Editorial

Más petróleo, precios más bajos

Tras más de dos años de discusión, Irán ha aceptado ante las grandes potencias lideradas por EE UU y Europa suspender su programa nuclear, a cambio del levantamiento de las sanciones económicas que pesan sobre el país. Esta decisión, además de parar la escalada prebélica en la zona, supone que uno de los principales productores de crudo del mundo vuelva al mercado, lo que presionará más aún los precios a la baja, tal como se ha puesto de manifiesto en la primera sesión tras el anuncio del pacto. El precio del petróleo Brent se ha estabilizado sobre los 57 dólares por barril, pero hay cálculos de algunas instituciones de análisis que auguran un descenso acusado del precio, que ya cotiza a la mitad de lo que lo hacía hace un año.

Bajadas adicionales y consolidables del precio de la energía suponen para economías como las europeas una nueva inyección de renta disponible para hogares y empresas y, por tanto, un nuevo estímulo al crecimiento. Pero el pacto con Irán parece endeble, pues tiene una duración determinada (10 años). Bien está cerrar un flanco problemático; pero las grandes potencias han hecho hasta ahora poco o nada por resolver el que es el principal conflicto del polvorín del Próximo y Medio Oriente, cual es la extensión como una mancha de aceite del Estado Islámico, apoyado, entre otros países, por Irán.

Normas