El coste final no recoge el desplome del crudo en verano

La gasolina ha caído un 10% menos que el petróleo

El peso de los tributos sigue al alza y ya supone el 52% del litro de carburante

Un motociclista repostando en una gasolinera.
Un motociclista repostando en una gasolinera.

El desplome del petróleo todavía no se ha reflejado en las gasolineras. El petróleo, lastrado por el exceso de oferta y una demanda global todavía titubeante, ha retrocedido con fuerza en los meses de verano. Entre junio y agosto, el barril de Brent, medido en euros, retrocedió un 24,1%. En ese mismo período, el precio del litro de gasolina y de gasóleo tan solo cayó un 3% y un 6,1%. Los cálculos hechos por este periódico, que tienen en cuenta el peso de los impuestos en los carburantes y cómo ha evolucionado la relación del euro y el dólar en esas fechas, revelan que el precio de ambos carburantes debe retroceder todavía un 10% y un 7%, adicional en las próximas semanas para recoger en su totalidad la caída del precio del petróleo.

El último precio disponible, correspondiente a la primera semana de agosto, revela que el litro de gasolina de 95 octanos se vendía a un precio medio de 1,284 euros por litro y el de gasóleo habitual a 1,19 euros por litro. En el caso de la gasolina, ese precio representa un ajuste del 3% con respecto al precio marcado en la primera semana de junio (1,318 euros), mientras que en el del gasolina supone una caída del 6,1% respecto al coste del inicio del verano (1,200 euros).

¿Cómo es posible que haya caído tan poco el precio de venta de los carburantes pese al fuerte descenso del petróleo? Una primera explicación reside en el peso creciente de los impuestos dentro del precio de los carburantes. Los últimos datos de la Comisión Europea apuntan que el 52% del precio de la gasolina en España son impuestos, porcentaje que baja mínimamente hasta el 48% en el caso del gasóleo. De esta manera, el cálculo para saber cuánto debe bajar aún más el precio de venta al público de la gasolina y del gasóleo debe hacerse sobre la parte que no es impuestos.

Así, la rebaja del 24,1% que ha experimentado el barril de Brent medido en euros debe hacerse sobre 0,63 euros para la gasolina y 0,61 en el gasóleo. Esta operación arroja que el precio de los carburantes tendría que haber bajado 0,153 euros y 0,148 euros desde primeros de junio. Siguiendo con este ejemplo, el precio medio de la gasolina de 95 octanos debería estar en 1,157 euros por litro y el del gasóleo debería bajar a 1,052 euros. Dicho de otra manera que el litro de gasolina debería descender un 9,7% adicional y el del gasóleo otro 7%.

La Comisión Europea actualiza hoy los datos del boletín petrolero y hará públicos los datos correspondientes a la segunda semana de agosto, que ya podrían recoger ese ajuste. De hecho, la gasolina acumula tres semanas consecutivas con descensos y el gasóleo otras cuatro semanas.

Guerra por la competencia de precios

Si finalmente se confirma la bajada de los precios, esta podría servir para enfriar la tensión existente entre el ministro de Industria, José Manuel Soria, y las petroleras. El primero las ha acusado de limitar la competencia en el mercado, de no transmitir las bajadas al surtidor con la misma rapidez con las que aplican las subidas y de tener un margen abusivo. Y ha puesto en marcha una ley de hidrocarburos que, entre otras medidas, limita la cuota de mercado de las tres grandes compañías (Repsol, Cepsa y BP) para facilitar la entrada de otros operadores en el mercado.

Las compañías productoras, por su parte, se han defendido negando todas las acusaciones y acusando directamente al Ejecutivo de ser el responsable de la fuerte subida de precio que ha registrado el carburante en los seis años de crisis por su incremento de impuestos. La Asociación Española de Operadores de Productos Petrolíferos (AOP) revela que entre marzo de 2008 y de 2015 el precio medio de la gasolina subió 13 céntimos y que de ellos 12 son imputables al progresivo incremento de impuestos que gravan los hidrocarburos. En ese período, los gobiernos de José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy subieron el Impuesto Especial de Hidrocarburos, el IVA y se creó el céntimo sanitario.

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