Los inversores prevén un aumento de la volatilidad
Vista del Palacio de la Bolsa de Madrid
Vista del Palacio de la Bolsa de Madrid

Guía para afrontar un verano bursátil caliente

Grecia permanece como la principal inquietud en el mercado

En renta fija los expertos observan escasas opciones atractivas de inversión

Las fechas veraniegas suelen ser una espada de doble filo para los inversores. Lo que puede, o debería ser, un merecido descanso, se ha convertido muchos años en un torbellino de inestabilidad bursátil. Sucedió en 2012, en 2011, en 2008, en 2007, pero también en 1973, 1992, 1994, 1997 o 1998.

Este año, además, la incertidumbre sobre Grecia abona el terreno a la volatilidad. Por eso los expertos aconsejan tomar una serie de precauciones para que al regreso de las vacaciones el inversor no vea cómo su dinero se ha volatilizado.Para blindar las carteras,la fijación de órdenes de compraventa y la diversificación de los activos se convierten en herramientas indispensables. Otro punto al que se debe prestar atención es a la subida de tipos en EEUU. Con todo, los expertos escogen a la Bolsa como el activo preferido para afrontar los meses de julio y agosto, y el resto del año.

Consejos: Fijar órdenes de compraventa y diversificar

En un momento de gran volatilidad en los mercados parece más aconsejable que nunca blindar las carteras para evitar sorpresas a la vuelta de vacaciones.Un periodo que en los últimos tiempos ha sido muy inestable. Por ejemplo, en 2012 la crisis de deuda de la eurozona alcanzó sus momentos de mayor tensión en los meses de julio y agosto.

Con la vista puesta en estas fechas, uno de los consejos que más se repite entre las casas de análisis es el de establecer stop loss. Es decir, fijar órdenes de compra o venta de los valores condicionadas a que alcancen un precio determinado establecido con antelación. El objetivo de esta medida no es otro que el de limitar las pérdidas si el valor perfora determinados soportes.

“Tradicionalmente el trimestre de verano suele ser el más complicado de gestionar del año” indica Javier Urones, de XTB. Una de las razones que apunta el experto es la escasez de operadores, algo que se traduce “en una reducción del volumen y un incremento del rango de movimiento diario de muchos de sus activos”. La muestra más evidente de esto se encuentra en el volumen de negociación de la Bolsa española, que en los últimos seis años ha caído de media un 33% en agosto. Por ejemplo, según datos de BME, en 2014 se negociaron 3.466 millones de media diaria, pero en el octavo mes del año bajó un 39% hasta los 2.104 millones.

En este entorno, Urones aconseja a los inversores que no quieran verse influenciados por los movimientos que acompañan a este periodo, otras alternativas como “quedarse unos meses en liquidez o sumergirse en el mundo de los derivados financieros como CFDs, opciones, warrants o abrir posiciones contrarias a las que tenemos en cartera”. Con estas medidas “sacrificamos el potencial alcista que podrían tener nuestras acciones pero no perdemos tampoco ni un euro con las caídas”, añade.

Todo esto, debe ir acompañado de una diversificación de las carteras.Es decir, no apostar todo a un mismo activo. De acuerdo a esto, Adrián Pernas, analista de DCM Asesores propone la siguiente distribución: 50% de lo invertido en renta variable, el 40%, en fija y reservar un 10% para la liquidez.

La alternativa de contratar un seguro contra la volatilidad parece descartada por parte de los expertos. Así, Pilar Bravo, directora comercial de Gesconsult, propone confiar el dinero a los fondos para poder disfrutar de un vacaciones sin sobresaltos. Dentro de este apartado, Bravo defiende la apuesta por productos de gestión flexible que se adecúen a las necesidades de cada inversor. Respecto a la liquidez, la experta considera que la opción más rentable es optar por fondos monetarios, “pero hay que controlar que las comisiones no se coman la rentabilidad”. “El inconveniente de la liquidez es perder el momento de entrada en los activos”, aclara. En contraposición a los monetarios, desde Gesconsult apuestan por flotantes que tienen una rentabilidad media del 0,8%. Por su parte, Juan Gómez Bada, de Avantage Capital, se decanta por mantener el mismo nivel de riesgo que el resto del año. “Se debe invertir con la vista puesta en el largo plazo”, matiza.

Renta fija: escasas opciones

Uno de los lemas que más se repite entre los analistas en los últimos meses es la idea de que “la renta fija es de todo menos fija”. La volatilidad que existe en la Bolsa tiene su réplica en el mercado de deuda. Y la muestra más evidente de esto es el nivel actual del índice Move que elabora Merrill Lynch. Este indicador, que mide la fluctuación del bono a diez años americano, ha repuntado hasta los 90 puntos básicos desde lo 70 en los que se encontraba en pasado 27 de abril.

Con el actual escenario, en el que Grecia ocupa todos los titulares, el bono español a diez años ha sido testigo de bruscos movimiento.Si a comienzos de marzo la rentabilidad de la deuda española a una década se situaba en el 1,14%, su mínimo histórico, en las últimas jornadas ha repuntado hasta el 2,3%. Por su parte, la prima de riesgo ha pasado de los 89 puntos básicos a los 148. Javier Casal, responsable del área de deuda pública de Ahorro Corporación considera que si se produce el temido Grexit el bono con vencimiento en 2025 podría repuntar hasta el 3% y la prima superar los 200 puntos básicos.

Invertir en esta situación es una tarea complicada. De hecho, Gómez Bada cree que “con los bajísimos rendimientos actuales lo mejor es estar fuera de la renta fija. El riesgo de que los tipos a medio y largo plazo comiencen a subir es muy elevado”.Otros, como Adrián Pernas escogen emisiones en dólares, debido a fortaleza del dólar, y bonos ligados a la inflación.Javier Urones, de XTB, también recomienda comprar bonos de compañías americanas de alta capitalización cuando el cruce del euro frente al dólar cambie de tendencia.Su apuesta se completa con renta fija privada de blue chips europeas que coticen con primas de riesgo de entre el 1% y el 2% sobre los respectivos bonos de sus países de origen.

Por su parte, Marian Fernández, de Andbank, e Ignacio Bustamante, de AhorroCorporación señalan que las tensiones que vive el mercado de renta fija en el último mes han paralizado las emisiones en el mercado primario, algo que contrasta con la situación vivida a comienzos de año.En aquel entonces la caída de las rentabilidades llevó a las empresas a acudir al mercado de capitales en búsqueda de financiación para reducir el coste de la misma.

'Grexit' y alza de tipos de la Fed, los focos de tensión

El principal foco de incertidumbre en el corto plazo es Grecia. El pasado 30 de junio los ministros de Economía de zona euro rechazaron la prórroga del segundo rescate después de que elEjecutivo de Alexis Tsipras se negara a devolver los 1.550 millones que debía al FMI. La búsqueda de una solución para evitar la salida del euro del país se antoja todavía complicada tras cinco meses de tensas negociaciones.Si la semana pasada todo apuntaba a que Grecia y los acreedores estaban a punto de alcanzar un acuerdo –las Bolsas europeas lo celebraron con alzas semanales del 4%–, el 27 de junio las posturas se alejaron. La negativa de Tsipras de cumplir las condiciones que le imponía la troika llevó al Ejecutivo a someter a votación parlamentaria la convocatoria de un referéndum. Este domingo 5 de julio, se celebrará la consulta en la que los griegos deberá decidir si aceptan o no medidas de los acreedores.

Durante esta semana el Gobierno de Tsipras ha efectuado una campaña de defensa del no. De hecho, de vencer la postura contraria (el sí) supondría el fin del Ejecutivo, partidario de una reestructuración de la deuda.

Desde el pasado 29 junio hasta, al menos, el próximo 6 de julio, la banca helena y la Bolsa griega permanecen cerradas. A esto se suma el corralito y control de capitales decretado por el primer ministro en un momento en el que el único soporte para las entidades es la línea de emergencia del BCE que continúa fijada en los 89.000 millones. Con este panorama son varias casas de análisis las que consideran la posibilidad de un Grexit.No obstante, entre los analistas consultados existe unanimidad: después de los constantes tiras y aflojas se llegarán a un acuerdo.

Junto a Grecia, el otro elemento desestabilizador es la subida de tipos por parte de la Reserva Federal de EEUU. De momento se desconoce cuándo lo hará.A comienzos de año se especulaba con la posibilidad de que junio fuera el mes elegido para proceder al primer alza de tipos desde 2006. Sin embargo, los malos datos del primer trimestre (la economía se contrajo un 0,2% debido a factores climatológicos) han llevado a su presidenta Janet Yellen a retrasar la medida hasta finales de año.Algunos especulan con la posibilidad de que sea a la vuelta de las vacaciones cuando la Fed empiece a endurecer su política monetaria, mientras que otros la retrasan a comienzos de 2016.Lo que sí parece claro es que de producirse este mismo año, el banco central estadounidense optaría por un único alza y no dos como se espera en un principio.A la espera de que se confirme la fecha exacta, lo único que de momento conocen los inversores es que la subida del precio del dinero será gradual.El objetivo es evitar que con esta maniobra se interrumpa el crecimiento de la economía que según la reunión podría cerrar el año con un incremento de entre e1,8% y un 2%, frente al 2,3/2,7% anterior.

Por su parte, Marian Fernández, responsable de estrategia de Andbank, apunta un tercer factor: los resultados empresariales del primer semestre. En los primeros tres meses el beneficio de las empresas del Ibex crecieron un 37% y los buenos datos sirvieron de impulso a las cotizadas.

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