Armand Petitjean creó Lancôme hace 80 años

El visionario que quiso vender barras de labios en todo el mundo

La actriz Penélope Cruz, imagen de Lancôme.
La actriz Penélope Cruz, imagen de Lancôme.

Fue fundada en 1935 por Armand Petitjean, un visionario, aventurero y diplomático, que ya había cumplido medio siglo de vida, y gran amante de la elegancia y el charme de las mujeres francesas. Lancôme, una de las marcas más femeninas de cosmética en el mundo, ha cumplido ocho décadas. En este tiempo, no se ha desviado un ápice de los deseos y del ADN que le inyectó su fundador:hacer que las vidas de las mujeres sean más hermosas. En la actualidad es una marca de éxito, especializada en el cuidado de la piel, maquillaje y perfume, líder en el mercado selectivo de cosmética femenina, presente en 130 países y propiedad del grupo francés L’Oréal.

Cómo ser parisina sin nacer en París

Desde los comienzos, Armand Petitjean tuvo claro que debían ser las mujeres las que hablaran a otras de belleza. Para ello, en 1942, abrió la Escuela Lancôme, donde se creó la primera promoción de embajadoras mundiales, involucrando de esta manera a la mujer en el desarrollo de la marca.

A lo largo de los años, la marca ha elegido a mujeres carismáticas, preferentemente del mundo del cine, para que fueran sus embajadoras. En 1983, por primera vez, la maison colaboró con un rostro famoso como embajadora e imagen, la italiana Isabella Rosellini, lanzando el mensaje:“no tienes que nacer en París para ser parisina”.

En 1996, la firma fichó a otra belleza, esta vez española, la modelo Inés Sastre, que se mantuvo como embajadora de la firma durante 15 años. Más tarde se sumaron Jate Winslet, Juliette Binoche, Julia Roberts, Penélope Cruz o Emma Watson. En todas ellas, la marca busca a “bellos iconos que aman la vida y están llenas de energía y talento”.

Fue el 21 de febrero de 1935 cuando nació la maison Lancôme. Su nombre parece ser que surgió, tras la visita de Petitjean al castillo de Le Chateau de Lancôme, en la campiña francesa. Cuenta la leyenda que su pasión por las rosas fue la inspiración para el logotipo que seleccionó, en color dorado, para su firma. Veinte años más tarde de crear la marca, la ambición de este emprendedor iba a más, y aseguraba que su sueño era venderle una barra de labios a cada mujer en China. No iba desencaminado porque ya por entonces sus productos se despachaban en buena parte del mundo. Deseaba crear un imperio, y lo hizo después de haberse labrado una carrera profesional como importador industrial, además de haber colaborado con el Ministerio de Relaciones Exteriores francés. Entró en el sector, gracias a su amistad con el empresario, político francés y padre de la perfumería moderna y comercial, François Coty.

Sin embargo, Petitjean quiso alejarse del estilo de hacer negocios de su amigo y centrarse en crear una marca de prestigio, volcada en la calidad y no tanto en el volumen. Para ello, fichó a dos de los hombres de Coty, a los hermanos Guillaume and Jean-Baptiste d’Ornano y a otros profesionales de confianza y comenzó a elaborar sus primeros productos. En su debut en el mercado lanzó cinco fragancias –Tropiques, Conquete, Kypre, Tendres Nuits y Bocages–, coincidiendo con la Exposición Universal de Bruselas, con un denominador común en todos ellos:tenían que ser globales, esto es, gustar en todo el mundo.

Más tarde, y siguiendo la máxima de que el perfume es prestigio, pero los productos de belleza son el día a día, en 1936 perfeccionó una crema nutritiva, Nutrix, uno de los primeros tratamientos anti-edad del mercado de la cosmética, que tuvo una excelente aceptación debido a sus propiedades regenerativas en caso de quemaduras solares o picaduras de insectos. En los años 50, el ministerio de Defensa británico la recomendó en caso de quemaduras por radiación si había una guerra nuclear. En 2006 fue relanzada como Nutrix Royale.

Las cinco primeras fragancias: Tropiques, Conquete, Kypre, Tendres Nuit y Bocages.
Las cinco primeras fragancias: Tropiques, Conquete, Kypre, Tendres Nuit y Bocages.

Seis años más tarde de su lanzamiento, la firma estaba presente en 30 países. En 1955, la sucesión de Petitjean estaba garantizada en su nieto, Jean Claude, que se había formado como perfumista y hablaba diez idiomas. Los cosméticos de Lancôme estaban presentes en 98 países. Pero todo dio un giro repentino:en 1955 falleció su esposa y su sucesor decidió no tomar las riendas del negocio. Además, desechó el concepto de unos nuevos y modernos envases de labiales, desechables y retráctiles. La competencia lo aprovechó y las ventas de Lancôme cayeron.

En 1961, la situación financiera de la compañía pasaba grandes apuros. El fundador comenzó a dilapidar su fortuna, las deudas comenzaron a agobiar a la familia, que finalmente decidió vender el negocio. En 1964, Lancôme se vendió al grupo L’Orèal. Y ahí comenzó otra historia de éxito, que todavía perdura, y que se sostiene sobre los mismos pilares con los que comenzó, basados en la investigación científica, pero sobre todo con un único deseo: seguir acompañando a la mujer en su evolución. Y hacer que con la ayuda de un simple lápiz labial sea un poco más feliz. El sueño de Petitjean se ha cumplido.

Cronología

 1935. Comienza la aventura de un visionario, Armand Petitjean, un hombre empeñado en construir un imperio para cuidar a la mujer, en crear una marca de prestigio. Lancôme nace con un planteamiento de globalización: el primer lanzamiento es una colección de cinco perfumes que se presentan en la Exposición Universal de Bruselas.

1936. Se relanza una crema existente en el mercado, Nutrix, como tratamiento anti-edad. Fue recomendada, gracias a sus propiedades regenerativas, en caso de quemaduras solares o picaduras de insectos. En los años 50, el ministerio de Defensa británico la aconsejó en caso de quemaduras por radiación si había una guerra nuclear. En 2006 fue relanzada como Nutrix Royale.

1941. La firma está presente en 30 países. En este año y en los cuatro siguientes se lanzan los primeros fondos de maquillaje. Las mujeres hacían cola para conseguirlos.

1942. Abre la Escuela Lancôme, con la intención de formar a las embajadoras mundiales de la marca, involucrando así a la mujer en el desarrollo de la misma.

1945. Lancôme pone en el mercado Shaker, la primera colección de barras de labios.

1952. Nace Trésor, uno de los perfumes de mayor éxito de la maison, creado por el propio Petitjean y relanzado en 1990. Desde entonces, esta fragancia se encuentra entre los top ten mundiales.

1964. La compañía pasa por serios apuros económicos. El fundador Armand Petitjean está arruinado, y la familia decide vender Lancôme al grupo L’Oréal.

1974. La firma desembarca en Estados Unidos y en 1993 llega a China. Comienza a hacerse realidad el sueño del fundador, de querer vender un lápiz labial a cada mujer de este país.

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