultranacionalista Verdaderos Finlandeses, a traicionar su propio programa electoral para no provocar una crisis en el Ejecutivo.

“La decisión ha sido muy difícil, pero la hemos tomado apretando los dientes y llorando sangre”, ha dicho a la prensa Sampo Terho, portavoz parlamentario de los Verdaderos Finlandeses. 

Por su parte, Stubb ha asegurado también que es muy importante lograr que también se involucre el Fondo Monetario Internacional (FMI) en el tercer rescate heleno. “Creemos que el FMI debería participar porque contribuiría con entre 15.000 y 20.000 millones, pero sobre todo aportaría credibilidad a todo el programa”, declaró a la televisión nacional YLE.

Finlandia pertenece al sector del Eurogrupo más duro con Grecia y fue el único país que exigió a Atenas garantías adicionales a cambio de participar en su segundo rescate financiero, en parte debido al rechazo de muchos ciudadanos a este tipo de rescates.

Recelos en Europa

El pacto también ha provocado disidencias a nivel europeo, sobre todo por parte de Alemania, el país más reticente a la concesión de una nueva ayuda a Atenas y que incluso llegó a proponer su salida temporal de la zona euro.

El ministerio de finanzas alemán, dirigido por Wolfgang Schauble, habría reclamado a Atenas algunas aclaraciones sobre el preacuerdo, según apuntaban ayer medios germanos. En concreto, una de sus principales inquietudes es sobre el papel que jugará el Fondo Monetario Internacional, sin que por ahora esté claro que vaya a comprometerse a realizar una nueva aportación de ayudas. Para Alemania, la implicación del FMI es clave y fuentes del gobierno alemán ya han apuntado que prefieren un crédito puente para salvar los pagos más urgentes de Grecia antes que la firma de un tercer rescate de forma apresurada. Aun así, y de forma oficial, el portavoz del gobierno de Angela Merkel destacó ayer el “clima constructivo” con que se han desarrollado las negociaciones.

Por su parte, el primer ministro griego Alexis Tsipras se mostró optimista sobre la obtención del nuevo rescate. “Pese a los obstáculos que algunos están tratando de poner en nuestro camino, soy optimista y cerraremos un acuerdo que va a poner fin a la incertidumbre económica”, señaló ayer. De entrada, Tsipras afrontará hoy el intenso debate que se prevé en el Parlamento griego sobre las exigencias del preacuerdo. En julio, cuando se votó la última propuesta de Bruselas posterior al referéndum, una treintena de diputados críticos del partido de Tsipras votó en contra, con lo que Syriza perdió la mayoría absoluta con la que gobierna junto a su socio de coalición ANEL.

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