Editorial

Un nuevo mapa para las telecos europeas

El acuerdo por el que Euskaltel integrará a la gallega R en su organización, una operación valorada en 1.155 millones de euros, servirá para sentar las bases de un potente grupo de telecomunicaciones en el norte del España. La fusión –que cuenta con el visto bueno de ambos consejos de administración aunque se halla todavía en la fase inicial de due dilligence– creará una compañía con más de 700.000 clientes residenciales y empresas y unos ingresos estimados en 570 millones de euros, además de un ebidta de 265 millones. Como señala Euskaltel en el comunicado enviado por la compañía vasca a la CNMV, la unión de ambas empresas está enmarcada “dentro del proceso de consolidación del mercado de telecomunicaciones”. Un proceso que en España se ha saldado con acuerdos como los alcanzados entre Vodafone y Ono o entre Orange y Jazztel y, en Europa, con operaciones como la realizada por Telefonica Deutschland sobre la holandesa E-Plus.

Todos estos movimientos apuntan hacia una creciente y progresiva consolidación del mapa corporativo de las telecomunicaciones europeas, un proceso impulsado por la necesidad de las operadoras de aumentar su músculo financiero y poder afrontar así las costosas inversiones que requieren las nuevas redes fijas y móviles. La reordenación del sector de las telecos constituye una asignatura pendiente para la economía del Viejo Continente, cuyo desarrollo ha sido severamente limitado por la estricta política antimonopolio que Bruselas ha mantenido durante la última década. Una dura regulación que ha privado al mercado europeo de la efervescencia corporativa que caracteriza al estadounidense y que ha limitado la formación de grandes grupos capaces de competir con los gigantes tecnológicos multinacionales del otro lado del Atlántico. Afortunadamente, la decisión de Bruselas de autorizar movimientos, como la compra de E-Plus en Alemania por Telefónica y la de Ono por Vodafone, ha supuesto un giro en cuanto a la rigidez de esa política. Pese a ello, las compañías de telecomunicaciones reclaman la necesidad de que se revise en general el marco regulatorio del sector, que supone un pesado lastre respecto al que se aplica a las grandes compañías de internet.

La Bolsa recibió el viernes el principio de acuerdo entre Euskaltel y R con una subida de la compañía vasca superior al 12%, hasta los 11,52 euros por acción, y un crecimiento del 21% desde su estreno en el parqué, el pasado 1 de julio. Un recibimiento del mercado a un paso más dentro del proceso de consolidación de esta industria cuyo objetivo es aumentar la fortaleza del sector de las telecos europeas y hacerlo competir con mayores y mejores herramientas en un mundo cada vez más global.

 

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