Editorial

Debe continuar el rigor fiscal internacional

El Consejo de Política Fiscal y Financiera convocado para hoy estudiará los planes de consolidación fiscal de las regiones de 2016 a 2018, y lo hará en un escenario político bien diferente al de los últimos cuatro años. La composición cuasi monocolor que tenía hasta ahora, con una aplastante mayoría de comunidades gobernadas por el Partido Popular, está ahora más diversificada, con regiones en manos de socialistas y nacionalistas, y obtener consensos para diseñar la financiación de las comunidades autónomas será más complicado. Las regiones han atravesado años muy complicados, en los que han sido literalmente rescatadas por el Tesoro, tanto para poder abonar sus facturas a proveedores como para poder financiarse en los mercados. La tensión está ahora más atenuada, pero no hay nadie, salvo Madrid, País Vasco y Navarra, que pueda ir a pecho descubierto a buscar recursos ajenos.

Dado que las intenciones de las nuevas Administraciones son más expansivas, se avecina el conflicto. Y no ha llegado la hora de abrir aún el grifo del gasto, dado que España tiene que hacer un esfuerzo adicional para llegar al 3% de déficit, precisamente cuando todas las regiones, con la excepción de cuatro, han incumplido el objetivo marcado para 2014. La disciplina fiscal debe, por tanto, continuar.

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