Europa negocia in extremis una fórmula para evitar que Grecia cometa más impagos en julio

El acuerdo griego peligra por las diferencias entre Atenas y Bruselas

Las rebeliones en el partido de Alexis Tsipras amenazan con embarrancar el inicio del rescate

El primer ministro griego, Alexis Tsipras.
El primer ministro griego, Alexis Tsipras. AP

El acuerdo del lunes entre Bruselas y Atenas para iniciar las negociaciones de un tercer rescate se topó ayer con las primeras dificultades. En la capital griega, el primer ministro Alexis Tsipras luchaba para contener la fractura de su Gobierno y de su partido (Syriza). En la capital europea, los socios del euro buscaban financiación para un crédito puente que mantenga a Grecia a flote mientras se negocia y ratifica el memorándum del nuevo rescate (86.000 millones de euros hasta 2018).

Los técnicos del Eurogrupo trabajaban ayer contrarreloj para presentar este miércoles un crédito puente para Atenas, que ya acumula casi 2.000 millones de euros en pagos atrasados al Fondo Monetario Internacional y que el lunes afronta un vencimiento de 3.500 millones con el Banco Central Europeo.

Bruselas calcula que Atenas necesita 12.000 millones de euros a corto plazo (julio y agosto) para no incurrir en nuevos impagos. Sobre la mesa de los técnicos hay 15 fórmulas para financiar ese préstamo urgente. Pero todas, según ha reconocido el presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, plagadas de dificultades técnicas, legales o políticas.

Las objeciones del algunos países parecen tan insalvables que Bruselas ya no descarta que Grecia deje sin pagar el vencimiento del lunes con el BCE, una hipótesis que hace unas semanas se describía con tintes apocalípticos y que ahora se baraja con absoluta normalidad en una capital europea que ya se ha acostumbrado con la crisis griega a jugar en el filo de la navaja.

España y otros países se mostraron ayer en contra de cubrir las necesidades urgentes de financiación con préstamos bilaterales. El ministro español de Economía, Luis de Guindos, recordó que el anterior Gobierno (liderado por Rodríguez Zapatero) ya prestó a Atenas casi 7.000 millones de euros y advirtió que Madrid no se plantea repetir esa operación.

La propuesta de la Comisión Europea de recurrir a una partida del presupuesto comunitario se topó con la negativa de los socios europeos que no pertenecen al euro, con Gran Bretaña a la cabeza.

Y el fondo de rescate de la zona euro (Mecanismo Europeo de Estabilidad) recordó que no dispone de fórmulas para hacer préstamos a corto plazo ni para avalar los préstamos bilaterales, dos posibilidades mencionadas por algunas capitales. El bloqueo llegó ayer a tal nivel que Berlín advirtió que la solución para las dificultades financieras de Grecia en las próximas semanas deberá encontrarla Atenas. Pero la caja de Grecia parece más vacía que nunca. El lunes dejó sin pagar, de nuevo, un vencimiento con el FMI, de 456 millones de euros esta vez. El 30 de junio dejó sin pagar los cuatro plazos de ese mes, que sumaban casi 1.500 millones de euros.

En teoría, el impago al BCE podría desencadenar un castigo del organismo que preside Mario Draghi. Pero Fráncfort parece dispuesto a no adoptar ninguna medida drástica mientras siga vivo el proceso de negociación del tercer rescate. Incluso podría aflojar el corralito (liberando más liquidez) si el parlamento griego aprueba hoy las medidas exigidas por la cumbre de la zona euro del pasado domingo (subidas de IVA y recortes de pensiones).

Rebelión en Syriza

En Atenas, sin embargo, el tercer rescate podría embarrancar en cualquier momento. La rebelión en el seno de Syriza va en aumento (hasta 30 de los 149 diputados podrían votar en contra). Y aunque Tsipras cuenta con el apoyo de parte de la oposición (Nueva Democracia, Pasok y To Potami), su gobierno parece cada vez más debilitado por un acuerdo con Bruselas que puede obligarle a cambiar de coalición o a convocar nuevas elecciones.

Tsipras ha asegurado que aceptó el compromiso porque sus socios europeos “tenían diseñado, hasta el último detalle, un plan para provocar el colapso del sistema financiero griego”. Parte de la población valora la resistencia de Tsipras ante ese presunto ataque. Pero otra le considera responsable de los errores de una negociación que, por ahora, ya ha llevado al corralito y que parece camino de una salida del euro (Grexit) si el tercer rescate se tuerce.

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