Tribuna

Misma lógica, distinta salida

El Gobierno griego, con el rechazo del Partido Comunista y el apoyo de Amanecer Dorado, ha sacado adelante el trámite parlamentario preciso para convocar un referéndum mediante el que pretende que, en apenas unos pocos días, los ciudadanos asuman la responsabilidad de blanquear la tumba en la que puede tener que ser sepultado el euro para los griegos. Ese caos de respaldos políticos ya habla por sí solo del grado de serenidad y la estabilidad que cabe esperar cualquiera que sea finalmente la salida.

En el mercado, donde a pesar de los discursos se odia el riesgo por encima de todas las cosas, va a ser una semana de aúpa.

Se supone que estamos más preparados que hace tres años para un evento así –menos mal–, pero solo un milagro nos libra ya de otra buena ración de inventarse normas y de poner la arquitectura monetaria europea patas arriba con la esperanza de alcanzar alguna playa a la que ninguno quería llegar.

Va a hacer falta mucho Banco Central Europeo para que no tengamos un follón considerable esta misma semana. Volveremos a la sopa de letras de los mecanismos de rescate, de supervisores bancarios, de agencias de calificación, de corralitos. Ni a Europa le interesaba tener que llegar a esta situación ni a Grecia aventurarse por este túnel, pero con razón se dice que en una negociación siempre es mejor enfrentarse a un malo que a un tonto, porque este último lo es todo el día.

¿Por qué no ha sido posible durante meses conocer del Gobierno griego su plan para salir de esta situación y se plantea el referéndum ahora? La pregunta llega muy tarde y la respuesta ya no tiene ninguna importancia.

Lo que cambia sustancialmente es que después de este fin de semana, los mercados van a agitarse para poder digerir como hipótesis de razonable probabilidad un default desordenado porque, ¿quién nos asegura que Grecia se va a dejar asistir por las instituciones para una salida ordenada? Y una semana da para mucho.

La Bolsa de Shanghái ha perdido un 18,8% desde sus máximos del 12 de junio y eso que todavía retiene un 30% de subida desde el inicio de año. Por si acaso, el banco central chino respondía al descenso del mercado bursátil de un 7,4% del viernes –uno de los mayores descensos ocurridos en un solo día en toda su historia– recortando a mínimos históricos el tipo de interés (4,85% para los préstamos a un año) y reduciendo el requerimiento de reservas a los bancos. ¡Oh, liquidez!, un remedio universal también usado por los comunistas.

Hemos trabajado con la presunción de la salida más lógica durante meses y hay que seguir trabajando con lo mismo, pero es que ahora lo más probable ya no es lo mismo.

El único con capacidad de arrojar agua al incendio –porque tenemos un incendio– es el Banco Central Europeo, que siempre ha vinculado la liquidez de emergencia a la continuidad de las negociaciones. ¿Y están rotas? No del todo, según a quien se quiera escuchar, pero, ¿qué se va a preguntar a los griegos?

Después de este fin de semana nada será lo mismo. Si el referéndum arroja un , ¿lo gestionará este Gobierno? Si la respuesta es no, ¿qué tipo de acontecimientos vivirá Grecia? En ningún caso cabe ya un 6 de julio como de otro modo hubiese podido ser.

Un nuevo corralito –uno más– se implantará en la Europa del euro el lunes, y claro que Grecia no es España, pero tampoco es Chipre. En Bulgaria, Rumanía, Malta y en otros países vecinos estarán preocupados. También en Portugal, que nadie sabe por qué, pero en el que todos piensan. Si poca celebración cabía esperar de un acuerdo, imagine ahora.

José Manuel Pazos Royo es socio director General Omega IGF

Normas
Entra en El País para participar