La sostenibilidad del sistema de pensiones

Los nuevos jubilados, cada vez más caros

Un grupo de jubilados en Madrid.
Un grupo de jubilados en Madrid.

Los expertos llevan años alertando sobre los crecientes riesgos que acechan a la sostenibilidad financiera del sistema de pensiones. El envejecimiento de la población es el riesgo principal, pero no es el único.

Al diseñar el presupuesto para pagar las pensiones del año siguiente se tienen en cuenta varias cuestiones. Por el lado de los ingresos se estima cómo se comportará el empleo, esto es, cuántos cotizantes aportarán dinero y cómo evolucionarán sus salarios (bases de cotización), ya que en función de eso, sus aportaciones serán mayores o menores. Mientras que por el lado de los gastos, calculan el saldo de nuevas pensiones (las que entran menos las que salen) y, sobre todo, a cuánto ascenderán dichas nuevas jubilaciones. Y es en ese punto cuando se produce el denominado efecto sustitución. Se trata del incremento del gasto que se origina por la mayor cuantía de las nuevas prestaciones en comparación con las que salen del sistema por el fallecimiento de los beneficiarios.

En concreto, la pensión media de quienes se jubilaron entre enero y junio de este año ascendió a 1.364 euros, según la Seguridad Social, lo que supone una cuantía un 44% más elevada que las pensiones medias de quienes se dieron de baja del sistema por fallecimiento en este mismo periodo (932 euros al mes).

Este encarecimiento que suponen los nuevos pensionistas es el que hace que el gasto en pensiones para este año se incremente un 3,4% pese a que solo habrá un 1,5% de jubilaciones más. Ylo mismo ocurrirá en 2016, cuando está previsto que el número de jubilaciones crezca un 1,34% mientras que el gasto aumentará un 3,4%, hasta 83.561 millones.

El 70% de los recién jubilados ha acumulado una carrera de cotización superior a los 35 años

Dicho esto, la brecha entre las nuevas pensiones y las de los que fallecen está siendo este año incluso mayor de lo habitual. Por ejemplo, en la primera mitad de 2014 esta diferencia fue del 37%.

Hay varias causas que explican que los nuevos jubilados estén resultando aún más caros este año. En primer lugar las carreras de cotización cada vez son más largas, lo que lleva a mayores contribuciones y pensiones más altas.

Así, según la Seguridad Social seis de cada diez pensiones en vigor se reconocieron con 35 años o más cotizados, mientras que entre los nuevos jubilados de 2014 eran siete de cada diez los que habían cotizado más de 35 años.

Junto a esto, el retraso de la edad legal de jubilación –fijada este año en 65 años y tres meses, salvo para los que tuvieran 35 años y 9 meses cotizados que pueden seguir retirándose a los 65 años– está generando un aumento de las jubilaciones anticipadas, cuya cuantía es más elevada.

En concreto, la pensión media de los jubilados anticipados asciende este año a 1.533 euros mensuales frente a los 1.206 euros de media de los que se jubilan una vez cumplida la edad legal de jubilación. Y mientras los retiros anticipados están creciendo un 6% en el primer semestre del año, las jubilaciones a la edad ordinaria de jubilación están cayendo un 8%.

Ingresos a la baja

Pero a la vez que este efecto sustitución encarece el gasto en pensiones, también se produce un efecto similar en la entrada en el sistema. Así, los trabajadores que empiezan a cotizar ahora lo hacen con unas bases (equivalentes al salario del trabajador) notablemente más bajas que la media del sistema (1.725 euros al mes) y, sobre todo, que aquellos que están en sus últimos años de vida laboral. Según datos facilitados ayer por UGTesta diferencia entre los salarios de los nuevos trabajadores y los que están a punto de jubilarse llegaría también al 40%.

En cualquier caso, y aunque la Seguridad Social no facilita la cuantía de las nuevas bases de cotización, la evolución de la base media (también condicionada por la evolución del número de cotizantes) refleja un fuerte freno en su evolución y, por lo tanto, en los ingresos del sistema. En 2012, las bajadas salariales y la destrucción de empleo propiciaron lo raramente visto:que las bases medias de cotización cayeran (un 0,22%).

En definitiva, los que llegan al sistema cobran en torno a un 40% más que los que salen y los que empiezan ahora a aportar ingresos, aportan un 40% menos que los que están en sus últimos años de vida.

 

A más esperanza de vida, menos pensión

El Gobierno aprobó en su última reforma de pensiones la creación de un factor de sostenibilidad para el sistema. Dicho factor empezará a aplicarse a las nuevas pensiones de jubilación que se den de alta desde el 1 de enero de 2019 y consistirá en evaluar la esperanza de vida de los pensionistas desde que empiezan a cobrar la prestación y si esta es mayor, menor será la pensión inicial. Las tablas de esperanza de vida se revaluarán cada cinco años y si aumentan, se recortarán las nuevas pensiones, mientras que si dicha expectativa de vida disminuye, la cuantía de las pensiones subirá. No obstante, esta última posibilidad es poco probable, porque dicha esperanza de vida no hace más que aumentar. Este factor persigue mitigar el aumento de gasto que supone que los pensionistas cada vez vivan más. De hecho, en los últimos cinco años, las pensiones de mayores de 85 años han crecido un 23% mientras que el resto aumentaron un 4,8%.

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